
El arte de saltear (bien) los alimentos: ‘tips’ para un resultado insuperable
Aunque se trata de una técnica de cocina sencilla, también requiere de unas pautas básicas si queremos que nuestras recetas queden... ¡de diez!
Por IRAIDE ALMUDÍ
Verduras, hortalizas, pescados, algunos maricos, carnes rojas o blancas, setas... el abanico de alimentos que se pueden emplear para hacer un salteado es amplísimo. Y, aunque pueda parecer muy sencillo (tan fácil como echar los productos en una sartén o un wok y esperar a que el fuego ‘haga su trabajo’), lo cierto es que es recomendable seguir una serie de consejos para obtener un resultado perfecto, esto es: alimentos crujientes y doraditos por fuera, pero jugosos y ‘al dentes’ por dentro. ¿Cómo conseguirlo? Aquí algunas pistas:
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- Lo ideal es disponer de un wok, pero una sartén será también perfectamente válida para sartear. Eso sí, ésta deberá ser antiadherente, de buen tamaño y paredes altas, no excesivamente pesada, y con un mango largo para poder mover enérgicamente los alimentos. De hecho, el salteado recibe su nombre precisamente del moviendo de muñeca rápido, de adelante hacia atrás, con el que se consigue que los alientos ‘salten’ sobre sí mismos y el calor se reparta bien.
- El salteado ha de hacerse con un fuego fuerte y sin tapar, y los tiempos de cocción deben ser cortos. Es importante controlar el cocinado constatemente para que los alimentos no se quemen.
- Si tienes mucha cantidad de comida, aunque quepa toda en la sartén, es preferible hacer más de una tanda.
- Los alimentos deben cortarse en trozos más bien pequeños (bastoncitos, rodajas finas, pequeños dados..). Si hay alimentos que requieren más tiempo de cocinado que otros es preferible ir añadiéndolos en orden, no todos a la vez. Eso sí, tenlo todo previamente preparado, cortado y listo. Como decimos, el proceso de cocción debe ser corto, y no hay tiempo para ponerse a trocear una vez hemos encendido el fuego.
- Las verduras suelen ser las estrellas de los salteado, aquí cabe casi todo: pimientos, zanahorias, cebollas, calabacines… Ahora bien, las verduras deberán estar bien secas antes meterlas en la sartén, porque si no el agua ablandará los ingredientes del salteado y perderemos esa textura doradita y crujiente tan deseada.
- Las frutas son menos comunes, pero algunas también pueden funcionar bien en un salteado. Su sabor dulce puede aportar un contraste de sabores interesante (el sabor de la piña o del mango con el de el pollo o unas gambas… ahí la imaginación de cada uno manda).
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- Si incluimos carnes en el salteado (rojas o blancas) recuerda que éstas siempre deberán estar también cortadas en tiras o dados de pequeño tamaño. Para alternativas veganas, el tofu funcionará muy bien como fuente de proteína para el salteado.
- Muchos pescados y mariscos también son aptos para saltear (atún, salmón, langostinos…). Ten en cuenta que su cocinado deberá ser muy breve. Como algunos pescados tienen mucha agua en su composición, una buena opción podría ser empanarlos previamente para que se forme una capa fina en el exterior y se conserven los jugos en el interior de cada pieza.
- En relación a las pastas (fideos, etc), si decidimos incluirlas en nuestro salteado, deberán ser cocinadas previamente para añadirlas al final. Lo mismo ocurre si añadimos legumbres. Deberán estar cocidas previamente (en este sentido, los botes de conserva de legumbre son una opción muy socorrida) y sumarlas al final a nuestro salteado, ya que ya están cocinadas.
- Respecto a los aderezos, aquí el gusto personal vuelve a mandar. Con un poco de sal y pimienta los salteado pueden quedar muy ricos, pero las opciones son amplísimas: desde salsas con un toque asiático (teriyaki, etc) hasta pasta de curry, aceite de sésamo, leche de coco, una mezcla de varias pimientas… ¡tú decides!
Como sabes, los salteados pueden presentarse como plato en sí mismo, pero también como guarnición o como parte de otras recetas. Y es que son muchos los platos donde esta técnica está presente. He aquí algunos ejemplos:
Paso a paso: Salteado de pavo al limón
Esta receta puede salvarte cualquier cena en tan solo unos minutos. Se trata de un salteado de pavo y verduritas con limón, una opción súper fácil e ideal para que los más perezosos también se pongan el delantal. ¡Pruébala!
Paso a paso: Gulas salteadas con hongos
Un plato tan sencillo como resultón: gulas salteadas con hongos. El secreto está en emplear setas frescas y de calidad, eligiendo las de sabor más intenso y en cocinar muy brevemente las gulas.
Paso a paso: Arroz salteado con verguras y legumbres
Proponemos aquí una receta de arroz a medio camino entre los platos fríos (que puedes servir a modo de ensalada) y el plato caliente, pero, sobre todo, muy completo: legumbres, verduras y cereales Puedes añadir un extra de proteínas cociendo un par de huevos y sirviéndolos de acompañamiento.
Paso a paso: Cordero salteado con salsa teriyaki
Esta vez, vamos a cocinar una receta muy típica en la cocina japonesa, pero con cordero. La salsa teriyaki va a darle un toque muy sabroso. Además es muy sencilla de preparar, así que no caigas en la tentación de comprarla, casera sabe mucho mejor... Es ideal para acompañar con arroz o fideos de arroz. ¿Te animas a probarla?
Paso a paso: Bacalao fresco salteado con verduras
El jengibre y la salsa de soja aportarán un matiz oriental a este plato de bacalao. Si lo prefieres, puedes sustituirlo por otros pescados o mariscos de tu gusto (rape, palometa, mejillones o vieiras, una vez abiertos y sacados de sus conchas, etc).
Paso a paso: Salteado de gambas y verduras con 'noodles' de arroz
Una receta sencilla, sana, y sobre todo sabrosa, de estilo thai. Si disponemos de él usaremos el wok, ya que su base redonda y paredes altas permiten remover los ingredientes para obtener una textura crujiente por fuera y jugosa por dentro. Si no, también nos sirven una sartén amplia y antiadherente.
Paso a paso: Emperador con salteado de verduras
Esta receta es puro Mediterráneo y está cargada de vitaminas y minerales. El emperador es un pescado semi graso, en un punto intermedio entre los azules y los blancos, que nos aporta, además, una buena cantidad de proteínas de calidad. Las verduras se convierten aquí en la guarnición perfecta de un plato de lo más saludable, rico y muy fácil de preparar.