Cómo preparar un bizcocho casero con caquis y aprovechar su temporada: receta fácil y jugosa


Los caquis aterrizan en el frutero de otoño para regalarnos su rico sabor, del que podemos disfrutar al natural o como ingrediente de recetas de repostería.


Bizcocho de caqui.© Shutterstock
19 de octubre de 2026 a las 8:18 CEST

Originario de Asia, el caqui arranca su temporada en España con la llegada del otoño. Son muchos los fans de esta rica fruta, de piel fina y brillante, con un bonito color anaranjado intenso. En el mercado podemos encontrarlo en dos estados de maduración y textura: desde piezas de carne dura y crujiente (el caqui tipo Persimon) a otras de carne muy blandita (el caqui clásico). Es este último el que deberemos buscar en la frutería para hacer el bizcocho que hoy proponemos.

Caquis, delicia otoñal. © Shutterstock
Caquis, delicia otoñal.

Un postre ideal para aprovechar la temporada de este alimento, cargado de propiedades nutricionales.

¿CUÁLES SON LAS PROPIEDADES BENEFICIOSAS DEL CAQUI?

Efectivamente, tomados al natural (ya sabemos que si lo incluimos en recetas de repostería, su consumo deberá ser más esporádico), los caquis son un alimento ideal para incluir en una dieta saludable. Aquí algunos de los motivos más destacados:

  • Fuente de fibra. Destacan por su contenido en fibra, que contribuye al buen funcionamiento del tránsito intestinal y ayuda a prevenir el estreñimiento. Además, la fibra favorece la sensación de saciedad y contribuye al mantenimiento de una microbiota intestinal saludable.
  • Rico en vitaminas y antioxidantes. El caqui aporta vitaminas A y C, carotenoides y polifenoles, que contribuyen al mantenimiento de la visión y la piel, al funcionamiento del sistema inmunitario y a la protección frente al daño oxidativo.
  • Fuente de potasio. Este mineral contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos.
  • Contienen agua y contribuyen a la hidratación. Como otras frutas frescas, los caquis presentan un elevado contenido en agua, lo que contribuye a la hidratación diaria.
  • Aportan pocas grasas. Los caquis contienen cantidades muy reducidas de grasa y no aportan colesterol.
  • Ricos en hidratos de carbono. Los caquis contienen hidratos de carbono, principalmente azúcares naturales, que aportan energía al organismo.

RECETA DE BIZCOCHO DE CAQUI, PASO A PASO

Como decimos, esta fruta es ideal para su inclusión en una dieta sana y, de cuando en cuando, podremos introducirla en recetas de capricho como este rico bizcocho que hoy vamos a cocinar. A continuación mostramos el modo de elaboración al detalle:

Bizcocho de caqui.© Shutterstock


Ingredientes

  • 350 g de pulpa de caqui maduro, sin piel ni semillas.
  • 4 huevos.
  • 180 g de azúcar.
  • 100 ml de aceite de oliva suave o aceite de girasol.
  • 100 g de yogur natural entero, sin azúcar.
  • 250 g de harina de trigo de repostería.
  • 60 g de almendra molida.
  • 12 g de levadura química en polvo (tipo Royal).
  • 1 cucharadita de canela en polvo.
  • 1 pizca de sal.
  • Ralladura de ½ naranja (opcional).

Para preparar el molde:

  • Un poco de mantequilla o aceite para engrasarlo.
  • Papel de horno.
  • Azúcar glas para decorar (opcional).

ELABORACIÓN 

La pulpa de caqui

Pela los caquis, retira los pedúnculos y elimina las semillas si las hubiera. Pesa 350 g de pulpa y colócala en un recipiente alto. Tritúrala con una batidora hasta obtener un puré fino y homogéneo, sin trozos grandes. Si la fruta está muy madura, también puedes aplastarla con un tenedor, aunque triturarla permite repartirla mejor por toda la masa.

Precalentar el horno y preparar el molde.

Precalienta el horno a 175°C, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Coloca la rejilla a media altura. Engrasa un molde redondo de 22 cm de diámetro con un poco de mantequilla o aceite y cubre la base con papel de horno. Puedes engrasar también ligeramente las paredes para facilitar el desmoldado.

Arrancamos con la masa.

Pon los huevos en un bol amplio y añade el azúcar. Bate con unas varillas eléctricas durante unos 4-5 minutos, hasta que la mezcla aumente de volumen, adquiera un color más pálido y presente una textura espumosa. Este paso es importante para incorporar aire a la masa y favorecer una miga ligera, especialmente porque la pulpa de caqui aporta bastante humedad y peso.

Sin dejar de batir a velocidad baja, añade el aceite poco a poco, en un hilo fino, hasta que quede bien integrado. Incorpora después el yogur natural y el puré de caqui. Si vas a utilizar ralladura de naranja, añádela también en este momento.

Mezcla hasta obtener una preparación uniforme, sin batir en exceso. Es normal que la mezcla pierda parte del volumen inicial al incorporar la fruta.

Bizcocho de caqui.© Shutterstock

Los ingredientes secos

En otro recipiente, mezcla la harina, la almendra molida, la levadura química, la canela y la sal. Tamiza la harina junto con la levadura para evitar grumos y facilitar una distribución uniforme. Añade después la almendra molida, la canela y la sal, y remueve para que todos los ingredientes queden bien repartidos.

Unir ambas mezclas.

Incorpora los ingredientes secos al bol de los ingredientes húmedos en dos o tres tandas. Mezcla con una espátula mediante movimientos envolventes, trabajando la masa lo justo hasta que no queden restos visibles de harina. Evita batir en exceso, ya que esto puede desarrollar demasiado el gluten y dar lugar a un bizcocho más compacto. La masa debe quedar espesa, pero fluida.

Verter la masa en el molde.

Vierte la masa en el molde preparado y alisa suavemente la superficie con una espátula para que se distribuya de manera uniforme. Da un pequeño golpe controlado al molde sobre la encimera para eliminar las burbujas de aire más grandes, sin golpearlo repetidamente para no perder el aire incorporado durante el batido.

Hornear el bizcocho

Introduce el molde en el horno precalentado y hornea durante unos 45-60 minutos. El tiempo puede variar según el horno, la humedad de la fruta y la altura de la masa, por lo que conviene empezar a comprobar el punto de cocción a partir de los 45 minutos.

Evita abrir la puerta durante los primeros 35-40 minutos para que el bizcocho pueda crecer y asentarse. Cuando la superficie esté dorada y firme, pincha el centro con una brocheta. Debe salir sin masa cruda, aunque puede llevar adheridas algunas migas húmedas.

Dejar enfriar y desmoldar.

Retira el bizcocho del horno y déjalo reposar dentro del molde durante unos 15 minutos. Después, pasa con cuidado un cuchillo fino por el borde si fuera necesario y desmóldalo sobre una rejilla. Retira el papel de horno de la base y deja que se enfríe por completo antes de cortarlo.

Servir y conservar

Una vez frío, sirve el bizcocho tal cual o espolvorea un poco de azúcar glas por encima justo antes de llevarlo a la mesa.

Bizcocho de caqui.© Shutterstock

CONSEJOS PARA UN BUEN RESULTADO

  • Elige el caqui adecuado. Lo más importante es utilizar una fruta dulce, aromática y sin astringencia. El caqui clásico debe estar muy maduro, con la pulpa blanda, casi para comer con cuchara. Compra aproximadamente 450-550 g de fruta entera para obtener los 350 g de pulpa necesarios.
  • Cómo conseguir una miga jugosa. La combinación de pulpa de caqui, yogur, aceite y almendra molida ayuda a conservar la humedad sin recurrir a una cantidad excesiva de grasa. Respeta las proporciones indicadas y evita aumentar la cantidad de puré sin ajustar el resto de los ingredientes.
  • No te excedas con la harina. Pesa los ingredientes en lugar de medirlos a ojo. Añadir harina de más para espesar la masa puede dar como resultado un bizcocho seco y compacto.
  • Incorpora aire al principio y mezcla con suavidad al final. Bate bien los huevos con el azúcar para que aumenten de volumen, pero una vez añadida la harina, mezcla solo hasta integrarla. Esta combinación favorece una textura más esponjosa y evita que la miga quede excesivamente densa.
  • Vigila el horneado. El caqui aporta más humedad que otros ingredientes habituales en los bizcochos. Por eso, el tiempo de cocción puede variar de un horno a otro. Comprueba el centro con una brocheta y, si la superficie ya está muy dorada, protégela con papel de aluminio para que el interior termine de cocerse sin quemarse.
  • Deja que se enfríe antes de cortarlo. La miga termina de asentarse al perder temperatura. Cortarlo demasiado pronto puede hacer que parezca apelmazado o que se rompa, aunque esté correctamente cocido. Para apreciar mejor su textura, espera a que esté completamente frío.
  • Conserva bien su humedad. Una vez frío, guárdalo en un recipiente hermético para evitar que se reseque. Si lo conservas en la nevera, sácalo un rato antes de servirlo para que recupere una textura más tierna y sus aromas se perciban mejor.