El huevo es uno de los ingredientes que más juego nos da en la cocina porque se puede convertir en infinidad de preparaciones fáciles, rápidas y deliciosas. Vamos a hacer una tortilla que lleva calabacín y berenjena y, una vez cuajada ligeramente en la sartén solo por un lado, le añadiremos una generosa cantidad de queso rallado y la gratinaremos en el horno.
¿Qué distingue a esta tortilla gratinada de una tortilla de verduras convencional?
La tortilla convencional se cuaja por ambos lados en la sartén. Aquí, en cambio, solo se cocina por un lado, al estilo de la 'tortilla vaga', y se termina en el horno para gratinar. Esta versión se asemeja a la frittata.
Además, las tortillas clásicas no llevan cobertura, y a nuestra propuesta le ponemos por encima salsa de tomate y queso cheddar rallado para gratinar, como si se tratara de una pizza.
En una tortilla de verduras clásica, las verduras pueden ir pochadas, salteadas, semicrudas... y en este caso las vamos a pochar primero y después las mezclamos con el huevo batido para obtener una textura más suave y homogénea.
El paso clave en la sartén: cuánto tiempo dejarla cuajar sin darle la vuelta
Esta tortilla debemos cuajarla solo por la base, porque después se gratina, así que, aunque el tiempo de cocinado es orientativo porque depende mucho del fuego y de la sartén, puede estar entre los 4 y los 6 minutos. Hemos de poner el fuego a potencia media y esperar hasta que el borde quede firme y el centro y la superficie sin llegar a cuajar del todo.
Gratinar sin que se seque: temperatura del horno, altura de la bandeja y minutos exactos
El gratinado aporta a esta tortilla un sabor más intenso gracias al queso derretido y un contraste de texturas, pero para que quede bien, ni muy blanda ni muy dura, no hay que pasarse ni quedarse cortos en el tiempo de horno. Buscamos fundir y dorar ligeramente. Y para ello:
- La temperatura perfecta es de 220ºC.
- Hay que colocarla en la bandeja de la parte alta del horno, a unos 10 cm del grill.
- Con un gratinado de 3 minutos, conseguimos un fundido completo y un dorado suave.
- Si la dejamos 5, el dorado se acentúa, pero no te excedas de ese tiempo.
¿Qué quesos funcionan mejor para gratinar?
El uso del cheddar no es un capricho y es uno de los más adecuados para gratinar porque funde rápido, dora bien y no se quema, aporta el sabor justo y una capa elástica y cremosa. "Tiene un sabor equilibrado y es perfecto para tortillas gratinadas", asegura el conocido chef escocés Gordon Ramsey.
Pero hay otras alternativas muy válidas, como la mozzarella, que dora menos, pero tiene una consistencia más sedosa; el emmental, que nos proporciona un dorado uniforme y funde muy bien; o el gruyère y el provolone, que son más potentes de sabor, pero funden y doran a la perfección. Uno de los grandes maestros de la cocina italiana tradicional, muy conocido por su trabajo en Londres y por ser el mentor de Jamie Oliver, Gennaro Contaldo, nos anima a usar provolones porque tiene un ligero sabor ahumado muy interesante.






