Convertimos aquí a la berenjena en un vistoso milhojas. Para su preparación, iremos alternando las capas de esta hortaliza, cocinadas previamente en la sartén, con una rica crema de queso y nueces. ¡Es imposible resistirse a este delicioso bocado!
Los pocos ingredientes que necesitas
Para esta receta tan solo necesitas la berenjena, que hay que laminar lo más finas que puedas para cocinarlas a la plancha, un queso crema y unas nueces picadas. Además, le ponemos un poco de miel y de perejil.
Para preparar estas mini milhojas de berenjena, el corte es importante porque necesitamos que las rodajas tengan un tamaño y grosor parecidos para que se cocinen de manera uniforme y después resulte fácil montar las capas.
Lo ideal es lavar bien la berenjena y eliminar las puntas. Después, córtala en rodajas de aproximadamente medio centímetro de grosor. No es necesario pelarla, ya que así se mantiene la rodaja firme y, además, aporta color y textura al plato.
Cómo cortar la berenjena y quitarle su amargor
El método tradicional para eliminar el amargor es salar las rodajas de berenjena. Para ello, colócalas sobre una bandeja, espolvorea sal por ambas caras y déjalas reposar unos 20-30 minutos. Verás que empiezan a aparecer pequeñas gotas de líquido en la superficie; sécalas muy bien con papel de cocina para eliminarlas y quitar el exceso de sal.
Este paso no siempre es imprescindible porque las variedades actuales suelen ser bastante menos amargas que las berenjenas de hace años, pero el salado sigue siendo útil cuando queremos reducir humedad y conseguir una textura más agradable al cocinarla.
Antes de dorar la berenjena, sécala muy bien para que se dore bien con el aceite bien caliente. Nos interesa que se doren las rodajas por fuera y que queden tiernas por dentro, pero con la consistencia adecuada para montar la milhojas con la crema de queso y nueces.
Consejos para que estas mini milhojas queden perfectas
Pese a ser sencilla, no está de más que tengas en cuenta algunos consejos a la hora de preparar esta deliciosa receta.
- Corta la berenjena en rodajas del mismo grosor y tamaño para que el montaje quede estable y uniforme, y no las hagas muy gruesas.
- La berenjena es una auténtica esponja y puede absorber bastante aceite, así que no eches mucha cantidad en la sartén, ponla caliente y, si las rodajas son finas, se harán rápidamente dejándolas poco más de un minuto por cada lado.
- El queso crema aporta una textura suave que contrasta con la berenjena, sácalo unos minutos antes de la nevera para atemperarlo y que sea más manejable y fácil de repartir sobre la berenjena.
- Las nueces introducen un toque crujiente y le van de maravilla a esta receta, pero puedes sustituirlas por otros frutos secos como pistachos o anacardos bien picaditos.
- Añade un poco de miel justo antes de servir, para que conserve su textura y no humedezca demasiado la superficie de la berenjena. Su dulzor contrasta de maravilla con el resto de ingredientes.
- No hagas las milhojas demasiado altas; con tres o cuatro capas será suficiente para conseguir que sean vistosas pero fáciles de comer.
Y no pongas demasiada crema entre las capas; con una capa fina es suficiente para que las rodajas no resbalen y el milhojas no se desmonte.
Recetas de verano





