Pasteles de nata: la receta del gran icono portugués que parece difícil, pero no lo es tanto


Es uno de los grandes símbolos de la repostería portuguesa, reconocido en buena parte del mundo. Con su crujiente base de hojaldre y su cremoso relleno, no podemos resistirnos a este icónico pastel que intentamos replicar en casa.


Pasteles de nata© Shutterstock
6 de mayo de 2026 a las 15:00 CEST

Los pastéis de nata nacen en Lisboa, y están ligados al Monasterio de los Jerónimos, en el turístico barrio de Belém, situado junto al estuario del río Tajo. Si eres goloso, es imposible resistirse a ellos y, aún más, si los comes recién hechos, porque se trata de un bocado lleno de sabor y con una textura entre crujiente, por la base, y cremosa, por el relleno, que ¡te lleva casi a levitar! Cada obrador tiene su receta propia y, en la mayoría de los casos, no se revela al 100%.

Básicamente, consiste en una tartaleta pequeña hecha con hojaldre rellena con una suave crema de yemas de huevo, azúcar y leche (no lleva nata, pese a su nombre) y horneada a temperatura muy alta. Se sirven sin nada, con canela en polvo o con azúcar glas.

Este pastelito, de crema, que no de nata, es un auténtico icono de Portugal© MarkoGO
Este pastelito, de crema, que no de nata, es un auténtico icono de Portugal

Se trata, al igual que el bacalao, de un producto imprescindible en la cultura portuguesa: Cuando eres un niño a los 2-3 años en Portugal, ya se comienzan a probar y es un plan que se hace mucho en familia, el ir a comer un pastel de nata con tus padres o con tus abuelos. Es algo divertido: los pequeños comen la crema con una cucharita y el hojaldre a mordiscos. "Y desde ahí se convierte en una tradición que se sigue durante toda la vida y en diferentes momentos del día", nos explica Salvador de Lima Mayer, director general de Manteigaria, especializada en estos dulces elaborados de manera artesana y con obradores y tiendas en Portugal, París y Madrid.

Lo ideal es comer el pastel de nata recién hecho.

En Portugal, el pastel de nata es un elemento cotidiano, presente en cafeterías y pastelerías durante todo el día. "Es algo muy experiencial y muy especial, y la clave es comerlo recién hecho, en el mismo lugar donde y cuando lo compras, o como mucho llevarlos y tomarlos en una hora, porque cuando pasan días, el hojaldre y la crema no están igual y los sabores se pierden un poco", sugiere Salvador.

Una vez que el hojaldre está colocado en cada molde, se rellena con la crema, antes de hornearlo.
Una vez que el hojaldre está colocado en cada molde, se rellena con la crema, antes de hornearlo.

Compartimos con él la elaboración de todo el proceso artesanal en el local madrileño pegado a la Puerta del Sol, y, viéndolo en vivo –cualquiera puede hacerlo, pues se hace a la vista del cliente–, entendemos a la perfección lo que él dice observando cómo miman todos y cada uno de los pasos que siguen para obtener un pastel de nata impecable. Los que sobran no los guardan para vender al día siguiente, y no solo no suelen tener excedentes, sino que hay jornadas en las que pueden vender más de 6.000 unidades diarias en esta tienda. Colaboran con artistas locales en el precioso packaging en el que comercializan 3 o 6 piezas.

Nacidos en el siglo XIX, para hacerlos hay que seguir 3 pasos perfectamente diferenciados: primero se estira con el dedo pulgar una tira de hojaldre de calidad sobre el molde de acero inoxidable, por el fondo y por los bordes, ¡uno por uno! Después se rellenan con la cantidad de crema justa, con la ayuda de un dosificador, igualmente pieza por pieza. En Manteigaria, junto a las yemas de huevo, el azúcar y la leche, le ponen también un toque de canela y de cáscara de limón y el resultado es una crema suave y aterciopelada. Y el paso final es hornearlos a muy altas temperaturas, consiguiendo un tostado inconfundible en la superficie.

En lugares como Madrid, ha calado bastante este dulce, que se recomienda tomar recién hecho.© MarkoGO
En lugares como Madrid, ha calado bastante este dulce, que se recomienda tomar recién hecho.

Cómo hacer pasteles de nata en casa

Los portugueses no suelen hacerlo, pero Salvador nos asegura que es viable prepararlos en casa. "Las limitaciones que le veo son el hojaldre, que no es fácil de hacer, y las altas temperaturas de horno que se necesitan, sobre todo para que el hojaldre quede con la textura crujiente necesaria".

No obstante, en ¡HOLA! En Cocina nos gustan los retos, y, aunque somos conscientes de que no puede ser igual, sí hemos logrado hacer una versión del pastel de nata que está bastante lograda y que hemos tomado de Anaïs Delon, autora del libro 'Portugal: una cocina entre la tradición y la modernidad'. 

Ingredientes:

  • 400 g de masa de hojaldre
  • 300 g de azúcar blanca
  • 10 cl de agua
  • 2 huevos
  • 6 yemas de huevo
  • 50 cl de leche
  • 2 cs de harina
  • 5 g de mantequilla
  • 2 cc de canela molida
  • 2 cc de azúcar glas
  • 18 moldes individuales redondos
El pastel de nata es un dulce que se toma a cualquier hora, y que más que hacerlo en casa, se suele tomar fuera.© Shutterstock
El pastel de nata es un dulce que se toma a cualquier hora, y que más que hacerlo en casa, se suele tomar fuera.

Modo de elaboración:

  1. Precalentar el horno a 250 ºC. 
  2. Untar de mantequilla los moldes individuales y reservarlos.
  3. Extender finamente la pasta de hojaldre con ayuda de un rodillo sobre la superficie de trabajo enharinada. 
  4. Humedecer una de las caras de la pasta con un poco de agua.
  5. Recortar varios discos de pasta del tamaño de los moldes. 
  6. Cubrir los moldes con los discos de pasta, el lado húmedo hacia afuera. Presionar con la punta de los dedos para conseguir que la pasta se adhiera bien a los moldes.
  7. Poner el agua y el azúcar en una cazuela, calentar la mezcla removiendo hasta obtener un almíbar y reservar.
  8. Batir los huevos enteros con las yemas en un cuenco. Añadir la harina previamente disuelta en la leche y mezclar con una espátula.
  9. Incorporar el almíbar y calentar la preparación al baño maría durante 10 min sin dejar de remover. Retirar la crema del fuego y repartir en los moldes recubiertos de pasta.
  10. Poner los moldes en la placa del horno y cocinar 25 min, hasta que los pastelillos queden bien dorados.
  11. Retirar los pasteles del horno y dejarlos enfriar ligeramente antes de desmoldar.
  12. Servir los pasteles de nata hasta que queden tibios y espolvorear con un poco de canela y/o azúcar glas a vuestro gusto.

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