Vanesa Lorenzo: “El lujo hoy es comer despacio, sin ruido y con sentido”


Así es la cocina real de Vanesa Lorenzo: calma, rituales y cenas sin pantallas.


Vanesa Lorenzo© Clara Asouik
14 de mayo de 2026 a las 21:34 CEST

En la cocina de Vanesa Lorenzo, lo cotidiano se vive de otra manera y donde gestos sencillos –preparar un té, cortar unas verduras o sentarse a la mesa en familia– forman parte de un pequeño ritual de cuidado.

Modelo, empresaria y creadora de OMA (weareoma.com), su plataforma de bienestar integral, Vanesa apuesta por una forma de alimentarse que se aleja de la exigencia y vuelve a lo esencial: producto de calidad, equilibrio y escucha del cuerpo. Un proyecto que nace precisamente de esa mirada global hacia la salud –física, emocional y mental– y que propone volver a lo básico desde la conciencia, sin reglas rígidas ni fórmulas universales.  

Cocinar en casa te devuelve al cuerpo, al ritmo natural de las cosas

Vanesa Lorenzo

Esa filosofía atraviesa también su forma de cocinar: platos sencillos, hábitos sostenibles y una relación con la comida que prioriza el bienestar real. Entre la planificación de sus menús, su afinidad con la cocina mediterránea y japonesa y su manera de entender la mesa como un lugar de encuentro, su día a día refleja una idea clara: cuidarse no es complicarse, sino aprender a elegir mejor y vivir con más presencia.

Entre la tradición mediterránea y la delicadeza japonesa, encuentra su manera de cocinar: simple, consciente y equilibrada.© Clara Asouik
Entre la tradición mediterránea y la delicadeza japonesa, encuentra su manera de cocinar: simple, consciente y equilibrada.

Embajadora de la firma alemana WMF, incorpora además herramientas que facilitan ese estilo de vida práctico y consciente, integrando la tecnología en la rutina diaria sin perder de vista lo esencial.

Hablamos con ella sobre cocina, hábitos y esa forma de entender el cuidado que empieza –y muchas veces termina– alrededor de la mesa. 

Se dice que todo pasa en la cocina… ¿Qué lugar ocupa en tu día a día?

La cocina es uno de los pocos lugares donde todo baja de intensidad. No es solo un espacio funcional, es un punto de encuentro con los demás y contigo. Ahí pasan cosas pequeñas que también son importantes.

¿Es un espacio de calma, conexión o creatividad?

Un poco de todo, incluso de meditación. La cocina requiere presencia y me obliga a bajar el ritmo. Intento convertir gestos simples, como preparar un té, en pequeños rituales de cuidado y momentos de mindfulness.

¿Qué momentos de tu vida recuerdas ligados a la mesa?

Muchos momentos familiares. Mis padres han utilizado la alimentación para generar salud física y conexión familiar. Algo que yo continúo ahora en mi hogar. Comer juntos es sagrado, un espacio que cuidamos en muchos sentidos.

Las cenas en familia son sagradas; intento comer sin pantallas.

Vanesa Lorenzo

En un mundo acelerado, ¿qué papel tiene hoy cocinar en casa?

Cocinar en casa te devuelve al cuerpo y al ritmo natural de las cosas. No es solo alimentación, es una forma de cuidarte y ordenar el día. Es una idea muy presente en OMA (@weare_oma, weareoma.com), un refugio donde entendemos la salud de forma integral y acompañamos el cuidado desde lo cotidiano.

Para Vanesa Lorenzo, cuidarse empieza en lo que eliges cada día. La cocina es su refugio, un lugar donde todo cobra otro sentido.© Clara Asouik
Para Vanesa Lorenzo, cuidarse empieza en lo que eliges cada día. La cocina es su refugio, un lugar donde todo cobra otro sentido.

¿Qué significa para ti comer con presencia?

Es recordar que nutrirme es uno de los pilares de mi salud, no solo física, también emocional. Aunque no siempre es fácil, especialmente en desayunos y comidas durante la semana. Las cenas en familia sí son sagradas, pero en general intento comer sin pantallas. Soy de las que mastica mucho, y he ido entendiendo que eso no solo favorece la digestión, sino que también me ayuda a conectar con la saciedad real. Y ahora que empieza el buen tiempo, siempre que puedo intento comer al aire libre; es una forma sencilla de disfrutar más ese momento.

¿Cómo eliges lo que comes en un día cualquiera: intuición, planificación, equilibrio…?

Planifico los menús de casa e intento mantener un equilibrio nutricional tanto a diario como en cómputo semanal. Y, a la vez, escucho mucho al cuerpo, que suele ser el mejor guía cuando le prestas atención.

El concepto de una mesa con sentido es…

Para mí, todo parte de la intención. No importa si es una mesa muy sencilla o más elaborada; lo que cambia todo es la atención que le pones. La belleza puede estar en lo más humilde si hay armonía. Y con la comida pasa igual: no necesitas complicarte para que algo sea nutritivo y placentero. Es volver al origen, a lo básico, pero hecho con cuidado.

Vanesa Lorenzo colabora como embajadora con la firma alemana WMF, referente en diseño y tecnología para la cocina.© Clara Asouik
Vanesa Lorenzo colabora como embajadora con la firma alemana WMF, referente en diseño y tecnología para la cocina.

¿Crees que la forma en la que cocinamos y comemos refleja cómo vivimos?

Totalmente. El ritmo, la atención, el cuidado… todo se refleja ahí. Como en casi todo lo que hacemos. Nuestros comportamientos van definiendo y construyendo una forma de ser; por eso me parece interesante, a través de la comida, revisar qué tipo de persona quieres ser.

¿Cómo es un día de comidas en tu vida real?

Bastante sencillo. Con los años he ido construyendo unos hábitos que me resultan fáciles de sostener. Intento que haya variedad y equilibrio, con alimentos básicos bien combinados: carbohidratos, grasas y proteínas, siempre priorizando la calidad y alimentos lo más cercanos a como los da la tierra. El azúcar está muy poco presente, pero no desde la rigidez, sino desde un equilibrio bastante natural; diría que un 80/20. Para mí, la clave es entender la comida como un aliado de salud, no como una vía emocional, y encontrar una forma de alimentarte que no te genere culpa.

¿Eres más de seguir recetas al pie de la letra o de improvisar con lo que tienes?

De las dos. Tengo recetas familiares que me siguen acompañando, pero también he ido construyendo platos que combinan influencias de otras culturas gastronómicas, porque he viajado mucho a lo largo de mi vida y eso influye. También me gusta probar nuevas recetas y adaptarlas, encontrar mi manera.

Media Image© Clara Asouik
Media Image© Clara Asouik

¿Hay algún ingrediente o tipo de cocina con el que te sientas especialmente conectada?

Con la cocina mediterránea y la japonesa. Me gusta cuando la gastronomía respeta y pone en valor el producto de base.

¿Disfrutas la cocina o prefieres simplificar?

Antes, cuando vivía sola, dedicaba más tiempo a la cocina y disfrutaba cocinando para amigos. Hoy los ritmos son otros: disfruto menos del acto de cocinar y más de compartir. Tengo menos tiempo y los fines de semana también apetecen otros planes. Aun así, de forma puntual, cuando cocino con mis hijas, nos desconectamos dentro de la cocina y lo disfrutamos mucho, porque a ellas les encanta. Quizá por todo esto, mi forma de comer y mis hábitos hoy son bastante sencillos, aunque con alimentos de gran valor nutricional.

Define tu forma de cocinar en tres palabras:

Simple, consciente, flexible.

¿Qué has aprendido de ti misma a través de la cocina?

He aprendido que mi impaciencia y mi tendencia a buscar la perfección no son buenas compañeras. Y que, como en todo, cada cosa requiere su tiempo.

Vanesa Lorenzo comparte con WMF una misma filosofía: convertir lo cotidiano en un ritual de bienestar.© Clara Asouik
Vanesa Lorenzo comparte con WMF una misma filosofía: convertir lo cotidiano en un ritual de bienestar.

¿Qué le dirías a quien quiere cocinar más y no tiene tiempo?

Que lo incorpore como una tarea más en su agenda, porque si no nos organizamos, el día nos arrastra. Y que lo vea como una forma de autocuidado; cocinar te conecta con lo que comes y con el valor de cuidarte. No tiene que ser perfecto ni elaborado; se puede comer sano y rico sin complicarse.

¿Qué significa hoy para ti “cuidarte”?

Escucharme y traducir el cuidado en cosas simples: descansar, comer bien, moverme, estar en contacto con la naturaleza y no exigirme más de la cuenta. Esa es también la base de OMA, donde comparto, junto a profesionales de la salud y el bienestar, contenidos, charlas y guías prácticas –también en nutrición– pensadas para llevar el bienestar a la vida real. Con un enfoque claro y accesible para quienes buscan entender mejor cómo cuidarse y encontrar su propia fórmula.

¿Cómo sería tu comida perfecta?

Se me ocurren muchas, pero hay una que me fascina: en un viaje, sin horarios, dejando que el cuerpo marque el momento. Encontrar un rincón local, cerca del mar, con comida fresca, de temporada y poco elaborada, donde el producto sea el protagonista. Un entorno natural y sencillo, sin grandes lujos. Para mí, ahí está el verdadero lujo, en la pureza y la calidad de lo que comes.

¿Qué no faltaría nunca en tu mesa?

Calma, sentido y personas que suman. 

El ritual de lo esencial por Vanesa Lorenzo

Respira. Antes de todo, respira.

La vida no está en lo que acumulas, sino en lo que eliges sostener con calma.

Menos ruido, más verdad. Menos prisa, más presencia.

Vuelve a lo simple: un gesto consciente, una mesa sin exceso, una mirada que escucha.

Haz del silencio un refugio, y del tiempo, un aliado.

Que cada día tenga un ritmo humano, no impuesto, no urgente.

Cuida lo que importa: tu cuerpo, como hogar. Tu mente, como jardín. Tu energía, como fuego sagrado.

Elige despacio.

Consume con intención. Ama sin distracción.

Porque en lo esencial no falta nada.

Y en ese espacio limpio, por fin, eres.