La mirada es la gran "chivata" del cansancio; una zona en la que las pocas horas de sueño acumuladas, los episodios de estrés o los factores genéticos dejan huella en forma de bolsas y ojeras. La Dra. Mar Mira, experta y pionera en medicina estética sin huella, apunta el principal obstáculo que se encuentra en consulta: "Muchas veces el paciente piensa que el problema está únicamente en las ojeras, cuando en realidad existe una combinación de factores. Por eso es tan importante hacer un diagnóstico exhaustivo y global del rostro en conjunto antes de decidir qué tratar". Para dar con el enfoque adecuado, el diagnóstico previo es fundamental; "la clave está en valorar qué está provocando realmente esa apariencia y no tratar la ojera como un elemento aislado", recalca la experta. Una teoría que llevamos a la práctica con la ayuda de los protocolos que revierten los signos de agotamiento.
Polinucleótidos, el tratamiento estrella
Están de moda y razones no les faltan; esta cadena de ADN purificada de origen natural extraída de las gónadas del salmón o la trucha acapara titulares por su procedencia: "Que te inyecten esperma de salmón, cuanto menos resulta chocante, es innegable, y suele ser la primera pregunta de la mayoría de nuestros pacientes al llegar a Beldon Medical. La respuesta no es tan sencilla porque detrás de esta increíble molécula orgánica hay ingeniería médica aplicada a la estética", explica la Dra. Alejandra Mora, especializada en medicina estética y procedimientos regenerativos. El tratamiento ha triunfado en Hollywood, donde ha calado la estética de la belleza silenciosa que busca resultados muy efectivos pero "que no se noten".
Dentro del término genérico, la doctora distingue entre PDRN, polidesoxirribonucleótidos; y PN, polinucleótidos: los primeros están compuestos por cadenas de ADN más cortas, de menor peso molecular, y destacan por su poder regenerador y reparador sobre cicatrices o en protocolos capilares; los segundos se forman por cadenas de ADN más largas, de mayor peso molecular, con gran capacidad para retener agua y formar una malla en 3D sobre el tejido, lo que le confiere propiedades hidratantes, reafirmantes y propulsoras de la calidad global de la piel. "Los polinucleótidos son una solución duradera para ojeras de tipo vascular debido al adelgazamiento de la piel orbicular, ya que el PN actúa como un bioestimulador que mejora la calidad dérmica. Al engrosar ligeramente la piel, reducen el tono violáceo y aportan luminosidad sin generar volumen. También para zonas como el cuello y la piel del escote y las manos, ya que su acción fortalece el tejido", apunta la Dra. Mora sobre un protocolo del que se precisan de 3 a 4 sesiones de microinyecciones con un margen de 3 semanas de inicio; y otras de mantenimiento de 2 a 3 veces al año.
Enfoque global
La Dra. Mar Mira, con clínica en la madrileña calle de Claudio Coello, revela la importancia del tercio medio del rostro y su papel fundamental en la percepción de la expresión: cuando se pierde soporte en la zona de los pómulos, el descenso de los tejidos puede hacer que el rostro parezca más cansado o entristecido. "Cuando se restaura el equilibrio facial de forma sutil, muchas veces el cambio es muy significativo, aunque nadie sepa exactamente qué ha cambiado. El paciente simplemente se ve mejor, más descansado y más vital".
En la práctica, el protocolo implica inyectables de ácido hialurónico y bioestimuladores de colágeno en puntos estratégicos que mejoran la calidad de la piel, recuperan la armonía facial de forma progresiva y natural, y restauran el soporte perdido. Como avisa la creadora del Método Mira®, "en estos casos, el objetivo no es añadir volumen por añadirlo, sino recuperar el soporte que se ha perdido y devolver al rostro unas proporciones equilibradas, siempre a partir de un diagnóstico individualizado".
La especialista revela otras razones por las que aparece la percibida como "cara de cansancio": "La deshidratación, el estrés acumulado o una menor calidad cutánea pueden traducirse en una piel más apagada y con menos vitalidad. En estos casos, trabajar la calidad de la piel mediante tratamientos de mesoterapia orientados a mejorar hidratación, textura y luminosidad puede ser una parte importante del abordaje".
Como conclusión, la pionera en medicina estética sin huella repite que el error es ceñirse a un área en concreto: "No se trata de corregir una arruga concreta o de tratar una zona porque el paciente la identifica como el problema. Hay que entender qué está ocurriendo en el conjunto del rostro y decidir qué necesita realmente cada persona".







