Las trenzas parecen creadas para el verano: sobreviven a la humedad, resisten playas, festivales y días eternos sin peine. Son cómodas, estilosas y, para muchas, la solución beauty definitiva cuando el calor aprieta. Pero hay una pregunta que cada vez se escucha más en peluquerías, consultas dermatológicas y conversaciones entre amigas: ¿pueden hacer que se caiga el pelo? La respuesta corta es sí. La larga, y la importante, es que depende de cómo las lleves.
Por qué las trenzas pueden hacer que se te caiga el pelo
Hay un tipo de pérdida capilar directamente relacionado con determinados peinados tensos. Y lo más inquietante es que muchas veces empieza con señales pequeñas que normalizamos. Un poco de dolor. Tirantez. Esa sensación de alivio al deshacerte las trenzas después de días. Como si el cuero cabelludo, por fin, pudiera respirar.
"La mayoría pensamos que mientras el peinado quede bonito, todo va bien. Pero el pelo también tiene memoria mecánica", explican los expertos capilares desde hace años. Y en verano, cuando encadenamos semanas de peinados protectores, el problema se multiplica. "La tracción mantenida sobre el cabello puede acabar pasando factura", advierte Katrina Riera, farmacéutica y medical advisor de DS Labs, firma especializada en el cuidado del cabello y la piel.
"No, no es un mito", aclara Katrina Riera cuando le preguntamos si las trenzas pueden favorecer la caída del cabello. "Determinados peinados, como trenzas muy tirantes, coletas altas, moños o el uso continuado de extensiones, pueden favorecer un tipo de pérdida de cabello llamado alopecia por tracción".
"Este problema se produce cuando la tensión mantenida sobre el tallo piloso y el folículo genera una inflamación repetida en el cuero cabelludo", explica Riera. Al principio, el cabello puede romperse o afinarse, especialmente alrededor de las sienes y de la línea frontal del pelo. Pero el verdadero riesgo aparece cuando esa tensión se cronifica. "Si esta tracción se mantiene durante mucho tiempo, el daño puede llegar a afectar de forma irreversible al folículo, que acaba siendo sustituido por tejido fibroso y pierde su capacidad de producir nuevo cabello", advierte la farmacéutica.
Qué tipo de trenza daña más el pelo
No todas las trenzas afectan igual. Según Katrina Riera, las más problemáticas son las que generan una tensión localizada e intensa sobre el folículo: las trenzas muy pequeñas y apretadas, las pegadas al cuero cabelludo tipo cornrows, los moños tensos, las coletas excesivamente tirantes, determinadas extensiones y las rastas. "Cuanto más localizada e intensa es la tensión, mayor es el daño sobre cada folículo", explica. De hecho, las trenzas pequeñas pueden ser especialmente agresivas porque "concentran la fuerza en menos puntos de anclaje".
Con las extensiones, además, aparece un enemigo extra: el peso. "Las extensiones cosidas resultan especialmente problemáticas porque combinan la tracción de las trenzas de base con el peso añadido de la extensión", señala la experta. Y sí, probablemente hayas normalizado esa sensación de "me tira un poco, pero ya se aflojará". Ahí está el error.
Cómo saber si tu cuero cabelludo está sufriendo
El cuero cabelludo suele avisar mucho antes de mostrar la caída. "Las más frecuentes son la sensación de tirantez, el dolor al tocar o peinar la zona y, muy especialmente, el alivio inmediato al deshacer el peinado", explica Katrina Riera. Esa sensación de descanso instantáneo no es casualidad. Es, literalmente, una señal de exceso de tensión. También pueden aparecer "picor, sensibilidad, enrojecimiento y pequeños granitos o pústulas alrededor de los folículos", especialmente en sienes, frente y línea de implantación. La farmacéutica insiste en que no debemos normalizarlo: "Esto no debe confundirse con acné o dermatitis; suele ser una señal de inflamación perifolicular provocada por el trauma mecánico mantenido".
Y hay otro gesto que conviene observar: el retroceso progresivo de la línea del cabello o el afinamiento de los bordes de la melena. Porque detectar el problema pronto cambia completamente el pronóstico. "En fases iniciales el daño todavía puede ser reversible si se elimina la causa de tracción", recuerda.
Cuánto tiempo deberías llevar una trenza (cómo máximo)
"El tiempo es un factor clave para llevar trenzas sin comprometer la salud capilar", explica Katrina Riera, que recomienda no mantener las típicas trenzas finitas que triunfan cada verano "más de cuatro a seis semanas". A partir de ahí, aumentan los riesgos de tracción mantenida, fricción y daño sobre el folículo. La buena noticia es que no hace falta renunciar a ellas. Basta con llevarlas de otra forma. Más sueltas, menos finas, sin tensión extrema en la raíz y escuchando al cuero cabelludo antes de que empiece a gritar. "Lo más importante es evitar una tensión excesiva en la raíz, no mantenerlas durante demasiado tiempo y no ignorar las señales", insiste la experta.
Pero el daño no depende solo de cuánto aprieten las trenzas, también de cómo las cuides mientras las llevas. Katrina Riera advierte de que "un error muy habitual es no seguir unas pautas adecuadas de cuidado e higiene". Para minimizar riesgos, la farmacéutica recomienda proteger las trenzas al dormir para reducir la fricción, evitar accesorios demasiado apretados y mantener una higiene adecuada: "Lo recomendable es lavar las trenzas cada siete o diez días, con champú diluido y sin frotar de forma agresiva", además de secarlas bien y mantener el cuero cabelludo hidratado para evitar sequedad, irritación, fragilidad y rotura capilar.









