Conoce al dedillo los atajos del maquillaje en backstage y también la delicia que es trabajar con Emma Stone, Cindy Crawford o Kate Moss porque están atentas, conversan y no miran el móvil mientras las maquillan. Hiromi Ueda, global make up artist de Armani Beauty, viajaba recientemente a España ("¡Me encanta la ‘vibra’ de Madrid!", confiesa) para presentar la nueva base de la firma, un icono de más de 25 años que ahora se reinventa, enriquecida con niacinamida, para convertirse en un preciado cosmético híbrido entre maquillaje y tratamiento. Hablamos con ella para conocer hasta el último secreto de pieles tan impolutas como la suya (damos fe).
Su ritual diario
Unos pocos minutos es el tiempo que necesita la maquilladora para insuflar salud a su piel. "El skincare es mi meditación por las mañanas, algo terapéutico", cuenta. Primero, realiza un masaje dando pequeños círculos con los nudillos en las mejillas y bajando por el cuello como si lo planchase. "Si lo haces de cinco a diez veces, estimulas el riego sanguíneo, reafirmas y consigues un colorete natural desde antes de maquillarte", explica.
¿Su truco acto seguido? Empapar unos cuantos discos de algodón en tónico y dejarlos actuar entre 5 y 10 minutos en las zonas más secas del rostro; de esta forma se convierten en una mascarilla hidratante. "Mientras tanto, tomo café o leo el periódico. La gente tiene agendas ocupadas y es una manera fácil de incorporar la hidratación al estilo de vida".
"Antes de maquillarte, empapa varios discos de algodón en tónico y déjalos actuar en las zonas más secas del rostro"
'Blush' multiusos
Cuando se le pregunta a Hiromi cómo augura la primavera en cuestión de maquillaje, asegura que es tendencia "utilizar un solo producto para muchas cosas". Señala un colorete en tinta con distintos matices de rosado que a ella le gusta aprovechar como sombra y labial. "Con él puedes hacer un maquillaje completo. Está pensado para llevar en el bolso y retocarte en cualquier momento".
La experta también percibe "mucho color en las mejillas", mientras comparte un truco para conseguir un rubor de lo más natural: poner el colorete (líquido) en la base de la palma de la mano, mezclar con la otra y depositarlo a toques en mejillas, pómulos y sienes. "Así abarcas más área y a la luz no se notan las líneas que a veces quedan marcadas con la brocha". Este tip también sirve para el iluminador líquido. Lo hemos probado y ¡funciona!
Dosis de color
Hay miedo a atreverse con tonos como azul y verde en los ojos, cuando para Ueda todo esto se arregla usándolos bien. "La gente los evita, y la clave en estos casos está en conseguir un acabado más ‘lavado’". Puedes probarlo con un índigo intenso: "Solo tienes que aplicar una sombra en un matiz champán dorado encima de la azul para que esta se vea más suave y te sea más fácil de llevar", afirma. También sugiere acudir al eyeliner para jugar con el color en la mirada: "Puedes trazarlo con el propio colorete líquido en burdeos suave o marrón. No necesitas hacerlo en todo el ojo: un trazo en la esquina queda muy delicado".
Con el rouge de labios ocurre que tendemos a desterrarlo cuando cumplimos años. ¿Es para todas las edades? "Por supuesto. Si no te apetece llevarlo muy marcado, difumina los bordes (logras un ‘efecto mordido’) o retira producto para que quede como un tinte ligero. De esta manera todo el mundo puede llevar pintalabios rojo, que es una manera muy rápida de elevar el look, ya que aporta frescura al instante".
Los pasos del 'glow'
A Hiromi Ueda le gusta que el maquillaje sirva para realzar la belleza natural, no para corregir o esconder. La clave está en el layering. "En lugar de poner una única capa y gruesa, es mejor utilizar pequeñas cantidades hasta lograr una piel luminosa. Sea lo que sea que quieras expresar tienes que sentirte auténtica".
Así se maquilla ella: "El primer iluminador es un producto maravilloso para comenzar; es como un sérum y ayuda a tener un glow envidiable. Luego utilizo la base de maquillaje y, encima, el primer de nuevo. Un truco para estilizar las facciones con un contouring natural es extender un tono más oscuro de base en todo el óvalo facial. Así creas un efecto multidimensional".
Más confort
El maquillaje en textura líquida -del primer y la base al colorete y las sombras- facilita el tan ansiado acabado glowy en la piel.












