Estos son los beneficios reales de las máscaras y gafas de luz LED virales, según las expertas


Hablamos con una dermatóloga y una médico estético sobre el efecto que esta tecnología tiene en la piel


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16 de marzo de 2026 a las 6:00 CET

Vivimos un auténtico boom de las máscaras de luz LED roja con promesas de todo tipo: estimular síntesis de colágeno y elastina, reducir arrugas, líneas de expresión, flacidez, inflamación, cicatrices y manchas, mejorar la circulación sanguínea, recuperar la luminosidad y tersura de la piel… Vamos que, según parece, lo hacen prácticamente todo, y todo bien. Hemos consultado a dos expertas cuáles son sus beneficios reales y los "peros" que tienen porque haberlos, haylos.

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Cómo actúa la luz LED en la piel

Para empezar, vamos a entender cómo funcionan las máscaras: “La luz LED roja de las máscaras actúa a través de un proceso llamado fotobiomodulación, por el cual determinadas longitudes de onda de luz roja (aprox. 630–660 nm) o infrarroja cercana (800–850 nm) penetran en la piel y son absorbidas por las mitocondrias. Esa absorción estimula la producción de ATP (energía celular), modula el estrés oxidativo y activa vías de señalización relacionadas con la reparación tisular (del tejido), la síntesis de colágeno y la disminución de la inflamación”, describe Clara Lacasta, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica, Medicina Estética y Medicina Capilar de IMR. 

Es decir, la máscara para actuar no necesita emitir calor ni producir un daño controlado como hacen los láseres, “sino que interactúa con fotorreceptores cutáneos, actuando como una señal que el tejido interpreta y que optimiza la función celular, favoreciendo que la piel se repare y regenere mejor. Es importante recalcar que el efecto es dependiente de la dosis (energía y tiempo de exposición). Y que más no siempre es mejor”, advierte Marta González, Directora de la Unidad de Medicina Estética, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Medicina Estética de IMR.

¿Y las gafas de luz LED roja? En realidad utilizan el mismo principio de fotobiomodulación, pero aplicado al tejido de alrededor de los ojos. “Hay dos enfoques principales: tienen aplicación dermatológica periocular y cronobiológica. En el primer caso, buscan mejorar las arrugas finas y mejorar la calidad de la piel alrededor de los ojos estimulando el colágeno y reduciendo inflamación. Y en el segundo, algunos dispositivos se comercializan para regular ritmos circadianos. En este caso, la estimulación lumínica actúa sobre la retina y las estructuras implicadas en la regulación del ciclo sueño-vigilia. Aquí es especialmente importante que los dispositivos estén homologados y que la potencia sea segura para uso ocular”, advierte la doctora Lacasta.

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¿Qué energía deben tener estos dispositivos para ser realmente eficaces?

En piel, lo más habitual es emplear una longitud de onda de 630–670 nm para luz roja, y de 800-850 nm para infrarrojo cercano. Pero, según la Dra. Lacasta, en estudios clínicos, las dosis eficaces están aproximadamente entre 4 y 10 J/cm² por sesión para aplicaciones en piel. “Muchos dispositivos domésticos tienen potencias bajas para garantizar seguridad, lo que implica que necesitan más tiempo de uso o sesiones repetidas para lograr resultados visibles. Ahora bien, si la energía es demasiado baja, el efecto será mínimo; Y si es excesiva, puede perder eficacia”, cuenta esta experta. 

Pero, más allá de valorar la eficacia de un dispositivo de este tipo por una cifra, “en la práctica, la clave para obtener resultados es: elegir un dispositivo de calidad, ser constante y optimizar parámetros (tiempo y potencia). Eso sí, entre dispositivos domiciliarios hay mucha variabilidad; con frecuencia las energías son bajas, por lo que los resultados suelen ser algo limitados, suaves y lentos”, según la doctora González.

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¿Cuáles son los beneficios reales de las máscaras y gafas de luz LED roja?

1. Acelerar la curación de heridas (quemaduras o úlceras)

“Existe evidencia científica de que la fotobiomodulación puede acelerar la cicatrización en heridas superficiales, mejorar la angiogénesis y modular la inflamación. Ahora bien, en consulta se utiliza como tratamiento complementario, pero no sustituye terapias médicas estándar en úlceras complejas o quemaduras graves”, según la dermatóloga Clara Lacasta.

2. Mejorar la producción de colágeno

Según esta experta, también hay estudios que muestran un aumento en la actividad de los fibroblastos y la síntesis de colágeno tras una exposición repetida. Lo que se traduce en una mayor luminosidad a la piel y efecto ‘buena cara’. Eso sí, “el efecto es moderado y progresivo. No equivale a un láser fraccionado ni a técnicas más intensivas, pero puede mejorar discretamente la firmeza y textura cutáneas si eres constante, por lo que es un buen complemento domiciliario”, advierte la doctora Lacasta. De hecho, para esta dermatóloga hay que ser prudente a la hora de relacionar estos dispositivos de luz LED con ‘rejuvenecimiento’: “El resultado suele ser sutil y no es el dispositivo más eficaz si de verdad quieres eliminar arrugas o manchas”, advierte.

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3. Reducir la inflamación

Según parece, este es uno de los efectos más contrastados. “La luz roja tiene capacidad antiinflamatoria y puede ser útil como coadyuvante en: rosácea leve, acné inflamatorio y post-procedimientos dermatológicos (sobre todo láseres), ya que modula citocinas inflamatorias y favorece recuperación tisular”, asegura la Dra. Lacasta.

4. Mejorar el sueño

Aquí la evidencia es más variable. “La regulación del sueño depende principalmente de la exposición a la luz azul y del ritmo circadiano (reloj interno biológico que regula los ciclos de sueño-vigilia). Algunos dispositivos de luz roja se comercializan con este fin, pero los datos clínicos aún no son sólidos”, advierte la dermatóloga de IMR. En la misma línea se muestra la médico estético Marta González: “En general, la luz roja tiende a interferir mucho menos en el ritmo circadiano que por ejemplo la luz azul, que es la que más puede retrasar la señal de ‘noche’ en el organismo”. De hecho, no es un tratamiento estándar para insomnio.

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¿Algún ‘pero’ o efecto secundario de las máscaras y gafas de luz LED roja?

Aunque son dispositivos generalmente seguros, no están exentos de limitaciones y contraindicaciones. “Probablemente el mayor ‘pero’ es la sobredimensión de resultados. No sustituyen tratamientos médicos ni procedimientos dermatológicos. Funcionan mejor como complemento y requieren constancia”, señala la doctora Clara Lacasta. Y deben consultar antes de utilizarlos personas con lupus eritematoso, porfirias, dermatitis actínica crónica o que estén con tratamientos fotosensibilizantes (ciertos antibióticos, retinoides sistémicos…)”, detalla la Dra. Lacasta. Y es recomendable usar protección ocular si la intensidad es alta en personas con patologías oculares, como degeneración macular, retinopatías o cirugía ocular reciente. En cuanto a las embarazadas: “No existen estudios que respalden su uso y seguridad durante el embarazo, por lo que lo más prudente sería evitarlo”, añade la doctora González.

Conclusión: La fotobiomodulación con luz LED roja es una herramienta interesante, segura y con respaldo científico en modulación inflamatoria y apoyo en la reparación de tejidos. Eso sí, “en el ámbito cosmético domiciliario, los resultados suelen ser progresivos y discretos. La clave está en seleccionar dispositivos adecuados, utilizarlos correctamente y ajustar expectativas”, recomienda Clara Lacasta.

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