No es cosa de royals. Meghan Markle es partidaria de usar labiales en tonos nude desde que la conocimos siendo actriz. Aportan armonía a su rostro y ponen el foco en un área que a ella, especialmente, le gusta resaltar: la mirada. Meghan la potencia con varias capas de máscara de pestañas y tiene absolutamente dominadas las técnicas que hacen que sus ojos parezcan más claros. Para los labios, en cambio, siempre escoge tonos sutiles. Y esto, además de ser una estrategia de belleza infalible también es el reflejo de un rasgo de personalidad concreto que hemos analizado de la mano de una experta.
El 'efecto pintalabios'
A pesar de que el nude solo pretenda realzar el color natural de los labios sin pintar, no es lo mismo que llevarlos libres de todo maquillaje. Ni desde el punto de vista estético ni desde el plano mental. La psicóloga sanitaria Diana Sánchez nos cuenta que el lipstick effect está documentado y es el fenómeno que explica que el cerebro libere dopamina cuando una mujer se maquilla, lo que aumenta la sensación de confianza y control.
Partiendo de la base de que el maquillaje no tiene que buscar, como recuerda la experta, ocultar quiénes somos sino hacernos sentir mejor, el efecto pintalabios tiene mucho sentido. De hecho, como recuerda la psicóloga, en tiempos de crisis las mujeres recurrían al rojo intenso para elevar su ánimo y mostrarse fuertes.
El significado del color 'nude'
En cuanto los tonos nude, Diana nos dice que "son colores que quieren buscar más armonía, efecto de casi no ir maquillada, cercanía y sensibilidad". Según la experta, es posible que Meghan lo utilice para verse bien y mostrarse sencilla sin destacar demasiado. "A nivel profesional es una elección que ayuda a evitar distancias, a acercar el mensaje que se quiere transmitir y a invitar a la interacción sin perder la elegancia", afirma Diana.
Al margen de esto, la experta recuerda que el maquillaje sigue modas. Pasamos de efectos más sofisticados y recargados a acabados más naturales. Y además, para la psicóloga "es capaz de reflejar nuestros estados de ánimo y la intención que tenemos, o no, de llamar la atención. Para Diana también es interesante destacar que estamos en un momento en el que son cada vez más las mujeres que quieren manifestar su belleza real y mostrar su identidad a través de un rostro completamente limpio. "El maquillaje evoluciona con nosotras y nuestras épocas vitales", dice la experta.
Y esto último conecta directamente con el por qué del maquillaje. "Lejos de ser un gesto vanidoso, es reflejo de autocuidado y mimo personal", dice Diana. Eso sí, "hablamos de un maquillaje que no es utilizado como una máscara, sino como algo con lo que queremos resaltar quiénes somos, incluso comunicar un mensaje concreto", especifica la terapeuta. Además, repara en un aspecto interesante: "cuando nos maquillamos nos concedemos tiempo a nosotras mismas y ponernos guapas (más) con calma puede ser un acto relajante y sanador".









