Hace no tanto tiempo los animales eran, a efectos legales, poco más que una pertenencia. Hoy la relación es muy distinta. Muchos los consideran parte de la familia, se habla de "perrhijos" y las mascotas ocupan un lugar central en la vida cotidiana de millones de hogares. Ese cambio también se ha reflejado en la legislación: desde 2022 los animales dejaron de ser considerados cosas en el Código Civil y, con la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal, su protección se ha reforzado.
Pero ese nuevo estatus también ha traído normas más claras sobre su cuidado. Una de las dudas más habituales entre propietarios es qué ocurre cuando el perro pasa muchas horas solo en casa o cuando se le deja de forma habitual en balcones o terrazas. Entre lo que establece la Ley de Bienestar Animal, lo que recoge el BOE y lo que pueden decidir las comunidades de vecinos a través de la Ley de Propiedad Horizontal, el marco legal es hoy más preciso de lo que muchos imaginan.
Lo que dice la Ley de Bienestar Animal sobre dejar a los perros solos
La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales introduce varias obligaciones para los propietarios. Una de las más comentadas tiene que ver con el tiempo que los perros pueden permanecer solos.
La normativa establece que los perros no pueden permanecer solos más de 24 horas consecutivas, mientras que en el caso de otros animales de compañía ese límite se amplía hasta los tres días. El objetivo de esta medida es evitar situaciones de abandono encubierto o de negligencia prolongada.
Esto no significa que un perro no pueda quedarse solo durante la jornada laboral, algo habitual en muchos hogares, pero sí obliga a que el animal reciba atención, supervisión y cuidados con regularidad.
¿Se puede dejar a un perro en la terraza o el balcón?
Otra de las cuestiones que más dudas genera es el uso de balcones, patios o terrazas para mantener a los animales.
La Ley de Bienestar Animal es clara en este punto: no está permitido mantener de forma habitual a perros o gatos en terrazas, balcones o patios si esto compromete su bienestar o seguridad. Es decir, no se prohíbe que el animal salga puntualmente a estos espacios, pero sí que permanezca allí de forma permanente o prolongada.
La norma busca evitar situaciones en las que los animales quedan expuestos a temperaturas extremas, falta de refugio, aislamiento o ausencia de cuidados adecuados.
Qué papel tiene la comunidad de vecinos
Además de la normativa estatal, también puede intervenir la comunidad de propietarios. La Ley de Propiedad Horizontal permite actuar cuando una actividad dentro de una vivienda genera molestias, insalubridad o riesgos para el resto de vecinos.
En la práctica, esto significa que si un perro pasa largos periodos solo en una terraza y ladra constantemente, o si su situación genera problemas de higiene o convivencia, los vecinos pueden denunciar la situación ante la comunidad o incluso iniciar acciones legales.
Las comunidades no pueden prohibir de forma general tener mascotas —algo que ya han aclarado varios tribunales—, pero sí pueden actuar ante comportamientos que afecten a la convivencia.
Las responsabilidades de los dueños
El cambio en la consideración legal de los animales ha ido acompañado de un mensaje claro: tener una mascota implica cada vez más responsabilidades.
La normativa exige garantizar bienestar, alimentación adecuada, atención veterinaria y condiciones de vida dignas, además de evitar situaciones de abandono o negligencia.
En un contexto en el que los animales han dejado de ser considerados simples bienes para convertirse en seres sintientes reconocidos por la ley, la legislación también busca adaptarse a una realidad social evidente: para muchas familias, los perros ya no son solo mascotas, sino un miembro más del hogar.








