Aunque hace dos años hizo frente a la triste pérdida de sus hermanos, Juan y Fernando Gómez-Acebo, la sobrina del rey Juan Carlos siempre ha mostrado una admirable resiliencia frente a las adversidades. Encontrando siempre motivos para sonreír, Simoneta Gómez-Acebo ha celebrado su 58 cumpleaños disfrutando de la compañía de una de sus grandes confidentes, María Escudero, a quien recogió personalmente para dirigirse juntas a almorzar. Para la ocasión, la hija de la infanta Pilar derrochó estilo apostando por un atuendo urbano y casual pero chic, compuesto por un favorecedor jersey de punto rosa fucsia, pantalón de cuadros de corte recto y el inconfundible bolso Pont-Desart de la firma Zede París, todo ello adornado con collares de cadena y medallas de especial significado.
En esta ocasión, la cumpleañera prefirió un encuentro muy discreto, alejado de celebraciones multitudinarias, ya que no la acompañaron sus hijos, Luis, Pablo y Mercedes, ni tampoco sus hermanos Beltrán y Bruno. Pese a estas notables ausencias en su gran día, Simoneta afronta la vida con aplomo y llevando en el corazón a "todos los que nos faltan", como reconoció visiblemente emocionada hace años, donde agradeció el enorme respeto y cariño recibido con un sincero y escueto: "qué alegría".
El imborrable legado de 'La Jefa'
La figura de su madre sigue siendo el gran faro que guía sus pasos. "Casi todo lo bueno que he aprendido de la vida lo he aprendido de mi madre", confesaba a la revista MujerHoy al recordar a quien define con devoción. Durante su emotiva visita al plató de Y ahora Sonsoles, Simoneta rememoraba con orgullo cómo doña Pilar, que "quiso trabajar, cosa que es muy loable", construyó un hogar verdaderamente protector: "Era un refugio en general, no solo de los Borbones. Era un refugio para muchísima gente. Era una mujer con sentimiento de mama gallina y con un ala enorme en la que ha cabido gente que no era de la familia". En el programa de televisión, reflexionaba sobre el carácter de la infanta: "No fue el miembro de la familia más libre. Yo creo que todos son libres, solo eres prisionero cuando te dejas aprisionar. Ella se sentía muy cómoda en su familia como casi todos nos sentimos en la nuestra".
Ese ejemplo inagotable de entrega pervive en sus labores solidarias, donde Simoneta ha tomado el testigo, aunque ella misma matizaba con gran humildad en una sincera entrevista para el diario El Mundo: "Ese papel lo tenía mi madre, yo soy una mera patrona, una mera trabajadora". Como explicó a Sonsoles Ónega, es un compromiso que forjó desde la infancia: "Nos tenía a todos trabajando de una forma o de otra, fregando platos, vasos, vendiendo chocolatinas... Inculcándonos un sentimiento de que hemos tenido una enorme suerte en la vida y hay que devolverle algo a la sociedad". Sobre el incondicional apoyo de su familia al proyecto, aclaró también en televisión: "Yo no movilizo a la Familia Real, el interés es de ellos por venir. A veces si las llamo yo para algo, pero en general son ellas las que quieren venir".
Artesanía, familia y una ironía inconfundible
En su brillante faceta profesional, tras más de tres décadas de dedicación en Cartier, etapa que recordó con inmenso cariño en El Mundo: "Fue mi casa y mi familia. Aprendí todo allí", hoy vuelca su pasión en impulsar la alta artesanía. Además, a pesar de su innegable exposición pública, mantiene intacto su característico sentido del humor frente a las cámaras. Inolvidable fue su reciente y simpática reacción ante los reporteros de Europa Press a las puertas de Las Ventas: "No, vengo a montar a caballo. Ay Piris, lo siento, es que me he perdido".
Discreta por naturaleza y blindando siempre a los suyos, asume su papel mediático con total normalidad, tal y como aseguraba a El Mundo: "Aparezco poco porque no doy pie. Mi vida no resulta entretenida para la prensa". Hoy, al soplar las 58 velas y convertida en la matriarca de los Gómez-Acebo, Simoneta mira al futuro con ilusión, serenidad y mucha paz.









