Halloween no sería lo mismo sin los disfraces de Heidi Klum, pues la alemana convierte esta festividad de marcado carácter anglosajón en su pasarela más notoria del año. Desde horas antes, y a través de sus redes sociales, la modelo y presentadora ha ido dando pistas de cómo sería su look de este año -tras sorprender en cada evento anterior, a veces vestida de gusano, en otras de personajes como Medusa-. Finalmente, Heidi ha desvelado cuál ha sido el terrorífico traje que ha escogido para el 2026: una sangrienta y mohosa mano. La fastuosa celebración, que ha tenido lugar en el restaurante Cathédrale de Nueva York, contó con un sinfín de invitados famosos, entre ellos Taylor Momsen, Eric McCormack y Valentina Sampaio.
Heidi ha posado en la alfombra roja -aunque en verdad era azul- como una mano cortada y desintegrada, añadiendo, como cada año, un toque gore y sangriento al atuendo. Las piernas de la modelo se sitúan en los dos dedos centrales, lo cual facilita que pueda caminar -algo que no pasó, por ejemplo, con el disfraz del gusano-. La modelo alemana tenía, además, una careta hecha con prótesis que mantuvo durante la gran velada, una vez se quitó la mano de encima. Heidi hizo una entrada espectacular: llegó a la fiesta en una furgoneta cubierta de carteles rojos con la palabra 'peligro' escrita, antes de que unos actores vestidos con trajes amarillos de protección la ayudaran a bajar del vehículo.
Heidi, desde luego, no tuvo miedo de ensuciarse las manos, demostró una vez más el compromiso que tiene con Halloween y a la hora de presentar disfraces de lo más realistas: la mano tenía la carne al descubierto e infinidad de detalles espeluznantes, como por ejemplo, las venas, que se notaban sobremanera. La mano era una réplica de su mano izquierda real, con su anillo de boda de piedra verde y el tatuaje en el dedo en el que se puede leer 'Tom', en honor a su marido, Tom Kaulitz. La supermodelo había adelantado que el disfraz de este año sería especialmente espeluznante, prometiendo a sus seguidores que sería "muy, muy sangriento".
En declaraciones a Variety, Heidi ha admitido que la parte más difícil del disfraz de este año es "llevarlo", sobre todo "porque mucha gente se apoya y es como, tío, ya pesa mucho como para que encima te apoyes", ha dicho al medio. En cuanto a las horas que ha tardado, la modelo alemana ha contado que "no ha llevado demasiado tiempo", pero que sí ha tenido complicaciones a la hora de subirse a la furgoneta vestida de mano "porque prácticamente no me puedo sentar, pero no me importa, es un día al año en el que estoy un poco incómoda". Su marido, que a lo largo de los años ha sido el complemento perfecto de los extravagantes y alocados atuendos de la supermodelo, no ha asistido a la fiesta este año.
"Una buena copa de vino siempre es divertida… y la mayoría de las veces, cuando ves una bolsa de transfusión de sangre, piensas en algo sangriento", dijo hace un mes a la revista People, cuando empezó a dar pistas de su disfraz de este año. "De eso se trata Halloween. Nos ponemos sangrientos y nos lanzamos a por ello". En el caso de Heidi, es dicho y hecho. La modelo tiene claro que, para ella, el 31 de octubre no es una celebración cualquiera, es su Heidiween y dedica horas para conseguir los looks más espeluznantes de la noche. En algunas ocasiones ha llegado a estar hasta 10 horas maquillándose para conseguir el toque terrorífico, siendo algunos de sus disfraces más recordados el de Jessica Rabbit, el de gusano, el de ella misma con 95 años, el de Medusa o el de Fiona de Shrek, entre muchos otros.









