Aunque siempre ha llevado la discreción por bandera, Inés de Borbón-Dos Sicilias tampoco podía faltar a la gran cita. El pasado 19 de octubre su madre, la acuarelista Ana de Orléans inauguraba una de sus exposiciones más especiales hasta la fecha, Memorias, flores y paisajes -que ha sido todo un éxito-, y quiso estar a su lado, junto a sus hermanos don Pedro, duque de Calabria, y Cristina.
Inés ha heredado su talento artístico, y aunque en su caso no ha trabajado tanto con la acuarela, sino con acrílico, su madre -que lleva toda una vida dedicándose a ello- no ha dudado en compartir algún que otro de sus "truquillos" para conseguir la obra perfecta.
Ya nos lo recordaba doña Ana en una entrevista: todos en su familia pintan. Parece ser un don entre los Orléans, e Inés siempre lo tuvo claro, seguiría la estela, porque lo suyo es expresarse a través de los pinceles.
El arte en los genes y una carrera labrada por mérito propio
Al igual que el resto de sus hermanos nació en Madrid y siempre ha preferido estar fuera de foco.
Su sueño era dedicarse al arte, y aunque quiso estudiar Bellas Artes, por consejo de sus padres, terminó haciendo Anticuariado en la Escuela de Arte y Antigüedades y arquitectura interior en IADE.
En casa, también aprendió que el futuro hay que labrárselo. “Mi padre siempre nos enseñó que teníamos que ganar las cosas por nuestros propios méritos, no por nuestro apellido, y eso es lo que he tratado de hacer”, confesaba hace unos años en una entrevista con El Mundo.
Con apenas 19 años, comenzó a trabajar en el estudio de un arquitecto interior. Después llegaría la casa de subastas Sotheby’s, en Londres, y la Fundación Barrié de la Maza.
Un flechazo en Italia y un 'sí, quiero' con la Familia Real como testigo
Sin embargo, su vida cambiaría para siempre en julio del 2000. En unas vacaciones por Italia, conoció a Michele Carelli y surgió el flechazo. No había pasado ni un año cuando decidieron darse el ‘sí, quiero’, que se celebró en octubre de 2001 en la iglesia de Santa Leocadia, en Toledo. A la boda, acudió la Familia Real al completo: desde los reyes Juan Carlos y Sofía, a don Felipe y las infantas Elena y Cristina.
"Casarme para mí ha supuesto vivir la vida que siempre he querido vivir, ha significado ser libre", decía, hace años, en una entrevista con El Mundo.
Madre de dos hijas, cambió la capital española por Roma en 2001. Allí siguió trabajando, por supuesto, sin soltar el pincel.
El 'secreto' de su pintura
Ha llevado su arte por diferentes partes del mundo -desde Londres a Abu Dabi-, aunque su última exposición conocida fue en 2019, cuando presentó 'Arte de vanguardia y transcendencia' en la Sala Ayala, en CEU, en Madrid.
Inés no sólo parece haber heredado el talento de su madre, sino también su visión creativa. En sus piezas, se puede ver que la naturaleza siempre está presente: sobre todo, las flores. "Son tan efímeras, las salvajes, sobre todo. Solo se puede captar un minuto de su esplendor, pero si lo consigues, el momento efímero se convierte en eterno", nos contaba la princesa Ana de Orléans.
Uno de los 'secretos' de la técnica de Inés es aplicar muchas capas de pintura acrílica tan diluida con agua que consigue un efecto similar al de la acuarela, y, algunas, en enormes lienzos donde se puede apreciar la sutileza de su trazo.







