Fidel Sáenz de la Torre, hijo de una víctima de la tragedia de Adamuz, revive el dolor con el accidente ferroviario de Urda: "He vuelto a escuchar aquella llamada"


Hace menos de una semana sacó fuerzas para volver a montar en un tren


Belén Nava M.Periodista experta en crónica social y realeza
28 de octubre de 2026 a las 18:13 CET

No existen palabras que puedan describir la consternación que se vive en España por el accidente ferroviario de Urda, localidad perteneciente a Toledo, en la que a primera hora de este 28 de octubre se ha producido la colisión de un AVE y un Iryo. El choque de los trenes ha causado al menos 68 víctimas mortales y cientos de heridos, cifras que aún no son definitivas, ya que siguen llevándose a cabo labores de rescate. Se trata de una tragedia que inevitablemente multiplica el dolor que se vivió en enero en Adamuz, un siniestro en el que perdieron la vida 45 personas. Fidel Sáenz de la Torre, que perdió a su madre en el impacto, ha explicado que está reviviendo la pesadilla con el nuevo suceso.

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"Hoy he vuelto a aquel maldito 18 de enero. He vuelto a escuchar aquella llamada. A verme conduciendo desesperadamente hacia Córdoba. A los hospitales, los pasillos, las preguntas sin respuesta y al médico forense. He vuelto a buscar a mi madre y he vuelto a volver sin ella. Hoy, mientras otras familias viven esa misma angustia camino de Toledo, se me rompe el alma. ¡DIOS MÍO, CUÁNTO SUFRIMIENTO!", ha dicho Fidel, que fue uno de los rostros más visibles de la tragedia de Adamuz ya que su testimonio fue un auténtico manual de supervivencia emocional.

Curiosamente, hace solo cinco días tuvo fuerzas para volver a montar en tren. Un acto cotidiano para muchos que para él fue un acto de valentía, ya que regresó al lugar en el que perdió al motor de su vida, su madre, Natividad de la Torre. "279 días después de la partida de mi madre, fruto de una incompetencia por la que seguimos exigiendo responsabilidades, he vuelto a subirme a un tren. Lo hago con miedo, con un nudo en el estómago y con los recuerdos clavados en el alma. Esos que me acompañan cada día y cada noche desde aquella maldita llamada que cambió nuestras vidas para siempre. Es imposible no pensar en todas las vidas arrebatadas, en mis hijos, mi hermano, mi sobrino y tantas familias que seguimos intentando sanar heridas que jamás desaparecerán", aseguraba. Quién le iba a decir que muy poco después esas heridas se reabrirían con un nuevo golpe que ha hecho enmudecer a toda la sociedad española.

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El discurso de los hermanos Sáenz de la Torre que emocionó en el funeral de Adamuz

Fidel sostuvo la mano de su hermana Liliana, sanitaria de profesión, que puso voz a las víctimas en el multitudinario funeral presidido por los reyes Felipe y Letizia. "Lo que perdimos no era solo una cifra. Eran vagones llenos de virtudes y defectos, de triunfos y derrotas, de anhelos y silencios, eran vagones llenos de esperanza. Ellos no son solo los 45 del tren, eran nuestros padres, madres hermanos, hijos y nietos. Eran la alegría de nuestros despertares y el refugio de nuestras penas. Eran la ilusión de buscar un futuro mejor, la alegría de disfrutar momentos en familia o el deseo de volver con sus seres queridos. Ellos eran eso que ya nunca serán. No solo son los 45 del tren, pero son los 45 del tren", aseguró en un conmovedor discurso.

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La historia truncada de Fidel y su familia

El reloj de la familia de Fidel, igual que ha ocurrido hoy con las víctimas de Urda, se paró la tarde del 18 de enero. Habían viajado a Madrid para ver el musical El Rey León. En el primer vagón, el más afectado por el impacto, viajaban su madre, su hermano, sus dos hijos y un sobrino. Todos lograron sobrevivir, excepto Natividad, a la que tienen muy presente cada día y cuyo recuerdo les reconforta. Su vida no ha vuelto a ser igual, pero sí ponen en marcha cada día todo eso a lo que nunca daron importancia, como decir más te quiero, no dar nada por sentado y vivir el momento con intensidad y sin miedos.