Irene Villa celebró el pasado 21 de septiembre su segundo aniversario de boda con David Serrato sin imaginar la pesadilla que estaban a punto de vivir. De hecho, según ha contado, el matrimonio tenía previsto hacer el Camino de Santiago, un plan que tuvieron que cancelar en el último momento por "otro susto de muerte". En esta ocasión es David quien se encuentra ingresado a la espera de un diagnóstico final, tal y como ha explicado la periodista en sus redes sociales. "Meses de dolor sin saber lo que tenía hasta que un TAC anunció trombos, embolismo pulmonar, paquetes adenopáticos, ganglios en distintas zonas del tórax… Tres semanas después tengo la esperanza de que todo quede en un susto, aunque hay que esperar los resultados de la biopsia", ha escrito junto a un vídeo en el que aparece cuidando de su marido en el hospital.
"Como dice David, la vida nos para por alguna razón. ¡Llevamos 5 años viajando sin parar!", ha continuado diciendo Irene. Entre otras cosas, porque ella vive en Madrid y él en Soria. "Toca abandonar mi ritmo frenético, y adaptarme al suyo, al soriano… ¡por salud!", ha señalado la periodista.
Fiel a su carácter optimista, Irene intenta encontrar el lado positivo a esta situación tan delicada que atraviesan. "He descubierto una nueva faceta: aprendiendo a cocinar a mis 47", ha dicho entre risas. "Me estoy convirtiendo a la fuerza en enfermera-cocinera", ha añadido.
Pese a ello, ha confesado que ha pasado "días en los que lloré como ya no recordaba". Afortunadamente, se ha aferrado con fuerza a tres pilares básicos para no caer en la desesperación: el amor, la fe y, sobre todo, el sentido del humor. "El tío no pierde su sentido del humor ni muerto de dolor", ha dicho en referencia a su marido.
Irene ha dado las gracias públicamente a su madre, María Jesús González Gutiérrez, por cuidar de sus tres hijos, Carlos (2012), Pablo (2015) y Eric (2016), nacidos durante su anterior matrimonio con Juan Pablo Lauro. También se ha acordado de su hermana y la de su marido. "Con su espiritualidad y sanación han hecho magia". Por último, se ha dirigido al equipo médico del Hospital Santa Bárbara de Soria. "Os habéis volcado con mensajes, energías, oraciones y deseos sanadores".
En estos momentos de incertidumbre, la periodista encuentra consuelo en un mantra que resume su forma de afrontar las dificultades: "El amor cura". Además, reconoce que "ahora toca bajar el ritmo y confiar en que todo salga bien".
*Noticia en elaboración









