Carla Bruni (Turín, 58 años) ha hablado sin filtros sobre algunos de los capítulos más duros de su vida; los que tienen que ver con su adiccción, cuando era joven, y la efermedad que le diagnosticaron en 2019. La que fuera uno de los grandes iconos de la moda en los años 90 se ha sincerado como nunca en las páginas del libro Merci pour le non ("Gracias por el no"), de la cantante y actriz Elisa Tovati editado por Éditions du Rocher, donde junto a otras personalidades, como deportistas o chefs, ha reflexionado sobre los motivos que la llevaron a poner fin a los excesos.
Antes de compartir los detalles de su esfera más íntima en este libro, Carla ya había explicado en alguna ocasión cómo la ingesta excesiva de azúcar siendo una niña había favorecido el consumo de tabaco y alcohol en su etapa adulta. Carla encontró en la bebida un mecanismo de evasión: "Durante mucho tiempo, mis adicciones al tabaco y al alcohol fueron para mí un verdadero apoyo. Me permitían anestesiar ciertas emociones, ciertos dolores, y mantenerme en pie. Aunque se pueda disfrazar de placer, la adicción tiene algo de morboso que no se puede ignorar”, dice Paris Match citando sus palabras del libro.
Nicolas Sarkozy, su gran apoyo
Lejos de lo que se pudiera pensar, su etapa en el Elíseo como primera dama de Francia no le generó tanta presión como cuando era una joven y exitosa modelo en la década de los 90: "Cuando estuve en el Elíseo, la presión no aumentó. Al contrario, disminuyó un poco, porque mi marido fue una enorme fuente de protección para mí, y eso alivió una ansiedad que arrastraba desde hacía tiempo. Mi marido es muy protector con su familia, y aunque el Elíseo no es un lugar apacible que invite a la serenidad, me sentía segura”, le ha confesado a Tovati.
El pacto que hizo con su hija
La decisión de mantenerse sobria viene de tiempo atrás: en junio, en el podcast Sens et confidences conducido por Judith Beller, compartió el pacto que había sellado con su hija Giulia, nacida en octubre de 2011, para abstenerse del alcohol durante doce meses, describiendo la sustancia como un "veneno delicioso pero indigesto" y señalando su impacto transformador.
En sus últimas declaraciones sobre este aspecto ha profundizado sobre cómo la maternidad le hizo ver que tenía que superar del todo su adicción ya que su prioridad absoluta era que sus dos hijos, Aurélien Enthoven (nacido en 2001 de su vínculo con el filósofo homónimo) y Giulia, no heredasen su vicio destructor. Según sus propias palabras, hoy se alegra de ver al mayor de los hermanos libre de ese riesgo y mantiene la guardia alta para que la pequeña tampoco caiga en el mismo problema que ella.
Los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos
Aunque no ha participado formalmente en sus grupos, hoy en día la artista se apoya en las enseñanzas de Alcohólicos Anónimos para no beber. La cantante ha defendido que el único camino efectivo es la abstinencia y valora el modelo de los 12 pasos (desarrollados en la década de 1930 por los fundadores de AA, Bill Wilson (Bill W.) y el Dr. Bob Smith, y publicados por primera vez en 1939 en el libro Alcohólicos Anónimos (conocido popularmente como el Libro Azul), cuyos principios adapta a su día a día encontrando bienestar en ese estilo de vida. Para ella, la adicción es un desorden mental con tintes de ritual destructivo que nunca se da por superado, cuando ha aclarado que la raíz del problema no es externa sino interna, un diálogo constante consigo misma que le exige una estricta disciplina diaria.
La enfermedad que padeció en silencio
En el libro de la cantante y actriz, Bruni aborda el cáncer de mama diagnosticado en 2019 y explica por qué esperó hasta octubre de 2023 para contarlo, coincidiendo con una iniciativa para fomentar las mamografías. En Merci pour le non explica que calló durante años para no ser encasillada como "enferma" y poder preservar su faceta artística y vital. Sin embargo, reconoce que ocultar su estado derivó en un doloroso aislamiento. Asimismo, describe el anuncio médico como un choque demoledor: “El diagnóstico siempre es brutal. Incluso cuando crees que eres fuerte. Incluso cuando crees que puedes afrontar esa mirada”.
Desde entonces, Bruni ejerce como portavoz de la detección temprana y ha asumido un rol muy activo para dar importancia a la medicina preventiva. Recientemente, con motivo del 'octubre rosa', la exmodelo ha insistido en una idea clara: someterse a revisiones periódicas. En sus redes sociles, Carla comunicó el final de su terapia el pasado 20 de diciembre de 2025. En su mensaje detalló el recorrido médico vivido desde el diagnóstico en 2019 (cirugía, radioterapia y hormonas) como el camino necesario para superar el cáncer de mama.










