La Vecina Rubia ha mostrado las secuelas de su paso por quirófano. No solo las cicatrices de su piel, sino también las de su alma. "Una histerectomía no es solo una cirugía. Es la pérdida de un órgano: la cunita de los bebés que las mujeres tenemos en nuestro vientre. Quizás por eso todo duele un poquito más", ha escrito en sus redes sociales. "Pero saldré adelante, como lo hacemos todas, más cuando estamos juntas. ¿Recuerdas aquella vez que pensabas que no podías más? Al final pudiste", ha añadido.
La influencer está arropada por su gran comunidad de seguidoras, sus amigas más cercanas y, cómo no, su novio. "Todos y cada uno de vuestros mensajes son un regalo. Gracias de corazón. En la habitación me acompañan flores de mi querida amiga Laux y mi preciosa amiga, la psicóloga Elizabeth Clapés, me tenía preparada una caja preciosa llena de imprescindibles para un ingreso: un peluche (siempre duermo abrazada a uno), una velita hecha por ella, libros... detalles que me han hecho emocionarme muchísimo. Soy muy muy muy afortunada de estar rodeada de tanto amor. Por no hablar de mi Javi, que no se separa de mí. Gracias de corazón. Ojalá os sintáis tan acompañadas y queridas por mí como yo por todas vosotras", ha publicado.
"Volveré a brillar con una nueva cicatriz"
Fue el pasado 23 de agosto cuando La Vecina Rubia anunció en sus redes sociales que padecía adenomiosis y endometriosis profunda, además de otras enfermedades crónicas de las que prefería no pronunciarse. En aquel momento, ya adelantó que este diagnóstico la obligaba a pasar por quirófano para someterse a una histerectomía, una intervención quirúrgica que implica la extirpación del útero y con la que se despedía de la posibilidad de ser madre biológica.
"Te tienes que ir porque necesito recuperar mi calidad de vida, la que siento que se me ha robado en estos años de falta de diagnóstico. Años en los que ni tú ni yo sabíamos que estabas tan enfermo, que pensábamos que podíamos soportar ese dolor. Pero otros órganos ya no han podido más", dijo entonces. "Desde la más absoluta vulnerabilidad que como mujer me supone decirte adiós, me despido para siempre de mi era reproductiva, con la esperanza de que este nuevo camino, al menos, esté lleno de vida. Porque la vida siempre encuentra cómo abrirse camino. Volveré a brillar con una nueva cicatriz que me recordará que sigo viva", añadió.
Según reveló a sus seguidoras, la operación se centraría única y exclusivamente en la extirpación del útero. "Me van a dejar los ovarios. Bueno, uno de ellos es una incógnita, ya que hace años me operaron por un teratoma y la cirujana me aseguró que me había quitado también el ovario. Después congelé óvulos y me decían que sí había dos ovarios. Después, dependiendo del ginecólogo, lo veía o no lo veía, así que es como el ovario de Schrödinger... En esta última consulta sí estuvo presente y el otro está perfecto, así que, en principio, no entraré en menopausia", explicó. También compartió en aquella ocasión que estaba transitando el duelo por la no maternidad y desveló el nombre que siempre había imaginado para una futura hija: "Marina".
"Me he sentido muy desprotegida"
A través de su experiencia, La Vecina Rubia pretende concienciar sobre las graves consecuencias que puede tener un diagnóstico tardío de adenomiosis y endometriosis profunda, que en su caso ya presenta afectación intestinal. "Pasé por muchas consultas donde normalizaron mi dolor, mis síntomas, donde no me escucharon suficiente y no supieron interpretar las ecografías. Por eso, mi única intención es que eso le pase al menos número de mujeres posible", contó. "Desde la humildad de quien está aprendiendo a aceptar una enfermedad con una cirugía ya con fecha, y con la tristeza de no haber recibido el diagnóstico hace tiempo, intento lidiar con la terrible sensación de que me han robado diez años de mi vida y muchos sueños. Porque no os lo había contado nunca, siempre me escudé en el humor, pero mi calidad de vida iba mermando cada mes hasta ya no poder más. Y me he sentido muy desprotegida y muy sola", aseguró.








