Veintiún meses después de la muerte de Isak Andic prosiguen las investigaciones en torno a las causas del fallecimiento del fundador de Mango. Los Mossos d’Esquadra han obtenido información relevante tras ampliar el análisis de su teléfono móvil durante los 12 meses previos a su muerte el 14 de diciembre de 2024. Según fuentes próximas a la investigación citadas por El periódico, esos datos respaldan que Isak Andic gozaba de buen estado de salud y que la caída previa a su muerte que sufrió el 20 de febrero de 2024 en la sede de Mutua Universal, en Barcelona, no se debió a ninguna dolencia física.
Otra caída, diez meses antes de su muerte
La defensa de Jonathan Andic, acusado del homicidio de su padre, ha insistido en que el incidente de Mutua Universal y la caída mortal tras precipitarse por un barranco durante una excursión en Montserrat junto a su hijo en el sendero de Collbató (Montserrat) presentan "similitudes" y podrían explicarse por la artrosis que, según sus peritos, padecía el empresario en ambas rodillas. Un informe pericial aportado por el abogado Cristóbal Martell describía un "patrón de caída caracterizado por pérdida súbita del equilibrio, inclinación anterior progresiva, estrategia de paso ineficaz, ausencia del reflejo de paracaídas y deriva lateral hacia la derecha", y aseguraba que "la hipótesis de que una caída idéntica en la montaña habría producido las mismas lesiones que sufrió Isak Andic se sustenta empíricamente".
Sin embargo, la policía catalana considera que ambos episodios son independientes. El vaciado completo del móvil realizado por la Unidad de Investigación de Martorell, habría revelado "la nula relevancia de la caída en la comida en la Mutua Universal de Barcelona", en la medida en que el magnate "se encontraba en perfecto estado de salud", según las mismas fuentes cercanas a la investigación. Además, el entorno de Andic ya había declarado al inicio de las pesquisas que el fundador de Mango disfrutaba de un "buen estado de salud".
Para dirimir esta cuestión, la jueza instructora del caso, Raquel Nieto, autorizó en julio ampliar el vaciado del móvil con el objetivo expreso de localizar indicios como conversaciones, mensajes u otros datos relacionados sobre el estado de salud del empresario que pudieran ayudar a determinar si sus eventuales problemas físicos habían influido en alguna de las caídas. Hasta entonces, los Mossos solo habían analizado los seis meses previos al fallecimiento. Paralelamente, a petición de la Fiscalía, la magistrada requirió al Institut Català de la Salut el "historial médico, asistencial y farmacológico" de Isak Andic, con el fin de verificar si existía un grado de artrosis compatible con la tesis accidental que sostiene la defensa.
En ese contexto, el informe de la defensa reconstruía técnicamente la caída del 20 de febrero de 2024 durante una comida con empresarios en Mutua Universal, apoyándose en las cámaras de seguridad y en un vídeo del momento. Los peritos concluían que ambas caídas "compartían similitudes" y no habían provocado lesiones palmares, lo que, en su opinión, reforzaba la hipótesis del accidente fortuito.
Testigos por declarar
La investigación aún tiene diligencias por completar. Entre ellas, figuran las declaraciones ante la jueza de varios testigos que quedaron pendientes en verano, como Toni Ruiz, CEO de Mango, y la intérprete y antigua ayudante de la terapeuta Julia Lüderwaldt. Esta última afirmó ante los Mossos que había acudido el 7 de diciembre con Jonathan Andic a la ruta de Collbató y el 1 de diciembre con la psicoanalista.
Mientras, los investigadores mantienen que los nuevos elementos extraídos del terminal "abonarían la hipótesis de que la caída de Collbató fue intencionada", en contraste con la línea de la defensa, que insiste en un fatal accidente propiciado por problemas de salud.







