23 de septiembre de 2001. Aquel día Jesulín de Ubrique estuvo a punto de perder la vida en un accidente de tráfico cuando regresaba a su finca Ambiciones, en Cádiz, tras una cacería en la Sierra de Huelva. El torero, que ocupaba el asiento del copiloto, salió despedido del vehículo y este cayó sobre él. Permaneció durante una hora bajo el coche antes de ser rescatado por los servicios de emergencia. Sufrió un traumatismo craneofacial, la fractura de seis costillas, una de ellas le perforó el pulmón, y cinco vértebras dañadas, aunque sin lesiones en la médula espinal. Además, tenía varios cortes importantes en los brazos. Debido a la gravedad de las lesiones y las heridas, estuvo un mes ingresado en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Cuando recibió el alta, había perdido 17 kilos.
Ahora, 25 años después, el torero ha decidido volver a poner palabras a uno de los momentos más difíciles de su vida. Lo ha hecho en el programa Seguridad vial, de La 2, presentado por el periodista Carlos García-Hirschfeld.
"Iba sin el cinturón, estaba lloviendo, era de noche y el coche se fue… El chófer no controló. Yo lo que escuchaba era pla, pla, pla, golpes. Perdí la noción y cuando vuelvo en sí no me podía mover y me costaba respirar. ¿Cuál era el problema? Tenía encima un coche de 2.800 kilos", ha comenzado diciendo.
Según ha explicado, salió disparado del vehículo y fue a parar unos 20 metros fuera del asfalto. El coche acabó cayendo justo encima de él. "Fueron dos segundos en los que se me pasó mi vida por delante. Cuando levantaron el coche me volvió a llegar el aire y volví. Me pegaron un tirón, me sacaron, pero, por lo visto, se volvió a resbalar el coche y me pegó de la cintura para abajo… Ya llegó más gente, la guardia civil... y siempre recordaré a la persona que me estaba alumbrando con la linterna. Decía: 'Por favor, sacadlo, que está agonizando'".
El torero ha confesado que aquel suceso fue "el momento más duro" de su vida. "Estuve a punto de quedarme tetrapléjico. Lo que a mí 5.000 toros no me han hecho, el coche me lo hizo en menos de 10 segundos", ha añadido.
El accidente, un punto de inflexión
El accidente fue un punto de inflexión para el torero. "Aprendí mucho de aquello. Yo pienso que si hubiese llevado el cinturón puesto no salgo por la puerta, porque arranqué la puerta. El cinturón es fundamental. Yo ya, el instinto mío cuando me subo en un coche es ponerme el cinturón. También tienes que pensar que tú eres prudente pero no sabes el que te va a venir", ha señalado.
Además, ha reconocido que ahora tiene "más miedo" a la carretera porque sus tres hijos mayores -Andrea, Julia y Jesús Janeiro, tienen carné de conducir. Esto le hace estar pendiente de ellos y llamarles para comprobar que han llegado bien a su destino.
Desde aquel episodio, también presta mucha atención al estado de su coche. "Eso es fundamental". Aunque sabe que la tecnología ha avanzado mucho, "el coche es un arma". "Yo he sido una persona muy lanzada y con el tiempo y los porrazos que me he pegado he aprendido a saber llegar media hora más tarde".






