El tenso intercambio entre Donald y Melania Trump en el palco VIP del Freedom 250 Grand Prix, celebrado en Washington D.C., ha desatado un auténtico revuelo en internet, con usuarios de redes sociales señalando el lenguaje corporal aparentemente hostil de la pareja y las palabras cortantes que intercambiaron antes de que la primera dama abandonara el lugar.
Donald y Melania estaban sentados uno junto al otro durante el evento del domingo y, en un primer momento, parecían estar disfrutando de la compañía mutua, hasta que el ambiente cambió de repente y protagonizaron un tenso cruce de palabras, mientras la secretaria del presidente, Natalie Harp, permanecía sentada justo detrás de ellos.
Descifrando su conversación
La experta en lectura de labios Nicola Hickling declaró al Daily Mail que la conversación comenzó cuando Donald le preguntó a su esposa: "¿Fue suficiente?", a lo que ella respondió: "No lo sé".
"Entonces necesito verlo", habría añadido ella, antes de susurrar: "Donald, escucha, me voy a ir". Donald dijo: "Escucha, ella te pidió que no cerraras la puerta", a lo que su esposa respondió: "¿Por qué?". "Son malas noticias, pero es mal momento, Melania", dijo él. La madre de dos hijos calificó entonces la situación de "una locura" y se echó el pelo hacia atrás con gesto de frustración, antes de susurrar: "Obviamente, la veré y hablaré con ella por la mañana".
Cuando Melania se levantó para marcharse, Donald le dio unas palmaditas cariñosas en la rodilla, en una inusual muestra de afecto por su parte. Tras la salida de la primera dama, Natalie bajó y se unió al presidente, de 80 años, mientras este conversaba con otras personas presentes en el palco.
La devoción de Natalie, al descubierto
Su presencia se produce después de que el senador demócrata Jon Ossoff comentara en un mitin la estrecha relación entre Donald y Natalie, asegurando que el presidente solo quería "construir su salón de baile y viajar con Natalie".
La asistenta, de 35 años, ha estado junto a Donald durante todo su segundo mandato, y llegó incluso a ser apodada la "impresora humana" por su costumbre de imprimir copias en papel de artículos de prensa, publicaciones en redes sociales y encuestas que dejaban al presidente en buen lugar.
En una ocasión llegó a viajar en el maletero del coche en el que se desplazaba el presidente porque no quedaban asientos libres, con tal de permanecer cerca de él.
La ausencia de un mes de Melania
Por su parte, Melania se retiró de la vida pública entre julio y agosto, antes de reaparecer para dar una actualización sobre su campaña Fostering the Future el pasado 20 de agosto. "He oído que me echabais de menos", bromeó desde el atril en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, antes de añadir: "Aquí estoy".
Melania se ha mostrado menos involucrada en la presidencia de su esposo durante este segundo mandato, y el que fuera director de Comunicación de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci, reveló en el podcast The Daily Beast que la pareja se había "distanciado".
"La unidad familiar que llegó con Trump 1.0 no lo disfrutó. No les gustó el ambiente abrasador de Washington. No les gustó estar en el punto de mira desde todos los ángulos. No creo que les gustara el foco mediático que se puso sobre ellos", explicó. "Creo que cuando él decidió presentarse de nuevo, todos ellos, más o menos, le dijeron: 'De acuerdo, ya sabes, aquella vez nos tocó a todos; esta te toca a ti'".
En su lugar, Melania ha preferido centrarse en estar presente como madre para su hijo, Barron Trump, quien actualmente estudia en el campus de Washington D.C. de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York (NYU).







