Almudena tiene carácter. Carácter Lapique. Un apellido que es mucho más porque, teniendo a Cari cerca, te das cuenta de que es algo como una fuerza imparable. "El apellido puede abrirte alguna puerta, pero mantenerla abierta depende únicamente de ti —dice Almudena—. He crecido rodeada de mujeres con una enorme sensibilidad estética y cultural, algo que sin duda me ha influido. Mi abuela siempre ha sido una gran inspiración por su mirada hacia la moda, el arte y la fotografía. Pero, al final, en cualquier profesión, llega un momento en el que solo hablan tu trabajo, tu constancia y tu forma de relacionarte con los demás".
Ahora mismo, está creando una marca que es un poco top secret, pero es mencionarlo y se le ilumina (aún más) la cara. Se va a llamar Petitminí y está trabajando las redes: "Cuando estás construyendo una marca, son una herramienta muy importante. Lo curioso es que hay días en los que me miro y pienso: 'Madre mía, ¿de verdad alguien quiere verme haciendo cosas todos los días?'.(Risas). Me cuesta mucho esa sensación de tener que generar contenido constantemente… No me considero tan interesante como para documentar mi vida las 24 horas del día…". Pero sí, sí que lo es. Sobre todo, por esa decisión tan poco común de ser jovencísima y, de repente, dejar la gran ciudad por… otra cosa.
"Después de perder a mi padre, cambiaron muchas de mis prioridades y empecé a valorar más la tranquilidad, el tiempo y las cosas que realmente importan. La casa en la que paso temporadas en Extremadura me la dejó él, así que tiene un significado muy especial para mí. Además, estoy inmersa en un proceso de reforma y me hace muchísima ilusión cuidarla y darle una nueva vida. El campo me ha enseñado a bajar revoluciones, observar más y encontrar inspiración en cosas mucho más sencillas".
Almu, ¿cómo definirías a las mujeres de tu familia?
Si tuviera que definir a las mujeres de mi familia, diría fortaleza, elegancia y lealtad. Son mujeres muy distintas entre sí, pero todas comparten una enorme capacidad para estar cuando hace falta. También tienen muchísimo carácter y muchísimo sentido del humor. Creo que una de las cosas más bonitas de nuestra familia es que sabemos estar mal cuando toca, pero también reírnos muchísimo incluso en los momentos difíciles.
No nos conocíamos previamente. Cari, la tía, la abuela, la madre, hace las presentaciones y, cuando se aleja, es imposible no preguntarle por ella. "Mi tía Cari es una de las personas más importantes de mi vida. Siempre ha sido una referencia para mí por su sensibilidad, su inteligencia emocional y su enorme capacidad para cuidar de los demás. Además, es una mujer con una fortaleza impresionante. La vida le ha puesto delante situaciones muy difíciles y, aun así, nunca ha perdido la capacidad de estar presente para quienes la quieren. Este último año la he admirado más que nunca. Es de esas personas que consiguen darte paz simplemente con estar cerca".
Tras perder a su padre, Almudena encontró refugio en Extremadura. "El campo me ha enseñado a bajar revoluciones, observar más y encontrar inspiración en cosas más sencillas"
Y no es fácil… porque hay que cuadrar agendas, porque todos los primos tienen planes y porque los ritmos son otros… Por eso, ese tiempo que pasan una al lado de la otra necesitan que tenga calidad, "pasando tiempo con los pequeños de la familia, que terminan convirtiéndose en los auténticos protagonistas". Y viendo a MiniCari posar… el día se convierte en algo mejor. Aunque, en ese momento, aún no fuéramos conscientes.








