Ibiza se ha consolidado como el paraíso elegido por los campeones del Mundial 2026. La llegada de Ferran Torres y Marcos Llorente a Casa Jondal, el chiringuito de moda de la isla, desató una auténtica locura y se convirtió en uno de los momentos más comentados del verano ibicenco. Todo transcurría con aparente normalidad en este exclusivo restaurante, frecuentado por estrellas de la talla de Leonardo DiCaprio o Naomi Campbell, cuando, de pronto, el murmullo se detuvo por unos instantes. Dos de las estrellas más aclamadas del fútbol avanzaban entre las mesas con la mejor de sus sonrisas. Eran el jugador del Atlético de Madrid Marcos Llorente y el futbolista del Barça Ferran Torres, autor del gol que dio la victoria a España en la Copa del Mundo.
Entre los comensales se encontraba Stephanie Mendoza, una abogada colombiana especializada en tecnología, afincada en Londres, que pasó de disfrutar de una tranquila comida con amigos a convertirse en testigo directo de una tarde inolvidable. Todavía con la emoción a flor de piel, Stephanie nos cuenta en primera persona cómo se vivió la llegada de los jugadores, desde los primeros gritos de "¡Viva España!" hasta la fotografía que se llevó como recuerdo de aquel inesperado encuentro.
Un día para contar
"Yo estaba en Jondal con mis amigos y escuchamos gritos en la parte de dentro del restaurante, gritaban ‘¡Viva España!’ y yo pensé: ‘Estoy segura de que algún jugador tiene que estar'", recuerda Stephanie. Al acercarse para descubrir qué ocurría, la sorpresa fue inmediata: Marcos Llorente y Ferran Torres hacían su entrada, en medio de una ovación de todos los presentes. "Se les veía superemocionados y felices", añade al describir un ambiente marcado por la admiración y la alegría tras la reciente victoria de la Selección.
Casa Jondal es un restaurante en el que impera una estética relajada y desenfadada, propia de una jornada junto al mar. Los futbolistas, vestidos de manera informal y acorde con el entorno, no desentonaron y se mostraron en todo momento naturales y cercanos. "Todo el mundo estaba superfresco, desenfadado, en bañador y ellos también", explica Stephanie. Una de las cosas que más le llamó la atención fue precisamente la tranquilidad con la que ambos jugadores se movían por el restaurante. "Estaban supercontentos. Nada agobiados". La clave, según ella, estuvo también en el respeto por parte de los clientes: "La gente los respetaba y les daban su espacio".
Ferran Torres y Marcos Llorente disfrutaron de una agradable comida acompañada por dos grandes vinos: un Corton 2022 de Prince Florent de Mérode, uno de los tintos más apreciados de Borgoña, y un Chambolle-Musigny 2020 de Domaine G. Roumier, perteneciente a una de las bodegas más prestigiosas de la región. Marcos Llorente, gran aficionado al mundo del vino, compartió su brindis por el triunfo en el Mundial.
Para ella la experiencia gastronómica estuvo a la altura de la fama del establecimiento. "La reserva para nosotros fue casi imposible de conseguir y ya entendí por qué". Entre las propuestas más sofisticadas del restaurante destacan las ostras con bloody mary; los huevos con cigalitas, panceta y caviar; diferentes ceviches y un cangrejo real a la brasa que Stephanie define como "de locos". "Fue mi mejor comida en la isla", asegura.
Beckham y Michael Jordan, otros comensales de lujo
El momento más inesperado llegó al finalizar la comida. "En ese instante también veo a Michael Jordan y Beckham", relata con emoción. Según explica, las dos leyendas del deporte abandonaron juntas el restaurante y se dirigieron hacia un yate. Poco después, Marcos Llorente y Ferran Torres también se levantaron para marcharse, y Stephanie comprendió que había llegado su momento de pedirles una fotografía. "Dije: 'Ok, es mi oportunidad, voy a ir a pedirles un selfie'", porque, al igual que el resto de asistentes, no quiso molestarles cuando estaban comiendo. Fue entonces cuando tuvo lugar un detalle que terminó de hacer inolvidable la experiencia. Uno de los miembros del equipo de seguridad de Ferran intervino. "Me dijo: 'No, no, ven y te tomo una mejor foto ' y le dijo a Llorente: 'Sal tú también'. El resultado: una maravillosa instantánea con ambos campeones, que se mostraron muy amables durante el encuentro.
Para esta testigo de excepción, aquella jornada terminó siendo mucho más que una comida. "Día perfecto en Ibiza, combinación perfecta entre estar con mis amigos, comida increíble, ver personajes que admiras y tener la fortuna de poder interactuar con ellos". Sus palabras resumen la esencia de una experiencia marcada por el lujo, el relax, un servicio "de 10" y la naturalidad de dos ídolos que, lejos de mostrarse distantes, disfrutaron de su estancia en Ibiza y se dejaron querer por los aficionados.










