Hay quien cree que el destino escribe algunas historias mucho antes de que sucedan. Y si existe una fotografía capaz de alimentar esa teoría, es, sin duda, la que Joan Monfort tomó a finales de 2007 en los vestuarios del Camp Nou. En ella aparece un tímido Leo Messi, entonces una joven promesa del Barcelona de apenas 20 años, bañando a un bebé de solo unos meses llamado Lamine Yamal durante una sesión solidaria organizada por la Fundación FC Barcelona, el diario Sport y UNICEF.
Casi dos décadas después, aquella escena adquiere un significado imposible de imaginar entonces. El próximo domingo, Messi y Lamine volverán a encontrarse. Ya no será alrededor de una pequeña bañera de plástico, sino sobre el césped del MetLife Stadium de Nueva York, donde Argentina y España pelearán por levantar la Copa del Mundo en una final histórica.
Cuando Messi bañó a Lamine Yamal
La historia comenzó gracias a un sorteo organizado en el barrio de Rocafonda, en Mataró, donde vivía la familia de Lamine. El premio consistía en participar en una sesión fotográfica con un futbolista del Barcelona para un calendario solidario cuyos beneficios se destinarían a UNICEF. La suerte quiso que el jugador asignado fuera Leo Messi.
Joan Monfort, autor de la fotografía, ha reconocido en varias ocasiones que aquella sesión no fue precisamente sencilla.
"Messi es muy introvertido y tímido. Entró al vestuario y se encontró con una bañera de plástico llena de agua y un bebé dentro. Al principio no sabía cómo cogerlo", recordó el fotógrafo en declaraciones a Associated Press.
La presencia de Sheila Ebana, madre de Lamine, fue fundamental para que el pequeño se sintiera tranquilo y poco a poco fueran surgiendo unas imágenes que entonces parecían una simple iniciativa solidaria.
Nadie podía imaginar por aquel entonces que aquel bebé se convertiría en una estrella del futbol y mucho menos que coincidiría en el espacio y tiempo con Messi.
"El destino juega un papel importante"
La fotografía permaneció prácticamente olvidada durante más de quince años, hasta que el padre de Lamine Yamal, Mounir Nasraoui, decidió compartirla durante la Eurocopa de 2024 acompañada de un mensaje que dio la vuelta al mundo.
"El comienzo de dos leyendas", escribió junto a la imagen.
Desde entonces, la fotografía ha adquirido una dimensión completamente diferente.
El propio Joan Monfort reconocía en una entrevista con The Athletic que resulta imposible no pensar en el destino al verla hoy.
"Es algo increíble. En aquel entonces nadie podía imaginar que este bebé sería quien es ahora, ni que Messi llegaría a convertirse en quien es. El destino juega un papel importante en estas cosas", aseguró.
Del baño de espuma al "baño" de fútbol que sueña España
Si hace casi veinte años fue Messi quien dio un baño a Lamine Yamal entre espuma, agua y un pequeño patito de goma, ahora los aficionados españoles confían en que el desenlace sea muy diferente.
La ilusión pasa por que sea España la que consiga darle un auténtico baño futbolístico a la vigente campeona del mundo y pueda bordar su segunda estrella en la camiseta.
Será, además, el primer enfrentamiento oficial entre ambos futbolistas. Una imagen que parecía una simple anécdota se ha convertido en uno de los grandes símbolos de esta final.
"He crecido un poquito... y Leo también"
Lamine Yamal tampoco ha escondido nunca la ilusión que le hace enfrentarse a su gran ídolo.
Cuando volvió a ver la famosa fotografía durante una entrevista con DAZN, respondió con una sonrisa.
"He crecido un poquito... y Leo también. Ojalá pueda enfrentarme a él en una final", bromeó el internacional español. Y dicho y hecho.
Casi veinte años después de aquella sesión solidaria, el bebé que un día sostuvo Messi entre sus brazos intentará impedir que el argentino conquiste otro Mundial.








