Hay quienes aprovechan el verano para descansar, irse a la playa, viajar o hacer un retiro (quién sabe). Sin embargo, Paz Vega ha aprovechado su vuelta a la capital para ponerse manos a la obra y ultimar los detalles de su mudanza al que se ha convertido en su nuevo hogar, después de dejar hace unos meses la que fue su casa familiar en el madrileño barrio de Justicia.
Y no lo hizo sola. Una mudanza de este calibre requiere muchas manos, y los suyos no se lo pensaron dos veces a la hora de ofrecerle las suyas en un momento tan crucial. Sus hijos, Orson, Ava y Lenon, con quienes mantiene un vínculo especialmente estrecho, así como su hermana Sara, la han acompañado en los últimos preparativos, arropándola en cada paso. Y este no iba a ser una excepción.
En las imágenes, que hablaban por sí solas, quedaba patente la entrañable relación que Paz mantiene con sus hijos. Bastaba con echar un vistazo a las sonrisas cómplices que intercambiaba con su hija Ava, de casi 17 años: ella le dedicaba una y su madre no tardaba ni un instante en devolvérsela. Una complicidad que se extiende también al resto de sus hijos.
"Veo que son tres personitas, cada uno con su personalidad y con su carácter, pero los tres con un fondo maravilloso. Mira, si algo hemos hecho bien es criar a estos tres ángeles, de los que estoy superorgullosa. No tiene nada que ver con el éxito, ni con lo listos que sean… tiene que ver con la bondad y con el corazón. Y los tres tienen un fondo buenísimo", nos contaba Paz en una entrevista concedida a este medio.
Sara Vega, el gran apoyo de Paz
"Sus ángeles", así se refiere a ellos. Aunque "su estrella" solo hay una. El apodo es para Sara, su hermana, tres años menor, y fue la propia Paz quien nos desveló este cariñoso mote. Lo cierto es que se lo ha ganado a pulso. Desde que la actriz tomó la tajante decisión de poner fin a su matrimonio, Sara se ha convertido en el hombro en el que se ha apoyado.
“Mi hermana lo es todo para mí. Hemos estado siempre superunidas desde pequeñas. En los momentos buenos es muy fácil, lo importante es estar en los momentos complicados, y ella es mi grandísimo apoyo. Sara lo es todo para mí. Es una artista completísima: no solo baila, ella canta, interpreta, escribe, tiene una sensibilidad increíble, pero luego tiene tanta fortaleza interior… Es como una mezcla fascinante de fuerza y de una fragilidad que te la comes. ¿Qué te puedo decir yo de mi hermana? La más grande del mundo”, nos revelaba en la entrevista mencionada.
“La familia es muy importante para mi”
Y es que Paz Vega, que lucha contra ese prejuicio de “generación de cristal”, no solo intenta sembrar en sus hijos valores para crear una generación mucho más fuerte. “Somos de una generación donde se nos enseñaba de pequeños que había que aspirar al amor romántico, a una pareja, a tener unos hijos y a realizarte de alguna manera. Y creo que eso ahora las nuevas generaciones ya lo ven desde otro lugar. Y yo misma también lo veo desde otro lugar. Lo primero, hay que estar bien con uno mismo y enamorarse de uno mismo. El amor propio es fundamental, porque cuando te quieres puedes dar amor a todos los demás y al mundo. Es fundamental no dejarnos y no proyectar en un espejo o en otra persona lo que uno debería darse a sí mismo”, nos contaba.
También intenta inculcarles que la familia es, en definitiva, lo primero. Y lo predica con el ejemplo de la relación que mantiene con su hermana Sara. "La familia es muy importante para mí. Están siempre ahí, son mi ancla y los que me permiten avanzar con seguridad. Ahora los valoro mucho más", explicaba.
Ahora que la intérprete atraviesa uno de sus mejores momentos, tanto en el plano profesional (volcada en las grabaciones de MasterChef y ultimando los detalles de la preproducción de Ana no) como en el personal (con los suyos más cerca que nunca), y con una mudanza prácticamente completada, no sería de extrañar que ya tuviera en mente alguna escapada. Como la que disfrutó el verano pasado junto a su hermana, un viaje que dio la vuelta al mundo gracias a las imágenes que se compartieron y que acapararon todas las miradas por el espectacular físico de ambas ("lo que tiene la genética"). Una nueva oportunidad para seguir disfrutando de esa entrañable relación de hermanas que las une.








