Off Campus es una de las series del momento. El fenómeno juvenil de Prime Video ha atrapado tanto a los seguidores de las novelas de Elle Kennedy como a quienes han descubierto por primera vez el universo de los estudiantes de Briar. La primera temporada siguió el romance entre Hannah (Ella Bright) y Garrett (Belmont Cameli), una tímida compositora y el capitán del equipo universitario de hockey, pero también dejó espacio para el inesperado acercamiento entre Dean y Allie, que serán los protagonistas de la nueva entrega. Ahora, mientras los fans esperan ese momento, Stephen Kalyn y Mika Abdalla, los actores que les dan vida, han recordado algunos de los momentos más curiosos del rodaje: desde las escenas que más les incomodaron —y no, no son las íntimas— hasta el malentendido que marcó sus primeros días juntos.
Las escenas que sacaron a Stephen Kalyn de su zona de confort
El actor de Gen V, de 28 años, puede presumir de tener un físico espectacular y un cuerpo muy trabajado. Sin embargo, su timidez le jugó malas pasadas e hizo que grabar algunas escenas no siempre le resultara sencillo, sobre todo durante las primeras semanas. Kalyn ha explicado durante el Obsessed Fest de Prime Video celebrado en Los Ángeles que aparecer sin camiseta en “casi todas las escenas” le resultó “un poco incómodo” al principio, aunque con el paso de los días terminó acostumbrándose. Superado ese reto, ahora asegura sentirse “listo para conquistar el mundo después de esto”.
Mika Abdalla y la escena que más le costó rodar de Off Campus
Si Stephen ha confesado cuáles fueron las escenas que le resultaron especialmente exigentes durante el rodaje, su compañera también tiene claro cuál fue la suya. La actriz ha reconocido que una de las secuencias que más le costó fue la escena de karaoke en la que su personaje se sube al escenario bajo los efectos del alcohol y se arranca a cantar Take Me or Leave Me de Rent.
Para Mika lo más difícil no fue la escena en sí, sino que "estaba muy nerviosa" porque "cantar delante de todos mis amigos era incómodo”. Aunque se siente a gusto con su personaje, reconoce que entre ella y Allie hay una gran diferencia , por lo que interpretarla le demandaba un esfuerzo extra: “Tiene muchísima energía y yo no soy así”, ha dicho la protagonista de Sex Appeal, de 26 años, reconociendo que "tener que lidiar con eso todos los días era todo un reto”.
Un comienzo con malentendidos entre Stephen Kalyn y Mika Abdalla
La química entre Dean y Allie conquistó a los espectadores desde el primer momento, pero fuera de cámaras las cosas han sido algo diferentes. Mika ha desvelado que durante las pruebas de casting tuvo claro que Kalyn era el actor perfecto para el papel, y que la conexión entre ambos fue inmediata. Sin embargo, al reencontrarse en el rodaje en Vancouver, la situación fue distinta y el feeling entre ambos tardó algo más en llegar.
"Estoy segura de que Stephen me matará por contar esto, pero voy a dejarlo al descubierto. Cuando nos conocimos me tenía miedo, muchísimo miedo", ha contado entre risas a People, asegurando divertida que su expresión seria pudo dar esa impresión: "A veces tengo cara de pocos amigos y no creo que ese chico tan dulce de Toronto estuviera preparado para eso".
La actriz ha relatado que fue ella quien decidió romper el hielo y acercar posturas. Durante una conversación sobre las escenas que tenían por delante, Mika le preguntó directamente y él le confesó cómo se sentía. "Me dijo: 'Tengo miedo de ti. Siento que me odias'". Abdalla ha asegurado que le respondió de inmediato que todo era un malentendido. "No, no, no, no. Es solo mi cara".
A partir de ese momento, la relación cambió por completo. "Y entonces nos hicimos mejores amigos. De verdad, fue así de fácil", ha recordado. Abdalla ha descrito a su compañero, del que se ha vuelto inseparable, como alguien "muy grande, pero también muy miedoso y muy vulnerable" y asegura que ahora es "como su hermano. Estamos muy unidos".
La actriz avanza detalles sobre la segunda temporada de Off Campus
Allie y Dean inician su historia tras la ruptura de ella con su novio intermitente, Sean (Riley Davis). La relación entre ambos iba tomando forma y en el final de la primera temporada parecía consolidarse, pero la llegada de Hunter Davenport (Charlie Evans) —y la revelación de que Allie tuvo una aventura con él— cambia por completo el escenario.
Abdalla señala a People que este giro marcará un nuevo punto de partida para la pareja en la segunda temporada al romper el vínculo que se había ido construyendo entre ellos. La actriz describe ese momento como una forma de “reiniciar un poco el reloj”, lo que abre la puerta a una etapa mucho más inestable para ambos. “Tenemos mucho de Allie y Dean al principio de la temporada, y es algo muy divertido y genial, pero ahora mismo creo que están jugando con fuego”, apunta.
La llegada de Hunter altera por completo la dinámica entre ambos y afecta de forma distinta a cada uno de los personajes. En el caso de Dean, Abdalla relata que no solo es difícil para él "bajar la guardia una vez, volverse vulnerable y sufrir una herida como nunca antes", sino que la traición "hace que se ponga aún más a la defensiva y se cierre aún más de lo que ya estaba".
Por su parte, Allie también atraviesa un conflicto interno. La actriz reconoce que su personaje sigue sintiéndose muy culpable por haber hecho daño a Sean y está muy pendiente de no repetir ese patrón, aunque finalmente termina dañando a Hunter sin querer. En ese contexto, llega a verbalizar su intención de actuar de otra forma: “Quiero hacer las cosas bien esta vez. La última vez hice daño a alguien y no quiero volver a hacerlo”, aunque la situación se le escapa de las manos.
De cara a la segunda temporada, Mika resume el punto de partida emocional de ambos personajes: “Las inseguridades que Allie tenía al principio de la primera temporada se duplican”, algo que también afecta a Dean. En consecuencia, cuando la serie retome su historia, ambos partirán “de un lugar todavía más dañado y cerrado”. “Hay trabajo por hacer”, concluye.













