La última entrega de Silla de Enea, programa presentado por JM Peña "El Peñita", ha reunido, por primera vez, a Fran Rivera y su hija Tana, en una entrevista grabada en el refugio del torero en el entorno de Doñana y que termina convirtiéndose en un retrato familiar lleno de recuerdos, humor y emoción. Lo que comienza como una charla sobre tradición y raíces acaba con una sorpresa: Tana aparece en escena, se sienta junto a su padre y juntos protagonizan algunos de los momentos más especiales del encuentro.
El parecido con Carmen Ordóñez
Uno de los instantes más emotivos llega cuando El Peñita pregunta a Fran por el parecido de Tana con su madre, la desaparecida Carmen Ordóñez. El torero no duda: “Tiene cosas de mi madre que dan miedo.” El torero recuerda cómo los amigos de Carmen —“El Pai, el Kelly, Chuli…”— se sorprenden al ver en Tana gestos idénticos a los de su abuela.
“Tiene unos gestos, una salida… y es igual de cabezona que mi madre. Fíjate que no la vivió mucho, pero da miedo", reconoce. Para Tana, parecerse a una mujer tan querida es “un orgullo absoluto”.
Memoria familiar y su padre: Fran Rivera
La conversación avanza hacia el peso de pertenecer a dos sagas tan conocidas, los Rivera y los Ordóñez. Tana lo asume con naturalidad: “Es una responsabilidad muy grande… eran personas muy queridas (refiriéndose a su abuelo Francisco Rivera y a su abuela Carmen). Yo intento hacerlo igual.”
Habla de sus abuelos, de las historias que le cuentan sobre ellos, de la generosidad que marcó a su familia. Y cuando le preguntan por Fran como padre, la respuesta es inmediata: “Ha sido un padrazo… el mejor. Jugaba conmigo, me llevaba a todos los parques de atracciones. A todas mis amigas les encantaba porque nos cogía, nos tiraba... O sea, era el mejor.”
Reconoce que "ha sido exigente y es muy cabezota como yo", algo que les hace chocar en alguna ocasión pero ambos son cabezotas y chocan a veces, pero añade con sinceridad: “Intento aprender de él cada día, porque le admiro mucho.”
Fran, entre risas, responde: “¿Qué va a decir de su padre, además estando aquí?”
Las anécdotas de infancia
Tana recuerda una de las anécdotas más divertidas de su infancia, ocurrida en El Trébol. Junto a sus primos y unos amigos, fingió que la había cogido una vaca. Fran salió corriendo, preocupado, hasta descubrir que todo era una broma infantil. La consecuencia fue inmediata: “Nos hizo ir a casa a hacer las tablas de multiplicar", cuentaTana, que todavía recuerda cómo todos volvieron “cantando las tablas” y cómo su padre las corrigió con calculadora en mano.
Hyde Park y Venecia: dos escenas inolvidables
La entrevista rescata dos momentos que definen la complicidad entre padre e hija. Uno fue en Hyde Park, durante el año que Tana estudió en Londres, Fran apareció por sorpresa coincidiendo con su cumpleaños. Llegó acompañado de amigos de toda la vida, guitarra en mano, cantando sevillanas. Montaron una fiesta improvisada en el colegio: "Qué vergüenza, qué vergüenza", recuerda Tana.
Después, todos se fueron al parque más famoso de la capital inglesa, donde hicieron un picnic y “montamos una divertidísima… los ingleses nos hicieron corro y acabamos todos bailando.” Se lo pasó tan bien que la joven terminó llorando porque no quería que se fueran.
En Venecia, ocurrió algo parecido: una broma terminó con turistas echando dinero en una gorra mientras ellos devolvían cada moneda entre risas. “Qué vergüenza… era una broma", explicó Tana.
Y en medio de esos recuerdos aparece también un detalle muy suyo: “Tú le sigues diciendo bichito", le preguna El Peñita. Fran sonríe: “Bichito, bichito… bichejo. A veces, bichejo.” Una forma cariñosa de dirigirse a su hija que resume la complicidad que mantienen desde que era pequeña.
Sobre la vida en el campo y la educación que le ha dado a todos sus hijos, el torero más sincero que nunca, reivindica una infancia sin pantallas. De hecho, reconoce que "en mi casa no ha entrado un videojuego ni una tablet. Los niños tienen que jugar, inventar, aburrirse.” Habla de palos, piedras, tractor, campo… y reconoce ser “muy niñero y me lo paso mejor que ellos”.
La vida sentimental de Tana y el límite de Fran
La entrevista termina con una pregunta sobre la vida sentimental de Tana, que desde el pasado mes de abril mantiene una relación con el torero Andrés Roca. Fran, sereno pero firme, marca el límite: “Eso es un tema personal de ella… tiene derecho a una parcela de vida privada.” Y añade: “Todos tenemos derecho a hacer con nuestra vida lo que queramos. Ella lo lleva muy bien y lo está haciendo muy bien.”
Un final elegante para una conversación que muestra a Fran Rivera en su versión más íntima y a Tana como una joven orgullosa de su familia, de sus raíces y del vínculo que la une a su padre.












