El pasado sábado 20 de junio se celebró, en Madrid, una de las bodas más esperadas de la temporada: la de Carlota Cortina Chapartegui y Eugenio Gallego Ortiz-Echagüe. La novia es hija de Pedro Cortina y de la interiorista Bárbara Chapartegui, y nieta de Alicia Koplowitz y Alberto Cortina. El novio, por su parte, es hijo del conocido promotor inmobiliario Eugenio Gallego Perales y de Lourdes Ortiz-Echagüe, por lo que el enlace reunió a la élite empresarial y financiera, además de a aristócratas y representantes de la alta sociedad de nuestro país.
La ceremonia religiosa tuvo lugar por la tarde, en la parroquia Santa María de Caná, de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, donde Eugenio, que vestía un elegante chaqué clásico azul marino, corbata del mismo color y camisa blanca, llegó puntual junto a su madrina.
Alberto Cortina entró junto a su mujer, Elena Cué, tan elegante como siempre, con un conjunto de chaqueta peplum y falda lápiz de encaje azul celeste de Luisa Beccaria, y la hija de ambos, Alejandra —como se recordará, debutó esta primavera como escritora con un libro de poemas—, que destacó con un rompedor vestido largo en gasa de seda color nude, con escote palabra de honor, enjaretado en el talle y con detalles de estampado pitón —a juego con su clutch—, y falda de capas.
Junto a ellos accedió al templo Miriam de Ungría, princesa de Jordania tras su boda, en 2022, con el príncipe Ghazi bin Muhammad, primo del Rey Abdalá II, bellísima con un vestido en color esmeralda. La abuela de la novia, Alicia Koplowitz, elegantísima con un vistoso vestido de seda de estampado floral, entró en la iglesia del brazo de uno de sus nietos pequeños.
Alicia y Esther Koplowitz; Esther y Alicia Alcocer; Alicia Ortiz Alcocer; la madre de la novia, Bárbara Chapartegui, y Myriam Lapique derrocharon elegancia con sus looks
Su hermana, Esther, impresionante de rojo; sus hijas y sus nietos, entre los que destacó Alicia Ortiz Alcocer, que con su silueta de modelo estaba espectacular con su diseño cut out de estilo corsé, de Maria Lucia Hohan, tampoco se perdieron la ceremonia. Myriam Lapique, cuñada de Alberto Cortina, asistió acompañada de su hijo Felipe, y Verónica Mengod, en calidad de tía del novio.
La actriz y presentadora está casada con Carlos Ortiz-Echagüe, por lo que no podían faltar al enlace, al que acudieron acompañados por sus hijas Alejandra —nacida de una relación anterior de Carlos, asistió con su marido, el cantante y actor Dani Diges— y Claudia.
El matrimonio formado por Mónica Sada y Vicente Calderón, así como Allegra de Hohenlohe, la hija mayor de los duques de Tarifa, se encontraban también entre los invitados.
Una novia sofisticada y principesca
Como manda la tradición, la novia se hizo esperar unos minutos y, cuando entró en la iglesia del brazo de su padrino, despertó miradas de admiración entre los asistentes. Carlota, que estaba radiante, no paraba de sonreír y dedicó un gesto de cariño a su abuela Alicia, sentada en el primer banco, a la que acarició la mano. Fue en ese momento cuando se desveló el secreto mejor guardado de toda boda: el vestido de novia, una sofisticada creación de Zuhair Murad.
Se trata de un lujoso diseño de la colección primavera 2026 del libanés: un vestido de encaje blanco, con silueta de columna y escote palabra de honor, adornado con un drapeado en raso duquesa que recorría también la espalda hasta la cintura, de la que caía formando una sobrefalda con cola de varios metros.
Para coronar su look nupcial, la joven, que llevó su melena recogida en un moño de bailarina, llevaba prendido un exquisito y larguísimo velo de tul y encaje, sobre el que, como una auténtica princesa, lució una magnífica tiara de oro blanco y brillantes en dibujos geométricos. Como únicas joyas, la joven llevó unos pendientes dormilonas de oro blanco y diamantes, y en las manos, un ramo de peonías blancas.
Tras darse el 'sí, quiero', los recién casados salieron del templo entre una lluvia de pétalos de flores y, felices y exultantes, se dieron un beso de película, tras el que escenificaron un paso de baile, también muy cinematográfico.
Una tarta fabulosa
Tras recibir las felicitaciones de los presentes, todos juntos se trasladaron a la casa de Alicia Koplowitz, en La Moraleja, en cuyos jardines tuvo lugar la cena y la fiesta posterior. Uno de los momentos clave de la celebración se produjo cuando los novios cortaron la tarta nupcial, un pastel de un solo piso, con un metro de diámetro y 40 kilos de peso, cubierto por miles de frambuesas.
Los recién casados cumplieron con la tradición de cortar la tarta nupcial: un pastel de un metro de diámetro, cubierto por miles de frambuesas
El tradicional postre fue un regalo de Alejandra Gallego Kreisler, prima del novio, y de su madre, Ana Kreisler Tortuero, responsables de la firma de repostería artesanal Kreisler Kitchen. Carlota —que se cambió de vestido y lució un segundo traje de satén blanco, más sencillo y cómodo, y dejó su melena suelta— y Eugenio abrieron el baile con la canción The Power of Love, de Jennifer Rush, y tras dar los primeros pasos, Alberto Cortina se acercó a la pista y abrazó a su nieta para terminar el baile con ella.
Amante del arte, la moda y el deporte, Carlota Cortina ha sabido labrarse su propio camino. Aunque el universo de la moda siempre le ha fascinado, actualmente desarrolla su carrera en el sector inmobiliario, el mismo en el que trabaja su marido. Su sólida formación académica incluye estudios en Administración y Dirección de Empresas en la United International Business School de Zúrich y de Arte en la Regent’s University de Londres. Quienes la conocen destacan su carácter familiar y su visión clara de futuro. Así lo expresaba ella misma: "Me encantaría formar mi propia familia… Soy muy familiar y cada vez me gusta más estar en casa".
Carlota, que abrió el baile con su marido y con la canción 'The Power of Love', lo terminó con su abuelo Alberto Cortina


























