Carlota Cortina, nieta de Alicia Koplowitz y Alberto Cortina, y el empresario Eugenio Gallego ya son marido y mujer. La pareja se dio el "sí, quiero" este sábado 20 de junio en la iglesia de Santa María de Caná, en Pozuelo de Alarcón, antes de trasladarse a la finca privada que Alicia Koplowitz posee en La Moraleja para celebrar junto a familiares y amigos. Un entorno exclusivo y muy vinculado a la familia de la novia que sirvió de escenario para una boda que llevaba meses despertando una enorme expectación en los círculos empresariales y sociales de nuestro país.
La alta sociedad española llevaba casi un año pendiente de este enlace, llamado a convertirse en una de las grandes bodas del verano. No solo por la relevancia de ambas familias, sino también por lo que representa la unión de dos sagas profundamente vinculadas al tejido empresarial español. Ella es hija de Pedro Cortina y de la interiorista Bárbara Chapartegui, y nieta de Alicia Koplowitz y Alberto Cortina. Él, hijo del promotor inmobiliario Eugenio Gallego Perales y de Lourdes Ortiz-Echagüe, es un destacado directivo del sector inmobiliario de lujo con proyección internacional y heredero de una tradición empresarial que se remonta a varias generaciones.
Una pedida de mano en Formentera
La historia que hoy culmina con esta boda comenzó a escribirse hace más de dos años. Tan discretos como enamorados, Carlota y Eugenio han construido una sólida relación marcada por la complicidad y una visión muy similar de la vida. El compromiso llegó en Formentera, durante una romántica puesta de sol. Allí, Eugenio sorprendió a Carlota con una pedida de mano tan íntima como especial, acompañada de un anillo de diamantes que desde entonces se convirtió en uno de los símbolos de esta nueva etapa.
Tras aquella propuesta, la pareja reunió a familiares y amigos en una celebración privada en Madrid que sirvió como antesala de una boda que ya entonces se perfilaba como una de las grandes citas sociales del año.
Dos familias con historia y apellido propio
La unión de Carlota y Eugenio supone también el encuentro de dos linajes con una larga tradición empresarial. Carlota pertenece a una de las familias más conocidas del panorama económico español y ha heredado de su abuela Alicia Koplowitz no solo el espíritu emprendedor, sino también la pasión por el arte y la cultura.
"Mi familia siempre ha tenido un profundo aprecio por el arte en todas sus formas", explicaba recientemente la novia en una entrevista a ¡HOLA!, donde también reconocía la enorme influencia que han ejercido tanto su abuela como su madre en su manera de entender la vida y la estética. Por parte del novio, la historia familiar está estrechamente ligada al desarrollo industrial español. Eugenio Gallego ha desarrollado su carrera profesional en el sector inmobiliario internacional, siguiendo la estela empresarial de varias generaciones de su familia.
Una novia de inspiración principesca y un novio de elegancia clásica
Para uno de los días más importantes de su vida, Carlota eligió un espectacular vestido de corte clásico, confeccionado en encaje y delicados bordados. El diseño destacaba por su escote palabra de honor y una amplia falda de gran volumen que aportaba un aire romántico y muy nupcial al conjunto. Completó el look con una tiara de brillantes y un largo velo de encaje que caía sobre la espalda, prolongándose en una elegante cola.
Eugenio, por su parte, apostó por un impecable chaqué azul marino, combinado con chaleco y corbata a juego. Una elección sobria y elegante, perfectamente alineada con el estilo tradicional de la ceremonia.
Un segundo vestido para la fiesta
Ya entrada la noche, la novia, a quien le encanta la moda, sorprendió a los invitados con un segundo look mucho más ligero y festivo. Cambió el espectacular vestido de ceremonia por un diseño de inspiración minimalista confeccionado en un tejido satinado de sutil caída. Con escote palabra de honor, silueta fluida y una favorecedora abertura lateral, el vestido aportaba movimiento, frescura y modernidad sin perder la sofisticación que marcó toda la celebración.
Una de las bodas del verano
La boda de Carlota Cortina y Eugenio Gallego vuelve a situar en el foco a dos de las familias más influyentes del panorama empresarial español. Más allá de los apellidos, el enlace ha estado marcado por el carácter familiar de la celebración, la elegancia de los detalles y la discreción con la que los novios han vivido cada etapa de su relación. Una jornada que reunió a varias generaciones de dos sagas históricas y que, sin duda, ya ocupa un lugar destacado entre las grandes bodas del año.









