Lorenzo Quinn (Roma, 7 de mayo de 1966) ha consolidado su nombre en la cima del arte contemporáneo internacional, desmarcándose con fuerza de la colosal sombra de su padre, el legendario actor Anthony Quinn, y de su madre, la diseñadora de vestuario Yolanda Addolori. Formado en la prestigiosa American Academy of Fine Arts de Nueva York, Quinn abandonó la pintura y la actuación tras descubrir en la escultura monumental su verdadero lenguaje vital; un realismo simbólico fuertemente inspirado por genios de la historia como Miguel Ángel, Bernini y Rodin, en el que las manos humanas se convierten en el eje central de la creación, la unidad y el poder.
Tras más de tres décadas de matrimonio con Giovanna Cicutto, de quien se separó en 2021, el artista vuelca su faceta más personal en sus tres hijos —Christopher, Nicholas y Jack—. Con un recorrido extraordinario que incluye imponentes obras expuestas globalmente y encargos de prestigio para el Vaticano y las Naciones Unidas, el reputado artista —quien actualmente divide su vida entre su residencia en Abu Dabi, sus estancias en Grecia y su histórico taller en Castelldefels— se encuentra en uno de los momentos más emotivos y mediáticos de su carrera: el proceso de dar vida a Gloria, la escultura que inmortalizará el abrazo histórico entre Leo Messi y Ronaldinho, coincidiendo con el simbólico vigesimoquinto aniversario de la partida de su padre.
El origen de 'Gloria': Una pizza en Castelldefels
Lorenzo, te ha tocado el premio gordo porque vas a inmortalizar a Messi y a Ronaldinho en una escultura llamada Gloria. Es una historia increíble, sobre todo por cómo se gestó todo en un entorno tan cotidiano, ¿verdad?
Es divertidísimo cómo nació. Los tres coincidimos viviendo en Castelldefels y el nexo de unión real fue Mimmo, el dueño del restaurante italiano Casanova. Él lleva 40 años aquí y es amigo de todos los jugadores del Barça porque siempre ha sido muy discreto y respetuoso con sus vidas privadas. Un día, comiendo una pizza con él, me contó que Ronaldinho lo había visitado y que Messi seguía muy vinculado a la zona. En ese momento se me encendió la bombilla y le dije: "Oye, estaría genial hacer una escultura de aquel momento histórico en que Messi marcó su primer gol y Ronaldinho lo cargó en la espalda como su guía". A Mimmo le encantó la idea, cogió el teléfono, los llamó en ese mismo instante y los dos aceptaron enseguida. Después se lo propusimos al Ayuntamiento y adoptaron el proyecto de inmediato.
Vamos, que la respuesta fue unánime y fulminante. Con el apoyo de los dos astros y del municipio, imagino que la inauguración será el evento del año. ¿Cuándo se estima que podremos verla y cómo se están coordinando agendas tan complejas?
Esperamos que sea por septiembre, aprovechando un hueco en sus agendas. La de Messi es la más complicada porque sigue en activo, aunque su apego a Castelldefels es inmenso; de hecho, ha ampliado su casa aquí y sus hijos han crecido en esta zona, por lo que siempre vuelve con muchísimo gusto. Coordinar los tiempos de todos está siendo un rompecabezas porque yo también viajo constantemente, pero el día que se inaugure en el paseo marítimo va a ser una auténtica locura.
El desafío técnico: Esculpir mitos sin pose
Estar frente a dos titanes del fútbol mundial genera una expectación enorme. ¿Cómo se consigue meter tanta magia y nostalgia en una obra pública? ¿Es un reto técnico trabajar con figuras que, por sus compromisos, no pueden posar en el taller?
Se logra a base de oficio, haciendo lo que llevo haciendo los últimos 40 años: esculpir y darle alma a una imagen. En este caso el proceso es un reto diferente porque no he podido tenerlos presentes en el taller; me estoy basando exclusivamente en un análisis minucioso de fotos y vídeos de la época para plasmar esa alegría universal que el fútbol es capaz de contagiar a toda la humanidad.
Un proceso totalmente opuesto al que viviste con otro mito del fútbol, Pelé, donde la experiencia en el taller fue mucho más cercana y directa...
Totalmente. Pelé sí posó para mí en su momento. Con él hicimos un proyecto completo para su fundación: creamos una serie de tres esculturas en movimiento —un remate de cabeza, una tijera y otra pose emblemática— además de vaciados de sus manos, de sus pies y de su huella dactilar. Era un hombre maravilloso. A Messi y a Ronaldinho los he cruzado en el pueblo, pero mi relación con el fútbol viene de lejos; he estado en las bodas de Luis Enrique y de Ancelotti. Conozco bien ese entorno, aunque debo admitir que desde la pandemia me he desconectado un poco del día a día del deporte por mis constantes viajes internacionales.
Aunque te hayas distanciado un poco como aficionado, la presión de firmar esta obra sigue ahí. Cuando la escultura esté por fin colocada en el paseo marítimo de Castelldefels y millones de ojos la examinen al milímetro, ¿sientes ese vértigo del juicio público?
Por supuesto que se siente la presión. No es solo un reto artístico, sino también de ingeniería. Al ser una obra en el espacio público, frente al mar, tiene que ser una estructura extremadamente fuerte, duradera y con un mantenimiento muy bien estudiado frente al clima, sin perder un ápice de su belleza. Actualmente se está fundiendo en la Fundición Capa, en Alcalá de Henares, y pronto iré a Madrid a darle los últimos retoques artísticos antes del vaciado final. Sé que la mirarán con lupa, pero yo haré el mejor trabajo que soy capaz de hacer.
Ese compromiso con el entorno urbano se nota también en tu generosidad hacia el municipio, ya que vas a ceder temporalmente entre 8 y 12 esculturas monumentales valoradas en unos 6 millones de euros. Sin embargo, mencionabas antes que el arte público en España a veces se topa con ciertas resistencias...
Sí, es una lástima, pero a veces parece que el primer deporte nacional aquí es la envidia. Siempre hay voces en contra ante cualquier iniciativa nueva. A pesar de eso, yo quería dejar un legado en la ciudad que fue mi hogar durante tres décadas mediante un museo al aire libre. Mi arte tiene un lenguaje universal y directo; me interesa que tanto un experto como la persona que limpia la calle puedan pararse ante la obra, interpretarla y emocionarse con un mensaje de amor o naturaleza. El Ayuntamiento lo entendió muy bien y está ofreciendo cultura a sus ciudadanos a coste cero, asumiendo solo los gastos de transporte e instalación. Desgraciadamente, en España no existe el apoyo político ni los incentivos fiscales que hay en sitios como Estados Unidos, donde por ley federal se destina un porcentaje de las nuevas construcciones al arte y las donaciones son 100% deducibles. Por eso las ciudades americanas están llenas de arte contemporáneo, mientras que aquí los artistas nos vemos obligados a vender la mayor parte de nuestra obra en el extranjero.
Diálogos con el ayer: 25 años sin Anthony Quinn
Hablando de artistas que traspasaron fronteras y dejaron una huella imborrable, hace poco se cumplió el 25 aniversario de la pérdida de tu padre, Anthony Quinn. ¿De qué manera sigue su espíritu dialogando con tu arte en tu día a día en el taller?
Su recuerdo es constante. Yo estaba solo en la habitación con él, sosteniendo su mano, cuando su corazón se apagó. Fue un golpe durísimo porque mi padre era una fuerza de la naturaleza. Hoy en día lo echo mucho de menos a él, a mi madre y a mi hermano; me encantaría poder sentarme a charlar y escuchar sus opiniones sobre mis éxitos actuales, de los que seguro estarían orgullosos. Lo reconfortante es ver que su legado sigue totalmente vivo. El cine puede ser efímero, pero él hizo cultura. Con personajes como “Zorba el griego” se convirtió en un ídolo eterno en Grecia —donde yo paso varios meses al año—, y en el mundo árabe se le respeta muchísimo porque fue de los poquísimos actores de Hollywood que se mimetizó con su cultura de verdad, sin caer en estereotipos. Tenía una capacidad camaleónica única para conectar con toda la humanidad.
Además de su faceta actoral, él compartía contigo esa pasión por las artes plásticas, aunque con un enfoque y un estilo bastante diferentes al tuyo.
Sí, de hecho, hacia el final de su vida pasaba mucho más tiempo esculpiendo y pintando que actuando, y le iba francamente bien. Aprovechaba todos los tiempos muertos de los rodajes para dibujar. El único problema es que la gente lo amaba tanto como actor que siempre cargó con la etiqueta de "celebrity artist", cuando en realidad era un creador plástico riguroso y profundo. Su obra era muy ecléctica porque se emocionaba con muchos estilos a la vez: admiraba a Picasso, Miró, Gauguin y Henry Moore, por lo que no dejó una única línea reconocible. En mi caso es distinto; el público ve una escultura mía y sabe inmediatamente de quién es.
Uniendo tu firma y su legado, sería un homenaje precioso ver una exposición retrospectiva que dialogue entre las obras de ambos. ¿Es un proyecto viable de cara al futuro?
Es totalmente viable, solo requiere tiempo y voluntad. Su viuda mantiene viva la fundación y yo conservo parte de su obra, además de las mías. Como faltan cinco años para el 30 aniversario de su partida, me parece el momento perfecto para empezar a prepararlo. Podría ser una gran exposición itinerante que viaje por los lugares que marcaron nuestras vidas: Abu Dabi, Grecia, Italia, Estados Unidos, México y, por supuesto, espero que también España si encontramos la voluntad institucional.
Mientras ese homenaje conjunto toma forma, tu propia carrera no se detiene. Tras haber conquistado escenarios tan imponentes como Venecia o las pirámides de Egipto, ¿cuál es la próxima frontera geográfica donde veremos tu arte monumental?
Sigo trabajando con la misma filosofía de llevar mensajes universales a gran escala. Actualmente tengo varios proyectos importantes en marcha en diferentes continentes. Destacan algunas obras de gran envergadura en la región del Golfo Pérsico, nuevos retos en Estados Unidos y, de manera más inmediata, un proyecto monumental en Venecia que está a punto de materializarse.








