El universo de la moda en Barcelona se vistió de gala para conmemorar el 45 aniversario de Lola Casademunt. Lo que comenzó en 1981 como un sueño familiar en un pequeño taller por la mujer que da nombre a la firma, es hoy una compañía global de referencia que pisa fuerte en 46 países. Su directora creativa, Maite Casademunt, confiesa sentirse “pletórica y muy feliz” al ver cumplidos tantos logros. Tras iniciar una profunda transformación en 2020 basada en la profesionalización, el rebranding y la expansión internacional, Maite tiene claro el gran desafío del futuro: “Crecer sin perder nuestra identidad”.
Para una ocasión tan especial, la firma presentó su colección primavera-verano 2027, bautizada como La Joya, con un desfile en la Llotja de Mar en el que reunió a un auténtico dream team de modelos españolas ante un front row de personalidades vinculadas al mundo de la cultura y el entretenimiento.
El eco eterno de las 'Top Models' de los 90
Reunir a las mujeres que marcaron un antes y un después en la industria no solo fue un homenaje a la firma, sino una celebración de la complicidad. Judith Mascó, conmovida por la impresionante ovación del público, vivió una noche mágica en la que, además, su hija pequeña, Clara, la vio desfilar por primera vez. Para Mascó, Lola Casademunt es una marca que "sabe ilusionar a mujeres con actitud y hacerlas sentir seguras y atractivas". La modelo catalana definió como "maravilloso" el reencuentro con sus compañeras: "Nos hemos visto crecer como profesionales, pero sobre todo hemos sabido compartir nuestras facetas más personales. Y eso une mucho. Solo nosotras podemos saber y entender las particularidades de nuestro trabajo como modelos".
Esa misma sintonía la comparte Verónica Blume, quien describe que llevar los diseños de la firma es "una dosis de energía y una experiencia que empodera". Tras más de 30 años creciendo juntas en paralelo, Blume subraya el valor de estos encuentros: "Hay una complicidad y un cariño muy grandes que no suele ser fácil de entender para quienes no han vivido el mundo de la moda como nosotras".
Madurez, optimismo y el valor de lo que permanece
Para Martina Klein, la firma representa "a una mujer extrovertida, llamativa, sexy y decidida, y eso es un regalo para quienes vestimos sus looks y para quienes se alegran con su presencia. Es una inyección de energía y optimismo en un mundo gris y uniforme". Aunque prefirió no subirse a la pasarela, Klein reconoce que sintió nostalgia al ver brillar a sus compañeras y que coincidir con todas ellas fue un sueño: "Por un momento volvimos a tener veinte años". Al reflexionar sobre el misterio de su generación de modelos, apunta a que fueron el relevo español de las top models internacionales, "un fenómeno social único que situó a las modelos por encima de cualquier celebridad".
Por su parte, Inés Sastre no dudó en viajar a Barcelona para arropar a la familia Casademunt, por quienes siente un enorme cariño. "Me identifico con las firmas que apuestan por una feminidad alegre y sin complejos", explica Sastre, quien ve en Maite un ejemplo magnífico de visión y pasión.
Esa evolución y el paso del tiempo también centraron la reflexión de Vanesa Lorenzo. Para la modelo catalana, este reencuentro ha servido para constatar cómo cambia la mirada con los años: "Cuando eres joven vives con más prisa. Con el tiempo aprendes a relativizar y a valorar lo que realmente permanece. Hoy compartimos el seguir disfrutando de nuestra profesión desde un lugar más libre, consciente y agradecido".
Un cambio de era en las pasarelas
Al ser preguntadas por qué no ha vuelto a repetirse una generación con el mismo impacto, las modelos coinciden en que el contexto actual es completamente distinto. Mientras que Blume recuerda con nostalgia los años noventa como una época "mucho más misteriosa y mágica" sin la tecnología actual, Vanesa Lorenzo e Inés Sastre apuntan a la revolución digital.
Aunque las redes sociales han transformado la manera de construir la notoriedad y han fragmentado el fenómeno de masas, todas coinciden en que el talento actual sigue siendo enorme, aunque se exprese desde nuevos escenarios. Una noche, en definitiva, donde las grandes de la moda se abrazaron para celebrar el éxito de un legado familiar incombustible.







