El mundo del deporte tiene la mirada puesta en México, uno de los tres escenarios en los que se desarrolla el Mundial de Fútbol de 2026. España espera poder conseguir su segunda estrella en esta competición que ha dado comienzo con una ceremonia de apertura llena de ritmo y sorpresas. La gran protagonista del evento ha sido Shakira, encargada de interpretar Dai Dai, el himno de un campeonato que tiene para ella un importante significado. Ha sido a lo largo de los años la banda sonora de sus grandes cambios vitales y ahora ha regresado completamente reconvertida. Cierra así un ciclo en el que deja atrás para siempre a la "loba herida" para ser la loba empoderada.
La locura se ha desatado cuando Shakira ha pisado el césped del estadio Azteca junto al nigeriano Burna Boy para interpretar en directo el himno del mundial y dar paso al primer partido, el del país anfitrión contra Sudáfrica. La presencia de la ganadora de cuatro premios Grammy va más allá de una simple actuación. ¿La razón? Ha regresado al lugar en el que todo empezó, pero siendo todo muy muy diferente. Porque aquella relación con Gerard Piqué que surgió en el Mundial de 2010 (curiosamente el de Sudáfrica) acabó, pero el final de una historia de amor fue el comienzo de una historia de amor propio que hoy ha brillado como nunca.
Hace 16 años, Shakira conoció a Gerard Piqué grabando el videoclip de Waka Waka. "Más tarde, cuando ella ya había llegado a Sudáfrica, le envié un mensaje preguntándole qué tal el tiempo. Me contestó una parrafada, y todo empezó ahí. Le dije que llegaríamos a la final para vernos en la ceremonia de clausura", contó el exjugador de La Roja en TV3. En aquel momento ella mantenía una larga relación con Antonio de la Rúa, pero todo se terminó y dio la oportunidad a esa conexión que había surgido con el deportista catalán.
No tardaron en convertirse en la pareja del momento, una estrella internacional de la música con uno de los jugadores más mediáticos de nuestro país. Tres años después del Mundial fueron padres por primera vez gracias al nacimiento de Milan, mientras que en 2015 tuvieron al pequeño Sasha. Formaron una familia que se convirtió en la absoluta prioridad de Shakira, que decidió que su carrera debía pasar a un segundo plano y dejar su habitual vida nómada. En 2022 anunciaron su ruptura, una noticia devastadora para la artista, que decidió refugiarse en la familia y la música para transitar por lo que definió como "una de las horas más difíciles y oscuras".
Ese proceso de duelo fue atravesando por diferentes fases en las que Shakira fue expresándose de la mejor manera que sabe, con las canciones. La oscuridad personal dio paso a un brillo inconmensurable en lo profesional, y es que la llamada trilogía de la venganza (Te Felicito, Monotonía y la BZRP Music Session #53), alcanzó cifras estratosféricas. Además ella se convirtió en el mejor ejemplo para todas las que tienen el corazón roto, empezando con su propio ejemplo y convirtiendo en un auténtico mantra que "las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan".
Dicho y hecho. Shakira es una máquina de facturar, una auténtica loba y una artista global incomparable. Con esa seguridad en sí misma y la tranquilidad que da el paso del tiempo ha regresado a un Mundial. Además, se da una curiosa circunstancia: regresa a la competición en la que conoció al padre de sus hijos teniendo nuevamente una relación cordial con él. ¿La muestra? Ambos han vuelto a seguirse en sus respectivas redes sociales, lo que para muchos se traduce como la firma de la paz. Una situación con la que, sin duda, cierra el círculo.
La conexión histórica de Shakira con los himnos mundialistas: del Waka Waka a Dai Dai
“El fútbol es algo que une a muchísimas culturas y a personas de distintos ámbitos de la vida. La gran responsabilidad de componer una canción para el Mundial radica en crear una canción que represente los sentimientos, las emociones y la pasión de la gente. Así que, en cierto modo, tienes que escribir esa canción entendiendo que tiene que ser global. Tiene que abarcar muchas culturas y representar a muchas en una sola melodía. Eso, en cierto modo, me ha ayudado a componer esas canciones en el pasado", decía en AP la cantante de Barranquilla, que ha puesto voz a la Copa del Mundo en cuatro ocasiones.
Para Shakira, el requisito indispensable que debe tener una canción para esta competición es tener ritmo para que anime a la gente a bailar y cantar al unísono. Esa premisa la puso en marcha por primera vez en 2006, cuando hizo la versión Hips Don’t Lie - Bamboo para la gala de clausura del Mundial de 2006, el de Alemania. En 2010 le pidieron que se encargara del himno oficial y batió récords con el Waka Waka. En 2014 animó a todos los presentes en la final el Mundial de Brasil con La La La.







