Durante la década de los 90, cuando aún existía una transición de lo analógico al boom digital, todas las miradas parecían estar puestas sobre dos mujeres que han trascendido a pesar de la (casi) nula tecnología —y su correspondiente expansión a toda prisa—. Dos mujeres consideradas grandes referentes en la moda, con estilos antagónicos y vidas totalmente opuestas... o eso es lo que puede parecer en un primer repaso. Sin embargo, cuanto más analizas las apariciones públicas de Carolyn Bessette Kennedy y la princesa Diana de Gales, más similitudes entre ellas encuentras. Y no, no es en referencia al zafiro de los ojos de ambas o sus icónicas melenas rubias, si no a la incansable presión mediática que las dos sufrieron desde que contrajeron matrimonio con un príncipe —Lady Di en sentido literal, mientras que la que fuera publicista de Calvin Klein lo hizo en sentido figurado, ya que a su marido, John F. Kennedy Jr., se le conocía como el 'príncipe' de Nueva York—.
A día de hoy, sus nombres siguen resonando con fuerza y sus historias se siguen narrando a través de películas, series de televisión o inspirando novelas, cautivando así a las generaciones más jóvenes que no vivieron los trágicos fallecimientos que marcaron un antes y un después en la crónica social del momento. Diana de Gales perdía la vida un imborrable 31 de agosto de 1997 en un devastador accidente automovilístico en el interior del túnel del Puente del Alma, en París (Francia); mientras que Carolyn Bessette fallecía junto a su hermana Lauren y su marido sobrevolando Massachussets un 16 de julio de 1999, cuando la avioneta pilotada por John John Kennedy se estrelló en el océano Atlántico frente a la costa de Martha's Vineyard.
A pesar de los puntos en común entre ambas historias, no hay registros de que ocurriera un encuentro entre los dos grandes iconos, aunque, según ha desvelado la revista People, no estuvieron muy lejos de conocerse. Tal y como confirman sus informaciones, Lady Di habría coincidido con John F. Kennedy Jr. en el año 1995, cuando el hijo del aclamado presidente de los Estados Unidos y Jackie Kennedy Onassis citó a la Princesa de Gales en diciembre para convencerla de inmortalizarla en una de las portadas de su revista George —fundada ese mismo año en septiembre y que llevaba "la política como estilo de vida", fusionando esta con la cultura pop y la moda—.
Así fue su encuentro
Este encuentro fue la primera y última vez que los caminos de Lady Di y John John se cruzaron y, debido a la privacidad de la cita, no existen fotografías de ambos ni nada más que el testimonio de Patrick Jephson, el secretario de la mujer del —en ese entonces— príncipe Carlos de Inglaterra, quien acompañó al joven empresario y abogado a la suite del hotel Carlyle de Nueva York donde se estaba alojando la Princesa, tal y como solía acostumbrar cuando visitaba la Gran Manzana. Fue el hijo del presidente estadounidense el que decidió que su encuentro se diera con la máxima discreción posible, optando por entrar por la parte de atrás del hotel para no ser visto por las cámaras que perseguían a Diana de Gales en cada movimiento que realizaba.
Patrick ha confesado ante People que el encuentro "fue algo un poco misterioso y enigmático", explicando que se reunieron en la habitación de Lady Di para tomar un café y poder conversar sin el miedo a ser escuchado por los oídos incorrectos. Además, fue quien aconsejó a la Princesa para que no aceptara en ese momento aparecer en la publicación, ya que su imagen supondría darle a la revista "un sello de aprobación que aún no merecía", por lo que Diana de Gales declinó amablemente, aunque sin rechazar por completo la oferta, ya que sugirió que, en un futuro, podría considerar aparecer en el número 50 o en el 100, cuando la publicación se hubiese hecho un nombre por sí misma más allá del de su creador.
Sin embargo, y a pesar de la negativa —de la que "se despidieron en buenos términos"—, la conversación entre ellos fue "amena y distendida" y dejó huella tanto en la Princesa como en John John Kennedy. Así lo ha asegurado el que fuera uno de los mayores confidentes de Lady Di —y el único testigo de su encuentro—, quien subrayaba ante la mencionada publicación que "percibí cierta vulnerabilidad en él". "Cuando lo conocí, buscaba sentirse seguro, lo cual es normal", recordaba, reiterando que "fue respetuoso con ella" y, a cambio, "ella lo hizo sentir cómodo".
En ese momento —y en la actualidad—, no sabríamos descifrar si como premio o como castigo, eran dos de las personas más famosas a nivel mundial. Él, heredero de un presidente que fue mitificado tras su asesinato y una de las mujeres consagradas como eternos iconos de elegancia, con un carisma innegable y un atractivo que el más terco era capaz de ver que trataba de hacerse camino más allá de la sombra de sus padres. Ella, una princesa que había roto todas las barreras, luchando contra estigmas sin perder la elegancia y la dulzura que tanto la caracterizaban.
Es por esto que, tal y como narra Patrick, en su encuentro fue palpable la admiración (platónica) que ambos se procesaban. "Pasé ocho años viendo cómo personas que se consideraban importantes y famosas se convertían en gelatina al ser presentadas ante la princesa", ha recordado el que fuera secretario de Diana de Gales, expresando que John John Kennedy —que en ese momento ya estaba en una relación con Carolyn Bessette— no fue inmune al inherente encanto de la Princesa. "Había expectación por ambas partes", aseguraba, subrayando que Lady Di "era ingeniosa y muy divertida" y que, durante su conversación, "había un poco de coqueteo, como lo habría hecho con cualquier hombre", apostillando que "precisamente, por ser como era, eso le daba un toque especial".










