Gabriela Guillén está atravesando un complicado momento. La empresaria, que a finales del mes de marzo ponía fin a su aventura por Supervivientes, se está enfrentando a una delicada situación económica tras el cierre de su clínica estética en Madrid, un proyecto laboral al que le ha dedicado horas de trabajo, depositando en él sus sueños e ilusiones, así como sus conocimientos en el campo que ha conseguido a través de su formación y su experiencia. Con la transparencia que le caracteriza, la emprendedora, lejos de guardar silencio, ha apostado por explicar con total sinceridad los contratiempos a los que se está enfrentando ahora mismo, y el inminente impacto de estos en su día a día.
Según confesaba hace un par de días Gabriela, su centro de estética no estaba pasando por el mejor momento, expresando que había pagos a los que, por diversos imprevistos, no se habían podido liquidar o hacer frente. Unos contratiempos impulsados, en parte, por la repentina desaparición de su socia, quien además es su prima. "Estoy en transición, estoy viendo cómo lo puedo solucionar y hacerles frente a las cosas", expresaba hace un par de días ante los micrófonos de Europa Press, donde explicó que, a pesar de la complicada situación, no quiere fallar a todos aquellos que le brindaron el hombro cuando levantó su empresa, subrayando que "estoy intentando no fallar a las personas que han confiado en mí".
Además, la empresaria aseguraba a los reporteros de la mencionada agencia de comunicación que estaba tomando acciones legales y sus abogados ya estaban informados de todos los movimientos necesarios. "Sí, ya están pendientes, ya están ahí actuando, pero bueno, lamentablemente no se puede hacer mucho más, porque ya no tengo centro y tengo que reinventarme y hacer otro sitio", aseguraba al respecto.
Su prima (y socia), desaparecida
Gabriela, que siempre se mostraba especialmente orgullosa de lo que había construido junto a su prima, se muestra distante y dolida con todo lo sucedido. La que fuera su socia se ha desentendido por completo de la empresa que habían creado y estaban gestionando juntas, indicando la madre del hijo pequeño de Bertín Osborne que, actualmente, no tiene ningún tipo de contacto con ella. "Ahora mismo no sé nada de ella", indicaba ante los mismos micrófonos, expresando que "ha desaparecido, no ha dado la cara".
"Ha mandando un par de mails y no ha dado la cara", continuaba visiblemente enfadada, subrayando que hay que pagar las cosas, las cosas no se pagan por los mails. Tiene que pagar trabajando y dando la cara, no escondiéndose". "Se ha aprovechado un poco de todo, porque esto se había hablado unas cosas y no se han cumplido", desvelaba Gabriela, apostillando que "se ha hecho lo que cada uno ha querido, obviando las leyes, las obligaciones y también los derechos que tenemos los empresarios".
"Eso se ha pasado totalmente por encima y vamos a llegar hasta las últimas consecuencias, por lo menos yo lo voy a hacer", continuaba, mostrándose especialmente dolida por haber sido traicionada por una persona de su confianza como era su prima, quien además de compañera laboral también era familia. "Duele más todavía estas cosas", reconoció, indicando que "no digo que se haya aprovechado para nada, sino que creo que la situación en sí se ha salido de contexto, se ha complicado y no se ha sabido gestionar".
La última hora de la situación
Este jueves, 4 de mayo, Gabriela ha intervenido en el programa vespertino de Telecinco, El tiempo justo, para dar la última hora de la situación que está viviendo, marcada por la traición por su prima, sin el negocio al que tanto tiempo e ilusión le ha dedicado y a la deuda que afronta de 60.000 euros. Visiblemente afectada por las diversas complicaciones a las que está haciendo frente ahora mismo, la empresaria ha asegurado a Joaquín Prat y César Muñoz, así como el resto de sus colaboradores, que "cuando llegué de Supervivientes no tenía empresa". Su socia, además, era también la madrina de su hijo, y ha compartido mucho más que un vínculo profesional con ella.
“Ha estado viviendo en mi casa durante un año y medio sin pagar absolutamente nada”, ha desvelado, subrayando que "le he dejado que tenga una relación con mi hijo que para mí es lo más importante". Unas declaraciones ofrecidas visiblemente afectada, algo que ha demostrado al indicar que "la empresa, que yo la hice con tanta ilusión" con el apoyo emocional y empresarial de la que fuera su socia ha desaparecido, así como su relación con ella. "Ahora que se han hecho estas malas gestiones se ha ido, yo no tengo ninguna explicación, me ha bloqueado el teléfono, ha contactado un abogado con mi abogado", relataba, subrayando que "quiere disolver la empresa", exigiendo con esto "unos pagos que no tiene ni pies ni cabeza".
Además, la empresaria ha subrayado que lo único que quiere es "hacer mi trabajo", ya que la empresa que había construido era "mi sueño y todo por lo que he apostado". Gabriela ha indicado entonces que al llegar de Supervivientes "no hay nada", subrayando que "no se lo llevó [en referencia a la aparatología] pero lo dejó tirado". "Me dijeron que el traspaso del edificio no nos iba a afectar en nada", ha comunicado la joven, apostillando que "yo me fui a Supervivientes tranquila y pensando que iba a encontrar en mejor situación mi empresa porque había invertido un dinero antes de irme porque se iban a hacer unos cursos". Sin embargo, al aterrizar en Madrid vio que "no tengo ni el sitio, ni los cursos, hay que pagar a empleadas...", subrayando que la deuda que ha acumulado es debido a esto.








