Sara Carbonero e Isabel Jiménez se conocieron en verano de 2011, cuando ambas comenzaron a trabajar juntas en Informativos Telecinco. Ya nos contaron que la impresión que tuvieron en su primer encuentro no fue la mejor —"Es que no nos presentaron", alega la almeriense—, pero lo cierto es que no tardaron en conectar y forjar una amistad inquebrantable. Lo han demostrado a lo largo de estos quince años, en los que se han apoyado incondicionalmente en los momentos difíciles. Por ejemplo, Isabel ha estado volcada en Sara cuando ha tenido problemas de salud o, más recientemente, hace poco más de un mes, a raíz de que la periodista deportiva perdiera a su madre.
Pero las dos también han compartido muchos y muy buenos momentos. Tanto a nivel personal como profesional, como el éxito que están cosechando con Slowlove, la firma de moda que fundaron en 2015 y que no para de darles alegrías: acaban de abrir su séptima tienda física —todas en los últimos cuatro meses— y se preparan ahora para su salto internacional. "Empezamos como una start-up muy trabajada, de emprendedoras", nos cuenta Isabel en la inauguración del nuevo local en el centro comercial Moraleja Green, a las afueras de Madrid. "Nos faltaba una tienda y hemos dado bastante la lata. Estamos muy muy felices. Sobre todo, para que la clienta pueda tener la experiencia completa de Slowlove y ver también nuestros rinconcitos", prosigue Sara. "Queríamos una tienda y ahora tenemos siete", añade la almeriense entre risas.
Ya estáis pensando en expandiros internacionalmente. Supongo que, en los comienzos de la firma, una de las dos estaba segura de que ibais a tener éxito y la otra era más cauta. ¿Quién era la que creía más en la proyección del proyecto?
Sara.—¡Isabel!
Isabel.—Es que hay que soñar a lo grande (ríe). Eso es así.
S.—Ella es superpositiva y todo lo consigue.
¿Discutís por algo del proyecto, como en cuestiones de diseño?
I.—No discutimos por nada, la verdad.
Sara: "Es una amistad incondicional, somos como hermanas de otra madre. Hemos pasado por todo tipo de pruebas y de situaciones… Y aquí estamos. Le doy mucha guerra"
¿Cuál es vuestro mayor punto de diferencia cuando trabajáis juntas?
S.—Es que tenemos tanta suerte… Nosotras nos hemos quedado con la parte más chula de la empresa, que es la parte creativa y la de imagen. Igualmente, tenemos unas diseñadoras maravillosas, quienes, sobre todo, son las que nos presentan las propuestas de diseño.
I.—Nuestro papel es pelearnos con ellas, no entre nosotras (ríe).
Referentes de moda
Muchas veces os señalan como referentes de estilo e iconos. ¿Os habéis visto así en algún momento u os ha sorprendido?
S.—Es superhalagador, aunque, a lo mejor, eso era hace años. Ahora estoy haciendo poquita cosa. Pero veo a muchas niñas que vienen pisando muy fuerte detrás de nosotras, que tienen un estilazo y que son las verdaderas influencers.
"Estoy aún en proceso de duelo… La verdad es que mal, no voy a engañar. Muy poquito a poco, pero mi vida nunca va a ser igual", nos confiesa Sara, tras la triste pérdida de su madre
Por ejemplo, ¿alguna española de la nueva generación que os llame la atención?
S.—Me gustan muchísimas, pero para los nombres soy supermala. Déjame que lo piense.
I.—No puedo ayudar ahí, no tengo ni idea.
Habláis de las nuevas generaciones como si fueseis mayores.
S.—No, pero tengo 42 años, no 25 o 30. Pero siempre halagador inspirar a alguien, al igual que como a mí me inspira mucha gente.
¿Seguís siendo 'fashion victims'?
I.—Yo no. Sara siempre se ríe de mí, porque siempre voy vestida de Slowlove.
S.—No es que me ría de ella, pero es que abre la maleta en cualquier lugar al que vamos y todo es de nuestra firma
Isabel: "¡No me das guerra! Hay personas que entran en tu vida y conectas tanto… Es que es mi hermana de vida"
Sara, llama la atención el cambio de color de pelo, que ahora lo llevas más claro.
S.—Llevo unos mesecitos de más rubio y con el sol se aclara. Lo que pasa es que me corté ayer las puntas. Igual es eso (ríe).
En la nueva tienda de su firma, Sara e Isabel mostraron su admiración por la Reina Letizia y no únicamente por su estilo. "Ojalá lleve algo de nuestra firma, sería un sueño. Es muy marca España", expresó la primera de ellas, la periodista deportiva, que también valoró muy positivamente su labor como monarca. "Lo está haciendo muy bien. Me gusta mucho. Me gustó mucho cómo leyó el otro día el fragmento del libro".
¿Os gusta el estilo de la princesa Leonor y la infanta Sofía? ¿Os gustaría que vistieran de vuestra firma?
S.—Sí. Creo que visten acorde a su edad.
I.—También al rol que tienen, que, al final, es complicado.
S.—Claro, a su papel, en general. Pero me gusta cómo visten.
Comadres e incondicionales
Además de socias en este proyecto, sois amigas incondicionales. Sara, ¿qué significa Isabel en tu vida, que ha demostrado siempre estar a tu lado y te ha apoyado tanto en los buenos momentos como en los no tan buenos?
S.—Es una amistad incondicional. Va a quedar muy cursi, pero es casi más que una amistad, es como una hermana de otra madre. Nuestra amistad ha pasado por todo tipo de pruebas y de situaciones… Y aquí estamos.
I.—¿Qué voy a decir yo? Es mi hermana.
S.—Le doy mucha guerra…
I.—¡No me das guerra! Hay personas que entran en tu vida y conectas tanto… Es que es mi hermana de vida.
Isabel: "Es que dicen que soy multifunción —ríe—. Sara tiene una sensibilidad, una intuición… saber mirar bonito y descubrir cosas…Tiene una mirada y ve cosas que no ves"
¿Qué diríais que es lo mejor de la otra?
I.—Sara tiene una sensibilidad, una intuición… saber mirar bonito y descubrir cosas…Tiene una una mirada y ve cosas que no ves.
S.—Me está dando mucha vergüenza… (ríe). De Isa podría estar hablando horas, porque tiene muchísimas cosas buenas: tiene una energía, un positivismo… Es la tía más positiva que conozco. Es la más capaz y trabajadora… La llamamos «Cassandra», por el robot.
I.—(ríe). Se refiere al robot de la serie alemana —de mismo nombre—, que es el cerebro de la casa. Dicen que soy muy multifunción (ríe).
S.—Hace mil cosas al día y todo lo tiene controlado. Es una máquina.
Sara, no sé si echas de menos la televisión o te gustaría volver.
S.—Puedo echarla de menos, pero no en mi día a día. Ahora mismo, no quiero volver. Ya me he quedado un poco fuera y necesito estar tranquila. Lo que tenía en mente era escribir mucho más, pero van pasando cosas… Y ahora estoy escribiendo un poquito menos.
Hace unas semanas, nos sorprendió tu hijo mayor en su primera entrevista —nos referimos a Martín, el mayor de los dos hijos que Sara tuvo con Iker Casillas, que, a sus doce años, es una promesa del fútbol y es portero de la cantera del Real Madrid— no solo por lo mayor que está, sino también lo sensato que es.
S.—Se nos fue un poco de las manos. Era una entrevista en un contexto de un torneo deportivo con José Ramón de la Morena, pero se fue un poquito de madre. Pero qué te voy a decir de él… Es mi hijo. Me sorprende su madurez, su manera de hablar. Lo veo en casa, aunque no sabía cómo iba a reaccionar en la entrevista.
Sara: "Isa tiene muchísimas cosas buenas: su energía, su positivismo… Es la tía más positiva que conozco. Es la más capaz y trabajadora… La llamamos 'Cassandra', por el robot"
También por cómo habla de su hermano pequeño, Lucas.
S.—A la vez, su hermano se emocionó mucho con él. Pero me gustaría que bajara un poquito la atención en él, porque es un niño muy pequeño.
"Estoy muy triste, aún está muy reciente"
En su encuentro con ¡HOLA!, Sara Carbonero también habló de cómo se encuentra anímicamente, después del mazazo que supone perder a una madre, que la suya, Goyi Arévalo, falleció el pasado 12 de abril, tras una larga enfermedad. "Pues bueno… No tengo muchas palabras porque estoy todavía en proceso de duelo, pasándolo como puedo. Ahora es lo que toca, pasarlo mal…", nos confesó la periodista deportiva. "La verdad es que mal, no te voy a engañar. Viviendo el día a día y muy poquito a poco…", añadió, mientras trataba de contener la emoción.
Ahora estarás centrada en tus niños.
S.—Los niños son mi motor y por los que tengo que estar bien. Y si no estoy bien, que parezca que lo estoy, porque, a veces, ellos sufren un poco. Pero también que hay que sufrir y atravesar el dolor, que no hay que dejarlo dentro.
No sé si cuentas con ayuda terapéutica.
S.—Sí, estoy yendo. Pero ya iba antes también. Es que no ha pasado nada de tiempo y todavía me falta mucho… Pero mi vida no va a ser nunca igual, pero, por lo menos, que no duela tanto, que todavía está muy reciente y estoy muy triste.
Sara: "Mis hijos son mi motor y por los que tengo que estar bien. Y si lo no estoy, que parezca que sí. Pero también que hay que sufrir y atravesar el dolor, que no hay que dejarlo dentro"
Por suerte, estás rodeada de gente que te quiere: tus hijos, tu chico, Isabel…
Sí, sí. Pero una madre es una madre. Esta frase de "madre solo hay una" es por algo. Entiendo que con el tiempo…
¿Tenéis algún plan para el verano?
S.—No tengo ni idea. Después de todo lo que ha pasado, improvisaremos este año. Pero quiero viajar mucho y con los enanos. Quiero irme otra vez a La Graciosa, a nuestra isla, a nuestro paraíso —su novio, el empresario canario "Jota" Cabrera, tiene casa allí—. No sé, iremos viendo.
Isabel, ¿tienes ganas de enamorarte?
I.—(Se queda callada y sin saber qué decir)
No me digas que estás ilusionada.
I.—¡Yo no he dicho nada!
S.—¿Estás ilusionada, Isa?
I.—¡Ahora no me metas tú aquí!
¿No hay nada serio, en cualquier caso?
I.—No, no, no, no.
¿Qué valoración hacéis de este curso escolar que termina?
I.—Estamos muy contentas con Slowlove. Vamos cumpliendo los objetivos de Tendam —el grupo textil del que ahora forma parte su firma de moda—, que son bastante ambiciosos. También con ganas de que la gente venga a las tiendas y de que las físicas funcionen. Fíjate que hay una tendencia y una necesidad de recuperar el contacto, el mirarse a la cara, el tomarse un café, el tocar las cosas, el vivir una experiencia… No es venir, comprarte una camiseta y te vas.
S.—Ahora, con esto de la inteligencia artificial, que me explota la cabeza, es bonito volver a lo pequeño, a lo tangible, a lo de siempre, a reconectar. Luego, al final del curso, le pido irnos a otro sitio de viaje, para montar otra colección.
I.—Es un truco de lo más divertido. Decidimos dónde ir y vemos la colección. Ya hemos hecho Marruecos, Nápoles, París, Almería… Es un poco nuestra válvula de escape.









