El automovilismo está de luto tras conocerse la muerte de Kyle Busch, considerado una de las grandes leyendas de la NASCAR. El piloto, campeón dos veces de la Cup Series y una de las figuras más mediáticas del campeonato, murió ayer jueves a los 41 años tras haber sido hospitalizado el mismo día, debido a una grave enfermedad, según informó su familia, Richard Childress Racing y NASCAR, a través de un comunicado.
Fue el miércoles cuando Busch se encontraba realizando unas pruebas en un simulador de Chevrolet en Carolina del Norte, cuando perdió el conocimiento y fue trasladado inmediatamente a un hospital de la ciudad de Charlotte. Tras la carrera de la Cup Series en Watkins Glen, el piloto se comunicó a través de radio con su equipo, pidiendo un médico que le suministrara una inyección al finalizar el campeonato, todo esto 11 días antes de su adiós.
Hasta el momento, no se ha dado a conocer la enfermedad causante de su muerte, pero fueron varios médicos estadounidenses, los que señalaron que arrastraba un fuerte problema sinusal o un resfriado bastante agravado por las exigencias físicas que suponía la competición
Nacido en Las Vegas, Kyle Busch debutó profesionalmente siendo un adolescente y muy pronto fue reputado como uno de los grandes talentos del automovilismo estadounidense, proclamándose ganador en 2015 y 2019 de la Cup Series. “Rowdy” , apodado así por su carácter competitivo y su agresividad al volante, construyó una carrera histórica, acumulando decenas de victorias y convirtiéndose en uno de los pilotos más exitosos y polémicos.
Más allá de las pistas, Busch destacaba también por su gran faceta familiar junto a su esposa Samantha y sus hijos, Brexton y Lennix, con quienes compartía frecuentemente fotos y videos de momentos personales en redes sociales y en actos relacionados con el deporte y la beneficencia.
La noticia de su muerte ha causado un enorme vacío en el mundo del motor, especialmente porque el piloto se ha mantenido activo públicamente y en sus redes sociales durante estas últimas semanas, además tenía previsto continuar compitiendo en las próximas carreras de NASCAR. La liga deportiva ha compartido un comunicado expresando el inmenso dolor que sienten por la pérdida del Busch, mandando apoyo a todos sus seres queridos y pidiendo respeto y privacidad hacia su entorno en estos momentos tan difíciles. “Kyle era un talento raro, uno que aparece una vez en una generación”. “Su agudo ingenio y espíritu competitivo provocaron una profunda conexión emocional con los fanáticos de las carreras de todas las edades”. “NASCAR perdió a un gigante del deporte hoy, demasiado pronto”, son algunas de las palabras compartidas en dicho comunicado.
Su muerte deja un gran vacío en la NASCAR y marca el final de una era para una competición que durante años ha girado alrededor de una de sus figuras irrepetibles y eternas.








