Hablamos con Íñigo López de la Osa Franco, la nueva promesa de la hípica que ya compite en el circuito más exigente del mundo


"La hípica me ha enseñado sobre todo sacrificio, trabajo y perseverancia"


Íñigo López de la Osa Franco, talento emergente de la hípica española, afronta el reto del Longines Global Champions Tour Madrid© FERNANDO JUNCO
21 de mayo de 2026 a las 22:55 CEST

A sus 22 años, Íñigo López de la Osa Franco ya compite en el circuito más exigente del salto ecuestre mundial, el Longines Global Champions Tour, donde se dan cita los mejores jinetes del planeta. Nacido en Mónaco, de padre español —Íñigo López de la Osa Escribano— y madre italiana —Francesca Franco—, creció en el seno de una familia profundamente vinculada al mundo del caballo y del emprendimiento, con una fuerte tradición ecuestre por parte paterna y una marcada sensibilidad internacional por parte materna. Formado entre Europa y los principales centros hípicos del continente, ha ido construyendo una carrera precoz pero sólida, que le ha llevado a debutar en pruebas de máximo nivel internacional y a convertirse en una de las jóvenes promesas del deporte.

En el Longines Global Champions Tour Madrid, una de las paradas más emblemáticas del calendario —y especialmente significativa para él por su vínculo familiar con España— volvió a demostrar su madurez competitiva, su serenidad en pista y una ambición que no entiende de límites en la modalidad de saltos. Entre viajes constantes, entrenamiento y exigencia académica, Íñigo representa a una nueva generación de jinetes que crece entre la élite sin perder el foco del esfuerzo diario. En esta entrevista, habla de su conexión con los caballos, del sacrificio que exige la alta competición y de una carrera que, pese a su juventud, ya avanza con paso firme entre los mejores del mundo.

Íñigo López de la Osa Franco irrumpe con fuerza en la élite ecuestre y ya compite en el prestigioso Longines Global Champions Tour Madrid© FERNANDO JUNCO
La joven promesa Íñigo López de la Osa Franco da el salto al circuito internacional más exigente de la hípica en el Longines Global Champions Tour Madrid

¿Qué ha significado para ti volver a competir en Madrid dentro del Longines Global Champions Tour, una cita que ya conoces bien y que siempre reúne a la élite mundial de la hípica?

Estuve encantado de volver a competir en Madrid, uno de mis concursos favoritos. Es una ciudad muy especial para mí, ya que mi padre es de aquí y tengo a toda mi familia en la ciudad, así que competir en ese escenario, prácticamente en casa y además junto a los mejores jinetes del mundo, ha sido un auténtico honor.

¿Qué ha cambiado respecto a la primera vez: la confianza o la forma de gestionar los nervios?

Bueno, yo diría que cada vez es diferente. He venido con más experiencia, pero siempre con el mismo entusiasmo y con muchas ganas de intentar darlo todo, de aprender y de seguir mejorando. Al final, lo que busco es siempre intentar ser lo más competitivo posible.

¿Qué tiene este deporte que te ha enganchado hasta el punto de convertirlo en tu vida profesional?

Creo que es un deporte distinto a todos los demás, porque aquí no compite un solo atleta, sino dos: el jinete y el caballo. Es una disciplina en la que hay mucho sacrificio, como en cualquier deporte, pero aquí además todo se construye en pareja con un animal, lo que lo hace especialmente único. Al final, lo que realmente te engancha es esa ambición constante por estar ahí, por intentar ganar y por dar siempre un paso más. Esa necesidad de mejorar, de no conformarte nunca y de buscar hacerlo un poco mejor cada vez es lo que va despertando ese “gusanillo” que te empuja a querer más y más. Y es precisamente eso lo que te atrapa de verdad: lo que te hace seguir compitiendo, creciendo y queriendo superarte continuamente.

Íñigo López de la Osa Franco se consolida como uno de los nuevos nombres de la hípica© FERNANDO JUNCO
Nacido en Mónaco, de padre español —Íñigo López de la Osa Escribano— y madre italiana —Francesca Franco—, creció en el seno de una familia profundamente vinculada al mundo del caballo y del emprendimiento

Viniendo de una familia muy vinculada a la hípica y con tu padre también jinete, ¿en qué aspectos te reconoces en él y en cuáles has querido construir tu propio estilo?

Tengo la suerte de que mi padre me ha educado siempre en la idea de que las cosas se consiguen trabajando. Y eso es algo que llevo muy dentro: darlo todo, trabajar lo más duro posible y esforzarme al máximo en cada cosa que hago. En cuanto al estilo, creo que cada jinete tiene el suyo propio. En mi caso, he querido construir el mío, encontrar mi propia manera de hacer las cosas. Al final, eso es lo que te define y lo que se convierte en tu sello personal.

¿Hay algún consejo suyo que te acompañe especialmente en días de competición importantes?

Siempre me ha transmitido la idea de que hay que trabajar duro y darlo todo. Que en los días importantes hay que salir a competir con esa mentalidad de esfuerzo máximo, porque sin trabajo no se llega a ningún sitio. También me he dado cuenta de que, si quieres estar entre los mejores, tienes que entrenar como ellos o incluso más duro. Es algo que intento aplicar siempre: pensar como ellos, aprender de ello se intentar acercarme lo máximo posible, aunque obviamente todavía estén muy por delante de mí.

En un deporte tan técnico y mental como el salto ecuestre, ¿qué es lo más difícil de entrenar: el cuerpo, la cabeza o la conexión con el caballo?

Tienes que tener calma, mucha calma siempre. Al final, se trata de confiar en el trabajo que has hecho, saber que has entrenado y que puedes hacerlo. No necesitas estresarte. Todo acaba saliendo bien si mantienes la tranquilidad. En algún momento, todo termina encajando, poco a poco. Solo hay que respirar, concentrarse y recordar que estás preparado para hacerlo.

Íñigo López de la Osa Franco ya destaca en el Longines Global Champions Tour Madrid© FERNANDO JUNCO
"Tengo la suerte de que mi padre me ha educado siempre en la idea de que las cosas se consiguen trabajando. Y eso es algo que llevo muy dentro: darlo todo, trabajar lo más duro posible y esforzarme al máximo en cada cosa que hago", nos confiesa en una íntima entrevista para HOLA

En el binomio con el caballo, que es la base de todo, ¿en qué momento sientes que realmente “os entendéis” dentro de una competición?

Creo que es un trabajo global, de todo el conjunto. El jinete tiene que entrenar el cuerpo y la mente, y el caballo también necesita su propio proceso. Todo forma parte de un mismo equilibrio en el que hay que ir creciendo poco a poco en todos los aspectos. Es un proceso largo, muy progresivo, pero cuando todo se trabaja de forma constante y se hace bien, se consigue esa conexión y llegan los resultados.

¿Has tenido algún caballo que te haya obligado a cambiar tu forma de montar o incluso de entender la competición?

Tengo suerte en ese sentido. Llevo ya tiempo con ellos y con algunos la conexión llega antes y con otros necesita más tiempo. Pero creo que lo importante es precisamente eso: pasar tiempo juntos, trabajar en equipo y convivir con ellos, porque eso ayuda muchísimo a entenderse mejor. Solo hay que encontrar esa conexión y, a partir de ahí, se crea un vínculo con el caballo que lo cambia todo. Es algo que se nota especialmente en competición, en momentos más exigentes, cuando el caballo da incluso un poco más por ti.

En un circuito tan exigente y con tanto viaje, ¿cómo te afecta la rutina de estar constantemente cambiando de escenario?

Bueno, a eso ya estamos acostumbrados. Normalmente llegamos los domingos, muchas veces tarde, y al día siguiente ya empieza una nueva semana, con nuevos objetivos: por la mañana entrenar, reorganizar todo y seguir. Hoy, por ejemplo, vuelvo a empezar a entrenar los caballos que se han quedado en casa, deshacer maletas, montar, ir al gimnasio… y el miércoles ya toca hacerlas otra vez para volver al concurso. Es una dinámica a la que estamos habituados, aunque es verdad que cuando encadenas muchas semanas seguidas puede hacerse un poco duro. Pero bueno, al final ya es parte de la rutina y te acostumbras.

Íñigo López de la Osa Franco, talento emergente de la hípica española, afronta el reto del Longines Global Champions Tour Madrid© FERNANDO JUNCO
"El jinete tiene que entrenar el cuerpo y la mente, y el caballo también necesita su propio proceso. Todo forma parte de un mismo equilibrio en el que hay que ir creciendo poco a poco en todos los aspectos", explica

En este nivel, donde todos los detalles cuentan, ¿qué diferencia a un buen jinete de uno que está siempre en los puestos de arriba?

La experiencia, pero también los detalles y la precisión a la hora de hacer las cosas. Creo que todo influye, especialmente la mentalidad y el trabajo. Al final, es eso lo que marca la diferencia entre un buen jinete y un jinete ganador.

Mirando tu carrera, ¿recuerdas algún momento en el que una caída, una victoria o una decisión haya cambiado tu forma de competir?

Caídas, no creo. Pero los buenos momentos siempre ayudan a querer más, a seguir trabajando, a intentar conseguir más, a pelear por más y a tener más ganas de ganar. Eso es lo positivo: te impulsa, te motiva y te hace seguir evolucionando. Es siempre bueno en ese sentido.

En los días de competición, ¿cómo gestionas la presión en las horas previas a salir a pista?

Para estar más o menos tranquilo, me pongo los auriculares y las gafas de sol. Me encierro como en una burbuja e intento no pensar en nada, solo concentrarme para que los nervios no aparezcan. Es una rutina que tengo para enfocarme y evitar distraerme con otras cosas. Y bueno, suele funcionar.

Un retrato del jinete, Íñigo López de la Osa Franco, talento emergente de la hípica española© FERNANDO JUNCO
"Creo que, como todos los deportistas, hay que hacer sacrificios. Aveces no puedes quedar con amigos cuando te gustaría o asistir a un cumpleaños porque tienes que entrenar o competir", asegura

¿Qué has tenido que sacrificar en lo personal para mantenerte en la élite de este deporte?

Creo que, como todos los deportistas, hay que hacer sacrificios. Aveces no puedes quedar con amigos cuando te gustaría o asistir a un cumpleaños porque tienes que entrenar o competir. En mi caso, intento organizarlo todo muy bien, optimizar el descanso, los entrenamientos y la recuperación, sobre todo con todos los viajes que hacemos, para rendir al máximo. También hay momentos en los que hay que renunciar a planes o vacaciones cuando sabes que otros van a disfrutarlos, pero tú tienes que estar centrado en el deporte. Aun así, me siento un privilegiado de poder dedicarme a esto al más alto nivel y estoy muy agradecido por ello. Son sacrificios que forman parte del camino y que no me pesan, porque me ayudan a crecer tanto como deportista como persona. Estoy feliz con lo que hago y eso es lo más importante.

¿Qué te enseñó la hípica sobre ti mismo que no habrías descubierto en ningún otro deporte?

La hípica me ha enseñado sobre todo sacrificio, trabajo y perseverancia. Es un deporte en el que hay que ser muy constante y en el que sin trabajo no se llega a ningún sitio. También te enseña a gestionar los altibajos, porque puedes pasar de un día en el que todo sale perfecto a otro en el que vuelves a tener los pies en el suelo. Es un deporte en el que puedes ir “de cero a héroe” en un momento y al día siguiente estar otra vez empezando de cero. Y eso te hace aprender mucho.

Además de la competición, sigues estudiando Ingeniería Industrial en Holanda dentro de un programa pensado para deportistas de alto nivel. ¿Cómo consigues convivir con dos mundos tan exigentes como la universidad y la élite deportiva sin renunciar a ninguno?

Bueno, ahora mismo estoy centrado en el Campeonato del Mundo de este año y he puesto los estudios un poco en pausa, solo hasta el verano. Después los retomaré, pero a un ritmo más tranquilo, porque quiero concentrarme en los caballos y llegar en las mejores condiciones a esa cita. Cuando pase el Mundial, tocará volver a los estudios y seguir trabajando duro también en esa parte.

Mientras muchos deportistas necesitan desconectar completamente de la competición, en tu caso eliges mantener también el reto académico. ¿Qué te aporta personalmente seguir estudiando en esta etapa de tu vida?

Es un deporte en el que pueden pasar muchas cosas y creo que tener un grado es importante, por si acaso. Hay que ser consciente de que es un deporte con cierto riesgo y contar con una formación siempre ayuda pensando en el futuro. Pero también lo hago porque quería estudiar, me apetecía hacerlo y he intentado compaginarlo para poder tener ese título. Y luego, ojalá, poder trabajar en la empresa familiar.