La primera vez que escuchamos hablar de Jason Biggs fue por su vida sentimental. Aunque realmente no la suya, sino la de Jim Levenstein, el personaje de American Pie que lo ha marcado para siempre. La película cuenta la historia de cuatro amigos adolescentes que hacen un pacto para tener relaciones antes de empezar la universidad, creándose así un sinfín de situaciones delirantes, anécdotas y malentendidos. Con esta trama comenzó a finales de los 90 un auténtico fenómeno de la cultura pop que ha continuado con una decena de entregas y que ha convertido a su protagonista en toda una estrella internacional. Un actor que ahora acapara las miradas por otro punto de inflexión, esta vez personal: se ha separado tras casi dos décadas de matrimonio.
La historia de amor de Jason Biggs y Jenny Mollen ha llegado a su fin después de 18 años de matrimonio. Una decisión del todo inesperada que su representante ha confirmado a People, donde ha indicado que siguen teniendo una buena sintonía: "Están muy unidos. No me cabe duda de que seguirán manteniendo una excelente relación". Además, aunque las circunstancias cambian, la máxima prioridad son sus dos hijos, Sid (12) y Lazlo (8). Esa armonía que han logrado a pesar del dolor que implica una ruptura queda reflejada en un detalle: esta misma semana han celebrado todos juntos el 48 cumpleaños del actor.
En esta nueva era marcada por los cambios, también hay otro punto que se mantienen: continuarán siendo compañeros de profesión. De hecho, sus caminos se cruzaron precisamente gracias a su oficio como actores. Ambos compartieron reparto en La novia de mi mejor amigo, donde el flechazo fue instantáneo. A los pocos meses de conocerse, se casaron por partida doble: inicialmente hicieron un acto privado en abril, mientras que en julio volvieron a darse el "sí, quiero" en la ciudad californiana de Napa. Después su felicidad se completó con sus hijos.
A pesar de su popularidad, siempre han mantenido a sus hijos al margen de la industria y son contados los detalles que dan sobre la vida de los menores. Biggs sí ha contado que al mayor ya le hablan en el colegio de las películas de sus padres, especialmente de American Pie, y que también se da cuenta de algunos comentarios espontáneos por la calle. Así, han decidido sentarse con él para ver la película, explicarle todo y de esta forma anticiparse a las conversaciones que pueden surgir. "Se sentía incómodo, pero me dijo que era un buen actor", explicaba en el programa de radio de Julia Cunningham.
Sus conocidísimos papeles
American Pie será siempre la película que lo ha marcado, o mejor dicho, las películas, y es que participa en cuatro de las entregas. Pero Jason Biggs también ha trabajado en otros títulos muy conocidos como Orange Is the New Black, Mejor Navidad ¡Imposible! , Tres idiotas y una bruja, Todo lo demás y Un perdedor con suerte.
Por su parte, Jenny Mollen es otra habitual de la pantalla gracias a títulos como Crazy, Stupid Love, Girls, Wilfred y Chicago Fire. Compagina la interpretación con la escritura y destaca por haber aparecido en dos ocasiones en la lista elaborada por el New York Times de los libros más vendidos.






