Muchos han sido los que se han ido sin saber realmente el alcance de lo que habían forjado. Diseñadores como Yves Saint Laurent o Coco Chanel nunca pudieron ver sus propios biopics ni comprobar si la gran pantalla hacía justicia al legado que tanto cuidaron en vida. Pocos han tenido ese privilegio. Sin embargo, Adriana Domínguez, hija de Adolfo Domínguez, ha querido romper con esa historia, -con esa norma no escrita-. Ella ha querido realizar una película sobre la vida y la historia de su padre y que, él mismo, pudiera ser partícipe y ver el resultado final con sus propios ojos.
Sí, habéis leído bien; no hace falta releer. Dirigida y escrita por ella misma. Un obsequio que le regala con tal de asegurarse de que su memoria se construye desde dentro, desde el seno familiar. Así nace El eco de otras voces, como amor incondicional de una hija que homenajea a su padre, a su “Adolfo”. Porque, así lo llama ella, Adolfo.
Sobre todo, antes de que el relato sobre la crónica de uno de los diseñadores más importantes de nuestro país quedase en mano ajenas o de alguien que se limitase a la superficie de quien proclamó el eslogan de “la arruga es bella”, sin ir más allá, sin profundizar en cómo esa doblez en la tela le evocaba al lino de su infancia y de cómo la puso en auge en tiempos de una España que empezaba a abrazar la democracia, la excarcelación, la libertad y la ropa arrugada a causa del libre albedrío.
“Me parecía bonito celebrar la figura de mi padre y que se conozca ese legado”, nos confesaba Adriana, quien además de ser su primogénita, es la presidenta ejecutiva de la firma. Cierto es, que de primeras, Adriana barajó la idea de poner esta película en manos de dos directores. Solo depositó su confianza en dos, los cuales, por ahora, no ha querido mencionar. “Eran los únicos que pensé que sin ser de su entorno más cercano podrían llegar a conocerlo y adentrarse en las partes más profundas y complejas de su vida. Pero al final acabé haciéndolo yo porque le conozco muy bien”, explica.
Adriana Domínguez, primogénita del diseñador y directora del 'film' sobre su padre: “Se ha olvidado lo que hizo por España en términos sociológicos”
Todos estamos de acuerdo que realizar una película de esta estirpe conlleva un gran trabajo de campo, de esos que te hacen seguir con lupa cualquier rastro. Pero en este camino de búsqueda de identidad, a Adriana también le ha servido para adentrarse en el más intrínseco ADN de Domínguez. “La película me ha permitido investigar e ir hacia las claves de su éxito”, confiesa.
“Estudié cine en Nueva York hace muchos años”, nos adelanta, aunque también en muchas ocasiones se ha pasado al bando de actriz, -de El sueño de Ibiza, donde actuó como joven doctora en Mozambique; pasando por El regalo de Silvia, donde hace de una muchacha ciega que recobra su vista; hasta Noviembre, donde hace el papel de chica de la calle-. Y sus hermanas, en esta ocasión, también lo han hecho. “Aceptaron que también las mirase a ellas en la película. No creo que a nadie les haga mucha ilusión verse en una pantalla, pero se han prestado y se lo agradezco”, confiesa.
"La arruga es bella’ fue una revolución y voló por los aires la moda tradicional”
Y, a pesar de contar con todo el apoyo familiar para realizar una película que relataría vivencias que podrían ver sus hijos, nietos o cualquier amante de la moda de por vida, ella quería dejar algo más encima de la mesa: una denuncia al estado español. “Creo que se ha olvidado lo que hizo por España en términos sociológicos. Liberó la forma de vestir de un país entero. ‘La arruga es bella’ fue una revolución y voló por los aires la moda tradicional”, reivindica.
Pero, ¿qué peso tiene el Adolfo Domínguez diseñador frente a su faceta más íntima y personal? “He retratado una aventura vital. Ser diseñador y empresario ha sido su forma de caminar por el mundo. Además de ser escritor”, aclara.
“Ser consejera delegada es tener muchos sombreros a la vez, y estar en todas partes. Para honrar a mi padre en el cincuenta aniversario de la marca, estuve encantada de ponerme un sombrero más”, A. Domínguez
Durante el film descubrimos su faceta más profesional, “con la arruga es bella, mi padre enseñó a mirar distinto, a ver la belleza donde otros no la ven. Para él la belleza está ligada a la autenticidad. Como decían los griegos, 'belleza, verdad, y bondad'. Todo era uno. Por eso desde el principio la sostenibilidad ha sido tan importante para nosotros, porque es hacer las cosas bien, para que duren”, hasta la más humana, “mi padre estuvo en la cárcel un mes durante su época universitaria. A él casi se le había olvidado. Pero a mí me parecía importante. Huyó de España y se fue a Francia e Inglaterra cuatro años. Es la razón por la que somos una empresa internacional”.
"La arruga es bella’ fue una revolución y voló por los aires la moda tradicional”
Como anécdota nos cuenta que Adolfo, pese a confiar a ciegas en ella a medida que iba tomando escenas para la película, “intentó que se las enseñase durante todo el proceso”, expresa, “le pedí un voto de confianza y que esperase al final. A cambio le ofrecí la tijera para editar lo que le incomodase. No la utilizó”, continúa. También nos confiesa que sí salieron algunas lágrimas de su padre al ver una de las escenas más conmovedoras. “Se emocionó porque hay cosas de las que nunca había hablado. Además, me dijo que se había encontrado muy mayor, pero que le había gustado”, relata.
Y solo por eso, ya ha valido la pena. “Ser consejera delegada es tener muchos sombreros a la vez, y estar en todas partes. Para honrar a mi padre en el cincuenta aniversario de la marca, estuve encantada de ponerme un sombrero más”, reconoce.
La filosofía heredada de Adolfo Domínguez, según su hija: “El éxito es avanzar de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”
Para todos aquellos que vayan a visualizar la película, “en plataformas muy pronto”, podrán verse reflejados y coger carrerilla para afrontar retos y llegar a cumplir sus sueños. “Me hará ilusión que personas con proyectos ambiciosos vean que se puede conseguir. Que la vida es algo que depende de nuestra visión. Que cojan fuerza para el camino. Pero sobre todo, que aunque sea difícil, hay que perseverar. Como se suele decir, aquello que llamamos éxito es ir de fracaso en fracaso sin pérdida de entusiasmo”, concluye, dejándonos con la miel en los labios y esperando con ansias este significativo estreno.









