El mundo del humor y del entretenimiento acaba de conocer una triste noticia que tiñe de luto los escenarios y los platós de televisión: el fallecimiento de Paco Aguilar a los 77 años. El humorista y comunicador, que se convirtió en un rostro imprescindible de la pequeña pantalla en la década de los 90, ha fallecido tras años de convivencia con la esclerosis múltiple, una enfermedad que, lejos de apagar su voz, redimensionó su figura ante el público.
Paco Aguilar no fue solo un contador de chistes; fue un maestro de la ironía y un ejemplo de cómo la risa puede ser la herramienta más poderosa para enfrentar las cartas más difíciles que nos da la vida. Cuando la Fundación Merck Salud le concedía uno de sus premios solidarios hace nueve años, Paco confesaba: "Los médicos me mandan a mi a sus pacientes con esta enfermedad para que yo les cuente", decía con humor cuando explicaba como su propia experiencia servía de terapia para otros enfermos.
Una trayectoria marcada por el ingenio
Nacido en Sevilla en 1949, Aguilar fue mucho más que un comunicador. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y formado en RTVE, alcanzó la cima de su popularidad gracias a su participación en programas emblemáticos como 'No te rías que es peor'. En aquel formato, que marcó una época en la televisión pública española, Paco destacaba por un humor blanco pero inteligente, capaz de conectar con toda la familia sentada al frente del televisor.
Pero su talento no se limitaba a la pantalla pequeña. Aguilar fue un hombre polifacético: guitarrista, cantante y, por encima de todo, un comunicador nato que encontró en la radio su hábitat natural durante décadas. Su paso por Radio Nacional de España (RNE) dejó una huella imborrable, demostrando que su agilidad mental iba mucho más allá de los chistes.
El diagnóstico que cambió su vida
A finales de los años 80, la vida le puso por delante el mayor de sus desafíos: el diagnóstico de esclerosis múltiple. En un momento en que la enfermedad era mucho menos visible socialmente, Paco Aguilar tomó una decisión que marcaría su legado: no esconderse. Con el paso del tiempo, el humorista se convirtió en un activista incansable. Utilizó su notoriedad para dar visibilidad a la esclerosis múltiple, hablando con naturalidad de sus síntomas y limitaciones, pero siempre con un matiz optimista que evitaba el victimismo. Su libro, "El humor como muleta", es un testimonio vital donde plasmó su realidad, logrando que miles de pacientes se sintieran identificados.
En sus últimas apariciones y entrevistas, Aguilar seguía defendiendo que el humor era la mejor medicina para sanar el alma. Su labor en la Fundación Esclerosis Múltiple y su constante presencia en actos benéficos dejan un vacío difícil de llenar. El comunicador dice adiós dejando a toda una generación que aprendió a reír con él y, más tarde, a admirarle por su entereza.
Se despide el eterno humorista del mítico 'No te rías que es peor' que, hasta el último suspiro, prefirió el aplauso a la autocompasión. Su legado es un recordatorio de que, pase lo que pase, siempre habrá un motivo para sacar una sonrisa, tal y como él hizo durante sus 77 años de vida.









