La vida de Anabel Pantoja es, desde hace años, una montaña rusa de emociones que ella misma comparte con naturalidad ante su legión de seguidores. Sin embargo, lo que prometía ser un fin de semana de desconexión, sol y reencuentros en su refugio de Las Palmas de Gran Canaria, se ha truncado de la manera más inesperada. La sobrina de Isabel Pantoja atraviesa un bache de salud que la ha dejado totalmente fuera de juego. Todo comenzó cuando la influencer, que acababa de regresar a las islas tras vivir una intensa Semana Santa entre Sevilla y Córdoba, empezó a sentirse indispuesta. Lo que en un principio parecía un simple cansancio se convirtió rápidamente en un proceso vírico que ha afectado tanto a ella como a su hija pequeña, Alma.
Con la honestidad que la caracteriza, Anabel relataba su situación desde la cama, visiblemente agotada: "Pues no sé qué tipo de virus o qué organismo tenemos en el cuerpo las dos, porque nos tiene tumbadas. O sea, he estado dormida lo más grande", confesaba a sus seguidores. El malestar ha sido tan agudo que Anabel no ha dudado en comparar su estado con un sueño profundo y repentino del que no podía despertar: "Parece que nos ha picado la mosca esa 'tse-tse'. Yo empapada en sudor, me he tenido que duchar, todo el pijama sudado...", explicaba sobre los episodios de fiebre y escalofríos.
La situación se volvía especialmente complicada al ver que la pequeña tampoco se encontraba bien. "No tenemos apetito. A ver si ahora come, porque no ha comido en todo el día", añadía con preocupación materna. A pesar de sus intentos por recuperarse en casa, los síntomas persistieron, obligándola a acudir a un centro hospitalario. Lo que debía ser un sábado de piscina y risas con sus amigos —quienes se encontraban de visita en la isla— terminó entre paredes blancas y suero intravenoso. “Mi sábado se ha resumido en ir al médico, comprar dieta blanda y deprimirme”, escribía con ese toque de humor agridulce que la caracteriza.
La realidad de su hogar en estos momentos dista mucho del glamour de los photocalls. La influencer ha compartido que tanto ella como su hija están “las dos tumbadas sin apetito, sin ganas de vivir, malestar…”, una frase que resume el abatimiento físico que sufren. Ahora, su rutina se limita al reposo absoluto y a una estricta alimentación para recuperar fuerzas: caldo de pollo, yogures naturales, kéfir y arroz blanco. Un plan muy diferente al que tenía previsto: "Así que ese es el plan nuestro... El fin de semana que están aquí mis amigos de visita, ¡caemos malas!".
El apoyo incondicional a Kiko Rivera
Este bache de salud llega en un momento de gran intensidad mediática para su familia. Anabel, que siempre ha intentado ser el nexo de unión entre los suyos, ha vuelto a demostrar que para ella la familia es lo primero. Recientemente, su primo Kiko Rivera se situaba de nuevo en el ojo del huracán tras su paso por el programa ¡De Viernes!.
A pesar de las críticas que el DJ ha recibido, Anabel no dudó en lanzarle un mensaje público de apoyo absoluto, dejando claro que su lealtad permanece intacta: "Sea lo que sea, lo importante es el bien de los gordis y tu felicidad. Aquí estaremos siempre", escribía con cariño. Aunque Anabel siempre ha mantenido una relación magnífica con Irene Rosales, estas palabras confirman que su vínculo con Kiko es inquebrantable, priorizando siempre la estabilidad y la unión del clan.
La artífice de la reconciliación más esperada
Pero si algo ha sorprendido en los últimos días ha sido conocer el papel fundamental que Anabel ha jugado en la discreta reconciliación entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja. Tras más de seis años de doloroso silencio y distanciamiento, ha sido el propio DJ quien ha revelado que su prima fue el puente necesario para volver a hablar con su madre.
Kiko relató con emoción cómo fue ese primer paso: "Le pedí el número de mi madre a mi prima, porque yo lo borré hace años en medio del enfado". Anabel, con prudencia y respeto, no se limitó a darle el contacto, sino que quiso preparar el terreno para que el reencuentro fuera posible. Habló directamente con su tía para trasladarle el deseo de Kiko de retomar la relación. Según el DJ, la respuesta de la tonadillera fue inmediata: "Yo pensaba que iba a tardar un montón en decirme algo. Y la conversación con mi madre sucedió esa misma noche". Este gesto de generosidad por parte de Anabel ha sido clave para que las aguas vuelvan a su cauce en Cantora.
Una nueva vida en Sevilla
Mientras se recupera del virus, Anabel ya tiene la vista puesta en el futuro inmediato. Tras pasar unos días inolvidables con su madre, a quien ha definido como "la mejor abuela del mundo", la influencer se prepara para un cambio de vida radical.
Aunque actualmente reside en Canarias, todo apunta a que su mudanza a Sevilla es inminente. El motivo principal no es otro que la estabilidad familiar y profesional. Tal y como explicaba recientemente el periodista Antonio Rossi: “Ha influido mucho la posición de David, del núcleo familiar, de los viajes que hace de forma continua David... el viaje de Sevilla a Córdoba es mucho más fácil”. Este traslado permitiría a la pareja pasar mucho más tiempo juntos y facilitaría la logística diaria de David, que mantiene sus compromisos en Córdoba.
Antes de que las cajas y las maletas tomen el protagonismo, Anabel tiene una cita marcada en el calendario: la Feria de Abril. Será allí, entre volantes y albero, donde la sevillana espera celebrar su total recuperación rodeada de su hija, su madre y su familia, dejando atrás este amargo episodio de salud que, por ahora, la mantiene en pausa bajo el sol de Canarias.















