La última entrevista de Kiko Rivera en ¡De Viernes! sigue coleando, y no es para menos. El hijo de Isabel Pantoja, que parece vivir una etapa plena tras la reconciliación con su madre y el inicio de su nueva relación con la bailarina Lola García, no se cortó la lengua hace unos días en el plató del programa de Telecinco a la hora de hablar de su relación con Irene Rosales tras su separación. El DJ sorprendió a la audiencia al hablar de los desacuerdos -y desencuentros- que mantienen desde que no están juntos, y que han marcado los últimos meses entre ambos.
"Irene no se está portando bien. La tengo que tener un respeto porque es la madre de mis hijas. Pero yo soy también su padre… Estoy cansado de que siempre el hombre es el malo. En este caso es al revés", afirmó a Santi Acosta y Bea Archidona. A estas alturas, el DJ ha llegado "a un punto en mi vida, que estoy cansado de que se aprovechen de mí". Tambiénhabló de los acuerdos económicos a los que han llegado tras el fin de su relación y Kiko no rebajó la crítica hacia su expareja: "Le ofrezco un dinero, me dice que es poco… historias… le subo un poco más… y se queda la cosa así", explicó. Fue entonces cuando, según él, decidió dejar de asumir ciertos gastos: "Yo corto el grifo, ya está bien el grifito, y digo: quiero la custodia compartida legal".
Tras sus últimas declaraciones televisivas, y el nuevo capítulo que aborda con Irene, Kiko ha estallado en redes sociales, alegando estar cansado de las críticas y la persecución que recibe tanto él, como Lola, como sus pequeñas. En un largo compartido en su perfil, el hijo de la tonadillera no ha dejado títere con cabeza. De verdad… ya está bien. Lola y yo estamos siendo objeto de una cantidad de insultos, faltas de respeto y ataques personales que, sinceramente, no me merezco… y que nos están destrozando por dentro", ha comenzado diciendo. "Porque esto ya no va de críticas. Esto va de señalar, de machacar, de hacer daño sin ningún tipo de límite… como si no fuéramos personas, como si no tuviéramos corazón, como si no sintiéramos", ha añadido.
"Vivimos en una sociedad donde algunos pueden decir lo que quieran, como quieran y cuando quieran… pero cuando uno intenta defenderse, explicar su versión o simplemente decir cómo se siente, entonces se le crucifica. Y sí… lo digo yo el primero. He perdido las formas. Pero ¿sabéis por qué las pierdo? Porque lo que está pasando es profundamente injusto conmigo y con Lola… pero sobre todo porque está afectando a lo más sagrado que tengo en esta vida: mis hijas", ha expresado el músico, preocupado por cómo su situación mediática está afectando a su hogar y a su incipiente relación con la bailarina. Ambos se han mostrado de lo más enamorados hace unos días en la Semana Santa de Sevilla, pero ahora se enfrentan a una oleada de críticas que Kiko no ha dudado en señalar.
"Soy humano. No soy perfecto. Y cuando ves que se está haciendo daño a tu familia, a tus hijas… duele de una manera que no se puede explicar. Así que sí… he perdido los papeles. Pero eso no me quita ni un ápice de razón. Ni justifica todo el odio que estamos recibiendo. Porque lo que estamos viviendo no es normal. Es un acoso constante, un juicio público donde parece que todo vale contra nosotros", ha continuado diciendo en su mensaje, que más bien parece un desahogo que llevaba tiempo queriendo escribir. Su publicación concluye abordando su retorno a la televisión el próximo viernes para hablar de todo aquello que todavía no ha dicho, y alerta: "Lo único que quiero es poder hablar, explicar cómo me siento, intentar hacerlo con calma… sin perder los papeles".
Eso sí, irá al plató de ¡De Viernes! para hablar de "todo lo que tengo que decir, porque ya está bien de callar. Ya está bien de aguantar. Si lo que voy a decir no gusta… no es mi problema", ha dicho tajante, reiterando que nada, ni nadie, harán que oculte información o datos por el bien de mantener la imagen pública de ciertos perfiles. "Yo ya no me voy a callar más. Y a partir de este momento, cualquier ataque que cruce los límites legales… se va a tratar como lo que es. Ha llegado el momento. De decir la verdad. De que cada uno asuma su responsabilidad. Porque las máscaras…las máscaras ya se están cayendo", ha concluido.
La respuesta de Irene Rosales
A pesar de la dureza de los ataques, Irene Rosales ha decidido no descender al barro de la descalificación. A través de sus redes sociales, la creadora de contenido ha compartido una reflexión cargada de intención que muchos han leído como una respuesta directa a su exmarido: "Siempre sé buena persona, la gente no agradece, pero la vida sí". Según se ha podido saber a través de fuentes del programa Fiesta, Irene ha seguido con detalle la entrevista y, aunque el dolor es inevitable, su prioridad siguen siendo sus hijas. "No le gustó nada la actitud que ha tenido su exmarido", explican fuentes cercanas, subrayando que "Irene se mantiene en la misma línea: ella no va a descalificar nunca al que es el padre de sus dos hijas y así va a seguir siempre".











