Diez años han pasado desde que aquel restaurante abriera sus puertas por primera vez en 2016. Desde entonces, Carlos Sobera se ha convertido en el espectador de lujo de miles de historias de amor. Con motivo de este décimo aniversario, ¡HOLA! habla con el presentador de First Dates para hacer balance de una década uniendo corazones y, también, descubrir al hombre que se esconde tras el maître más famoso de la televisión.
“No hay felicidad sin compañía”
A pesar de haber visto desfilar a todo tipo de solteros, Sobera confiesa que la capacidad de asombro sigue intacta: "La gente tiene mil formas de ver la vida y son sorprendentes por lo que dicen y lo que sienten". Para él, la gran lección de estos diez años es clara: la necesidad de amar es universal. "Es extrañísimo el caso de la gente que quiere estar sola de forma voluntaria. La soledad impuesta destroza a la gente", nos dice.
Su cita real: Los Reyes Felipe y Letizia
Al preguntarle por esos invitados soñados al más puro estilo ¡HOLA!, Carlos no lo duda: "Para celebrar su aniversario, me gustaría ver aquí a don Felipe y doña Letizia". Pero no son los únicos en su lista de deseos.
El presentador siente curiosidad por el lado más humano de la política: "Me traería a Isabel Díaz Ayuso para ver si en el amor es tan dura como en la política", nos cuenta entre risas, añadiendo que también le fascinaría ver cómo intenta ligar Joaquín Sabina: "¿Recitaría poemas o usaría el truco de la guitarra?", nos dice entre risas.
"Era muy torpe ligando. Utilizaba el truco de hacerme el interesante... por mis silencios y mis sonrisas enigmáticas. Creo que despertaba curiosidad”
“Me han ligado más a mí”
Aunque hoy disfruta de un matrimonio sólido y feliz junto a Patricia Santamarina, Carlos recuerda sus tiempos de soltero. "Era muy torpe ligando", confiesa para sorpresa de todos. ¿Su estrategia? "Utilizaba el truco de hacerme el interesante... por mis silencios y mis sonrisas enigmáticas. Creo que despertaba curiosidad". Eso sí, tiene claro que el único sello que garantiza el éxito es "ser uno mismo y fluir".
¿Se sentaría él a cenar?
A pesar de ser el "celestino" nacional, tiene claro que no cambiaría su papel de presentador por el de comensal: "¡No! Me da mucho apuro, mucha vergüenza que me vean ligar". Y es que, aunque maneja las claves del amor como nadie, prefiere seguir siendo el guardián de los secretos de los demás.








