La iglesia del Perpetuo Socorro, ubicada en pleno centro de Madrid, reunió este sábado a numerosos rostros conocidos que asistieron al enlace de Casilda Arena y Carlos Martínez. La primera gran boda de la temporada estaba prevista para las 12:30 horas del mediodía y los invitados, muy puntuales a pesar de la intensa lluvia, llegaron de lo más sonrientes para unirse a los novios en su gran día. Amparo Corsini, Carolina Herrera, Lorenzo Castillo… Todos ellos, grandísimos amigos de Bárbara Pan de Soraluce, que en esta ocasión ejercía de madre de la novia.
Se celebraba la boda de uno de sus cuatro hijos, Casilda, fruto de su matrimonio con el banquero Juan Arena de la Mora, expresidente de Bankinter, y la lista de invitados prometía desde que anunciaron su compromiso, hace unos meses, con gran ilusión tras un largo noviazgo. El novio era Carlos Martínez González, hijo de Darío Martínez Zárate y Cristina González Olivares, elegante madrina vestida de azul petróleo, con una estola sobre los hombros.
Cónclave VIP
Nadie quiso perderse el primer gran enlace de la temporada y, a pesar del mal tiempo, amigos y familiares de los novios y sus padres posaron sonrientes a las puertas del templo donde se celebró el enlace. Con los paraguas como mejor complemento del día, rostros tan conocidos como Ana García-Siñeriz, que llegó del brazo de María Fitz-James Stuart, la también periodista Marta Barroso, Amparo Corsini y Manolo Falcó, marqueses de Castel-Moncayo, no faltaron a la boda, como tampoco lo hicieron Carolina Herrera y Pedro de Noronha, Lorenzo Castillo y Alfonso Fernández Reyero, Alfonso Álvarez-Cascos (hijo del ex ministro Francisco Álvarez-Cascos) o la empresaria Cristina Lozano.
Blanca Suelves, que llegó poco antes de que apareciera la novia, en compañía de su gran amigo, el ilustrador Abraham Menéndez (Abe The Ape), inmortalizó desde la puerta de la iglesia, con gran emoción, la entrada de la hija de su amiga con su móvil, que, sonriente y radiante, realizó el camino hacia el altar del brazo de su padre, Juan Arena. Fiel a su estilo clásico y sencillo, llevaba un diseño de Valenzuela de líneas atemporales, con el cuerpo cruzado y falda a capas en tono marfil. La nota de color en este día gris la puso su madre, Bárbara, que eligió un vestido rojo con volantes en las mangas y su característica melena rizada al viento.
Fiesta en El Chaparral
Tras la ceremonia, los novios, seguidos de sus invitados, pusieron rumbo a la finca El Chaparral, ubicada en La Escorzonera, donde les esperaba un fabuloso montaje organizado (como el resto del enlace) por las manos expertas de Eva Iglesias, fundadora de Bodas Colorín —la misma wedding planner detrás de grandes enlaces, como los de José Luis Martínez-Almeida y Teresa Urquijo o, más recientemente, el de Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan—.
Uno de los detalles más esperados por los invitados fue el que preparó la madre de la novia. Tal y como había mostrado en sus redes, Bárbara Pan de Soraluce pintó uno a uno los platos de pan para cada uno de los presentes, como ya hizo hace cinco años en la boda de su hijo Jaime con Beatriz Ayuso Cortina, hija del piloto Luis Ayuso y María Cortina.
Durante la celebración, los novios bailaron “This will be”, después de haber entregado cinco ramos, y Bárbara Pan de Soraluce sorprendió con un plato pintado a mano para cada invitado
Cada plato llevaba una flor, la misma que daba nombre a cada una de las mesas redondas que acogieron a familiares y amigos. Una vez sentados, tras disfrutar de un largo cóctel en el que los novios se hicieron fotos con un gran número de invitados, degustaron un menú compuesto por pularda con salsa trufada y, de postre, uno de los grandes éxitos de las bodas, la tarta árabe, todo ello servido por Ciboulette.
Finalizada la comida, amenizada por los discursos de dos íntimos amigos de los novios y por la entrega de cinco ramos a diferentes invitadas, Casilda y Carlos protagonizaron el tradicional baile nupcial, al ritmo de la canción “This will be”, de Natalie Cole. Posteriormente comenzó la fiesta, que se alargó hasta bien entrada la noche.

















