Prácticamente desde que nació, Carla Moyà viene apareciendo en las páginas de ¡HOLA! La mayor de los tres hijos de la Carolina Cerezuela y el extenista Carlos Moyà asomó en la portada de nuestra revista siendo todavía un bebé, con las imágenes de la íntima boda de sus padres. Y es que la actriz y el extenista contrajeron matrimonio el 7 de julio de 2011, once meses después de la llegada de su primogénita.
Ya en mayo de 2023, Carla volvió a posar con Carolina para ¡HOLA!, pero también con su abuela y sus dos hermanos pequeños –las tres generaciones juntas– con motivo del Día de la Madre. Pero ahora que ya tiene 15 años es cuando la adolescente empieza a pedir su sitio y a soñar a lo grande. Cuando era pequeña siempre quería ser actriz modelo y sigo queriendo serlo, así que me gustaría poder conseguirlo algún día”, nos cuenta en el nuevo reportaje que acaba de realizar junto a Carolina.
Carla no tiene que esperar mucho, porque será embajadora de la marca Moda Artesana Mallorca, junto a su madre, algo que las dos presentarán esta semana en el Teatro Principal de Palma. “Me hace mucha ilusión, porque es un ejemplo para mí y me gusta mucho aprender de ella”, nos confiesa la joven. “Emocionalmente, es increíble. Claro, todos somos conscientes de que la vida va pasando, pero, de pronto, estoy con mi hija, que para mi siempre va a ser pequeña, defendiendo una campaña a mi lado… Se abre un mundo muy bonito, muy maravilloso y emocionante también”, nos expresa su madre.
Aunque Carla esté comenzando a hacer sus primeros pinitos como modelo, Carolina quiere que su hija no aparque su formación académica y vaya a la universidad. “Todavía no tiene muy claro, pero creo que estudiará algo de Business. Yo hice Derecho laboral y Relaciones Laborales y mira cómo terminó mi vida”, apunta la actriz con humor. “Siempre le digo a Carla que tiene que estudiar. Todo se puede compatibilizar con la moda o ser actriz, pero, evidentemente, tiene que estudiar algo”, nos continúa contando.
“Tengo que decir que es una niña súper estudiosa y que se le dan muy bien tanto los números como las letras. Carla tiene un mundo por delante maravilloso, porque, realmente, creo que no tiene limitaciones y no tiene tampoco que ponerse límites”, nos confiesa Carolina, para luego añadir: “Si quiere ser artista, lo que tiene que hacer es disfrutar del proyecto que tiene ahora. Luego, la vida te dará ofertas y ella irá tomando decisiones, pero primero tiene que probar y disfrutar. Después, la vida dirá”.
A sus 15 años, la mayor de los tres hijos de Carlos Moyà y Carolina Cerezuela se muestra algo tímida, pero, sobre todo, desprende sensatez y educación. “De su padre tiene la forma de ser, la personalidad. Es muy matemática, muy racional, muy, muy estadística. También reservada también. Quizá un poco la timidez la ha sacado de mí, que de pequeña lo era, aunque su padre también es tímido”, nos apunta su madre. “Físicamente, poco a poco, yo la veo cada vez más parecida a mi también. Igual que de pequeña decían que se parecía mucho a su padre, conforme ha ido creciendo, se parece más a mí”, continúa explicando Carolina.
Pero, ¿teniendo una madre como la suya, estaba cantado que Carla iba a entonar eso de “mamá, quiero ser artista”?. “Todos los padres vemos a los bebés o niños pequeños como muy monos y muy graciosos. Carla sí era muy salada, muy divertida y muy graciosa”, nos responde la actriz de Camera Café. “Pero lo bonito de la vida es explorar. Esto tampoco le tiene que condicionar, sino que le tiene que divertir”, nos sigue contando Carolina. “Carla es muy joven, le encanta la moda y los complementos, pero esto no le tiene que condicionar, sí o sí, su futuro. ¿De esto a ser modelo o artista? No, creo que tiene que disfrutarlo”, termina de decirnos la actriz.
Lo que más está disfrutando Carolina Cerezuela de ver a su hija mayor convertirse en una mujer es que ya puede hacer planes con ella. “Carla tiene una parte femenina muy marcada y le gusta mucho el maquillaje, cosa que a mí también. También los complementos de moda: bolsos, collares, pendientes… Y eso lo compartimos. También nos gusta comer bien a las dos. La verdad es que Carla que se cuida en ese sentido. ¿Qué más? Música no”, reconoce antes de reírse.
Has quedado claro que Carla te roba la ropa. Pero, ¿tú a ella?
CAROLINA: Todavía no. Pero llegará el día.
¿Tu madre te pide consejo a la hora de vestirse?
CARLA: Sí, casi cada día.
¿Y le dices la verdad?
CARLA: Sí… Hay veces que tenemos prisa y le digo que le queda bien para irnos rápido de casa.
CAROLINA: ¿Perdona? (ríe). O sea, ¿que no me queda bien? (ríe).
CARLA: (Ríe) Si no te quedara bien, te lo diría. Mi madre y yo compartimos estilo, más o menos, pero hay cosas suyas que tampoco me pondría. Pero si me pregunta qué zapatos o qué chaqueta le queda mejor, siempre le digo la verdad
No sé si tu madre te dice cómo vestirte.
CARLA: Toda la ropa que me compro le suele gustar a ella. También le pido consejo, pero nunca me ha dicho “esto no te lo pongas” o “te queda mal”.
¿Qué hobbies y aficiones tienes?
CARLA: Me gusta mucho ir al gimnasio. Voy tres veces en semana. También quedar con mis amigas, ir de compras, escuchar música…Me gusta el pop y algo de reggaeton. Ahora me gusta mucho Pablo Alborán, que siempre lo escucho con mi madre en el coche.
Apuntas maneras como modelo, pero, ¿qué tal si te da el tenis?
CARLA: Hace un montón que no juego. Cuando era pequeña, iba a un campus de verano, pero tampoco destacaba mucho y lo acabé dejando cuando tenía diez años. De vez en cuando, juego con mi hermano, porque a él se le da bastante bien.
¿Cómo dirías que ha sido tu infancia?
CARLA: Siempre rodeada de mi familia y jugando mucho con mis hermanos. También viajando mucho. Tengo muchísimos recuerdos de un montón de viajes: a Australia, Estados Unidos, en caravana… He tenido una infancia muy feliz. Estoy muy agradecida de cómo me han criado mis padres.
Carolina, has dejado claro cómo es Carla como hija, pero, ¿cómo eres tú con ella como madre?
CAROLINA: ¡Qué pregunta! ¡Dios mío! No lo sé… Intento… Creo que los niños necesitan unos márgenes para estar dentro de un entorno de seguridad. No creo en el todo vale. Para que ellos puedan crecer seguros, necesitan unos límites establecidos y saber hasta dónde se puede negociar. Con estos mínimos que son innegociables, intento acompañarla para que ella pueda crecer, desarrollarse y convertirse en la persona que ella quiere ser y no en quien yo quiero que sea.
Sé sincera: ¿eres más permisiva o más intransigente?
CAROLINA: Es que ni una ni otra. Es que hay cosas en las que toca aflojar o toca ceder. No te sabría decir. Es un término medio.
Probablemente, esta pregunta la puede responder mejor Carla.
CARLA: Al final, mi madre hace lo mejor para mí. A veces, me deja hacer unas cosas y otras, ella piensa que no es lo correcto. Pero, al final, entiendo todo lo que hace, que lo hace por mí y para que yo mejore. Controla bastante porque tiene miedo a que me pase algo. Siempre tiene que saber dónde estoy y con la gente que estoy. Pero entiendo que se preocupe.
CAROLINA: Es verdad que yo necesito saber. No es ni permisiva ni controladora. Le dejo hacer cosas, pero siempre bajo una supervisión y teniendo toda la información. Y estando siempre ahí. Lo que sí que soy es una madre muy presente.









