Hansi Flick, el entrenador de fútbol del FC Barcelona, tiene una historia de superación bastante conmovedora a sus espaldas. El técnico alemán, desde muy pequeño, siempre supo que quería dedicar su vida a la industria del fútbol. Sin embargo, no todo fue un camino de rosas para él: “Mi padre trabajó duro para darnos una vida digna e hizo todo lo posible para ayudarme a lograr lo que él no pudo: convertirme en un verdadero futbolista".
El entrenador es de origen alemán, concretamente de Heidelberg, y tiene 60 años. El año 2024 fue, sin duda, un año muy importante para él, ya que se convirtió en entrenador de uno de los equipos de fútbol con más renombre: el Barça, tras coger el relevo de Xavi Hernández. Sin embargo, su admiración por el fútbol viene desde mucho tiempo atrás, concretamente cuando era pequeño. Mientras era tan solo un crío y se encontraba en Primaria, ya le decía a su maestra que sería futbolista profesional. Una conversación que tuvo en aquel momento con su profesora y en la que no estaba muy desacertado, ya que tiene un currículum profesional bastante admirable y no hablamos solo a su etapa como entrenador del Barça, sino que además también ha sido jugador de varios equipos alemanes como el Bayern de Múnich —club en el que después fue entrenador— y también ha trabajado como seleccionador de Alemania.
Hay que añadir que para que Flick consiguiese su sueño necesitó el apoyo de sus padres en todo momento: “Mi madre me dio a luz a los 16 años (...) mi padre también era muy joven y asumió la responsabilidad de una familia numerosa desde muy joven”, y es que muy poco tiempo después de nacer él, su familia sumó un miembro más al equipo: nació su hermano pequeño. Su padre siempre hizo lo posible para conseguir que su pequeño persiguiera su vocación: “Trabajó duro para darnos una vida digna e hizo todo lo posible para ayudarme a lograr lo que él no pudo: convertirme en un verdadero futbolista”. Una infancia marcada por el respaldo incondicional de unos padres que recuerda en ciertos aspectos a la de Messi cuando confesó en LUZU TV que su madre tenía que ir día a día en “busca de plata” para poder pagar su tratamiento por el problema que tuvo con apenas 11 años: un déficit de la hormona de crecimiento.
También padre y abuelo
El exfutbolista alemán, cuyo nombre verdadero es Hans-Dieter Flick, no solo tiene como prioridad que su equipo de fútbol consiga la mayor cantidad de títulos posibles, sino que además, a nivel familiar, es un hombre extremadamente cercano. Con solo 18 años ya conoció a su mujer, Silke, que por aquel entonces tenía 15. Su historia de amor no tardó en afianzarse y, tras decirse el “sí, quiero”, su felicidad se multiplicó con la llegada de sus dos hijas: Hannah y Kathrin; unas hijas que ya han convertido al técnico en abuelo de dos nietos.
No obstante, no es solo su infancia y la historia de superación de sus progenitores lo que ha marcado su trayectoria. En el año 2010 recibió un duro golpe: su mujer, Silke, fue diagnosticada con cáncer de mama. Una delicada situación que, aunque ella la superó, marcó un antes y un después en la vida de Hansi: “Tuve miedo de una forma que nunca antes había tenido. Estar con ella y con las niñas era más importante de lo normal (...) Admiro a mi mujer por la fuerza y la calma interior con la que dominó una situación tan complicada. Yo me metía en la cama con lágrimas en los ojos mucho más a menudo que ella”, como quiso confesar en su libro publicado hace cuatro años.








