De las pirámides a Machu Picchu: 15 monumentos que hay que ver una vez en la vida
Siglos de historia, grandes civilizaciones y algunas de las obras más asombrosas creadas por el ser humano se reúnen en este viaje alrededor del planeta. Iconos universales que siguen fascinando generación tras generación.
Son símbolos de ciudades, países e incluso civilizaciones enteras, lugares que reconocemos antes incluso de haberlos visitado y que forman parte del imaginario viajero colectivo. Algunos llevan en pie miles de años; otros cambiaron para siempre la arquitectura de su tiempo, pero todos tienen algo en común: contemplarlos de cerca sigue siendo una de esas experiencias capaces de justificar por sí solas un viaje.
10 cosas que conviene saber antes de visitar los monumentos más famosos del mundo
Compra siempre las entradas en la web oficial. Evitarás sobreprecios, intermediarios y entradas que no incluyen exactamente lo que esperabas.
Reserva con antelación. En los monumentos más visitados, las mejores franjas horarias —e incluso las entradas— pueden agotarse días o semanas antes.
Elige bien la hora. Primera hora de la mañana y últimas horas de la tarde suelen significar menos gente, temperaturas más agradables y mejor luz para las fotografías.
No des por hecho que todo está incluido. Torres, miradores, tumbas, exposiciones o determinados espacios pueden necesitar una entrada adicional o una reserva específica.
Comprueba horarios y cierres. Festivos, ceremonias religiosas, restauraciones u obras pueden modificar el acceso incluso de un día para otro.
Infórmate sobre lasnormas de acceso. Algunos lugares limitan el tamaño de mochilas, prohíben trípodes o determinados objetos y, en edificios religiosos, exigen una vestimenta concreta.
Valora una visita guiada. En yacimientos arqueológicos, grandes conjuntos históricos o lugares cargados de simbolismo, conocer el contexto puede cambiar por completo la experiencia.
Busca accesos y recorridos alternativos. No siempre la entrada principal ni el itinerario más popular son la mejor opción; algunos monumentos ofrecen circuitos menos concurridos o visitas especiales.
Dedica tiempo también al entorno. Muchos de estos iconos forman parte de conjuntos históricos o paisajes excepcionales que merece la pena recorrer sin limitarse a la fotografía imprescindible.
Consulta la situación justo antes del viaje. Horarios, precios, sistemas de reserva y condiciones de acceso cambian. Una última comprobación en la web oficial puede evitar sorpresas.
TEMPLOS DE ANGKOR, CAMBOYA
Acechados por la jungla y próximos a la pequeña ciudad camboyana de Siem Reap, más de mil templos construidos entre los siglos IX y XIII por la civilización jemer componen el complejo arqueológico de Angkor, muchos de ellos ocultos durante siglos entre la espesura. Hoy, incluso excavado solo en parte, es uno de los yacimientos más fabulosos del sureste asiático y de la humanidad. Por su majestuosidad, los templos imprescindibles y más fotografiados son Angkor Wat, Bayon –conocido como el de las caras– y Ta Prohm, abrazado por las raíces de los árboles.
A las afueras de El Cairo, sobre las arenas del desierto, la necrópolis de Gizeh se adorna con las pirámides más perfectas de Kéops, Kefrén y Micerinos, construidas durante la IV dinastía del Antiguo Egipto y Patrimonio de la Humanidad. El complemento a la visita será el Gran Museo Egipcio, que espera abrir sus puertas próximamente y está situado a un par de kilómetros de la meseta. El embrujo de las pirámides es el punto de partida imprescindible para comenzar a paladear el fabuloso entramado de vestigios faraónicos que el Nilo va tejiendo a lo largo de su cauce.
Entre el horizonte jalonado de alminares de la más bella de las ciudades turcas, con sus joyas esparcidas a una y otra orilla del Bósforo, brilla con luz propia Santa Sofía, la más icónica, con su cúpula de dimensiones colosales, sus espectaculares mosaicos, imponentes columnas y el juego de luces de su interior. La mandó levantar Constantino el Grande y Justiniano la hizo reconstruir en el siglo VI. De basílica cristiana pasó a ser mezquita otomana, para, finalmente, convertirse en museo, el más importante de esta ciudad fundada sobre dos continentes, Asia y Europa.
Imposible viajar a la capital francesa y no descubrir su mayor icono. Situada en los Campos de Marte y a orillas del Sena, esta obra de ingeniería ofrece las mejores vistas de la ciudad desde sus 324 metros de altura. Si la capital francesa es una de las que más turistas reciben, su famosísima torre se encuentra, año tras año, entre los monumentos más visitados del mundo, ya que recibe en torno a siete millones de visitantes. Su popularidad ha hecho que haya decenas de réplicas de la torre en numerosos lugares como España, Las Vegas, Tokio, Sidney o China.
Se haya visitado una o mil veces, siempre hay nuevos espacios o nuevas excusas para volver a esta incuestionable maravilla del mundo que se levanta sobre el cerro de la Sabika. Un remanso de paz animado por el rumor del agua y desde cuyos miradores se advierten las vistas más evocadoras de Granada. Ciudadela, fortaleza y residencia de los sultanes nazaríes, la Alhambra de Granada y el Generalife luce como el legado más sublime de la cultura de Al Andalus. Su refinamiento y su sensualidad son tan deslumbrantes como inspiradores.
Es difícil enumerar los tesoros artísticos de la sede universal de la Iglesia católica. Para resumir, basta decir que es la iglesia más grande de la cristiandad y su cúpula, la más alta del mundo. Además de la magnificencia de la construcción, disfrutar de obras de los más grandes artistas del Renacimiento, como Miguel Ángel, Bramante o Bernini, visitar la tumba del apóstol Pedro y sus sucesores o caminar por sus naves y sus numerosas capillas es hacer un recorrido a través del arte, la fe y la espiritualidad.
En el siglo V a. C, durante el llamado Siglo de Oro de Pericles, Atenas se convirtió en la cuna de la civilización occidental. El teatro, la filosofía o la democracia dieron sus primeros pasos junto a la roca sagrada de la Acrópolis, símbolo de la ciudad y sede de sus principales lugares de culto. Sobre la colina donde se levanta están los Propileos y el templo de Atenea Niké, el Erecteion (en la imagen) o el templo del Partenón, concebidos bajo la dirección artística del gran Fidias. En la ladera sur queda el Teatro de Dionisio.
En el desierto de Jordania los nabateos esculpieron en la roca hace 2000 años esta ciudad roja de la que solo una pequeña parte ha salido a la luz, porque el resto sigue oculta bajo la arena. Su imagen más reconocible es la fachada del Tesoro, que Indiana Jones convirtió en escenario de sus aventuras, y la gran sorpresa que espera al final del desfiladero del Siq, por el que se camina a pie, en burro o en dromedario entre paredes verticales que llegan a alcanzar casi cien metros de altura. Petra es hoy Patrimonio de la Humanidad y una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.
La inspiradora belleza de este mausoleo de mármoles y cúpulas a orillas del río Yamuna, en la ciudad india de Agra, nació como el homenaje de un desconsolado emperador a su esposa, fallecida poco después de haberle dado su decimocuarto hijo. Casi cinco siglos después de ponerse en pie, este espléndido conjunto de edificaciones –y los jardines, estanques y pabellones que lo rodean– es el gran símbolo del amor y uno de los monumentos más importantes de la Humanidad.
A 130 kilómetros de Cuzco, laCiudad Perdida de los Incases uno de los grandes tesoros de Perú, además de Patrimonio de la Unesco. El centro religioso, político y cultural más importante del imperio incaico se alza en lo alto de una montaña, en medio de un paraje inaccesible de los Andes peruanos. La perfección de sus construcciones –agrícolas y urbanas–, su conservación y su escenario natural, encajonado sobre el valle del río Urubamba, hacen de este yacimiento uno de los sitios arqueológicos más valiosos del mundo y, desde luego, lleno de magia y misterio.
Con sus originales bóvedas adosadas en forma de concha y recubiertas de azulejos, es el gran símbolo arquitectónico de la ciudad australiana y el edificio más moderno del mundo que ha recibido el título de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Una gran obra cultural que acoge grandes representaciones –teatro, ballet, musicales y, por supuesto, las mejores óperas– y es vigía de todas las celebraciones que tienen lugar en la bahía de Sidney.
Esta muralla colosal es la maravilla número 1 de China, símbolo del voluntarismo de sus habitantes y delirio de las sucesivas dinastías imperiales que buscaban protegerse de los nómadas de Mongolia y Manchuria. Elegida una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, se le calculan 8000 kilómetros y sus tramos más visitados y mejor conservados son los más próximos a Pekín. Una sencilla excursión desde la capital permite caminar por lo alto de esta mole infinita que serpentea por las montañas del norte del país.
La capital italiana es un enorme museo de historia al aire libre y el Coliseo, icono de la Roma imperial. Construido en el siglo I d. C. el Anfiteatro Flavia tenía capacidad para albergar a 50.000 personas que, distribuidas según su clase social, asistían a las luchas de gladiadores y espectáculos públicos que tenían lugar en su arena. Declarado Patrimonio de la Humanidad, además de una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, hay que rodearlo para entender su magnitud y su presencia, porque después de dos milenios, continúa presidiendo la vida cotidiana de la ciudad.
El corazón y el alma de Moscú y, más allá, de toda Rusia, es su famosa plaza Roja, testigo de los acontecimientos históricos y políticos más trascendentales del país. Símbolo del poder imperial, a ella se asoman la bellísima catedral de San Basilio, con sus coloridas cúpulas, y la muralla de la ciudadela del Kremlin, la antigua residencia del zar, un conjunto Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Pero sus 330 metros de largo por 70 de ancho dan mucho más de sí y acoge también el Museo de Historia Nacional, la catedral de Kazán, el Mausoleo de Lenin y hasta los grandes almacenes más famosos de Moscú.
El templo más icónico de París vuelve a brillar con sus torres, arbotantes y gárgolas, su fachada, vidrieras y rosetones tras el devastador incendio que sufrió en 2019. Una joya de la arquitectura gótica que ha sido testigo de grandes acontecimientos, desde la coronación de Napoleón y Enrique VI de Inglaterra a la beatificación de Juana de Arco, con más motivo seguirá siendo el monumento más visitado de Francia y uno de los más importantes de la Humanidad.
La selva de la península mexicana de Yucatán envuelve el que hace mil años fue el centro político, religioso y cultural del imperio maya, hoy un gran recinto arqueológico de 15 km2, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y uno de los mejores testimonios de esta civilización. Durante los equinoccios, la pirámide perfecta de Kukulcán, la construcción más importante del yacimiento, erigida para calcular el cambio de estación, permite admirar, gracias a un singular efecto óptico, la gran serpiente emplumada de los mayas descendiendo por una de sus escalinatas.