DE MEDIADOS DE FEBRERO A MEDIADOS DE MARZO

Paseos entre flores: dónde ver los campos de melocotones en su máximo esplendor


Descubre cómo vivir la floración de los frutales de cerca y disfrutar de cada detalle en dos de los paisajes más impresionantes de España que estos días se tiñen de rosa y blanco.


Floración en Cieza, Murcia© Shutterstock
16 de febrero de 2026 a las 15:00 CET

A finales del invierno, los valles de Cieza (Murcia) y Aitona (Lleida) se transforman en un efímero espectáculo visual, cuando millones de flores de melocotón,  junto al blanco de albaricoques y ciruelos, crean una colorida e infinita alfombra rosácea. No es el único de los sentidos que despiertan, su dulce fragancia perfuma el aire y cada sendero invita a parar y contemplar. Para los amantes de la naturaleza, la fotografía y la tranquilidad, son dos escapadas de diez.

CIEZA, UN PAISAJE DE COLOR ROSÁCEO 

Como lo hacen en blanco los cerezos en el valle cacereño del Jerte, en el pueblo de Cieza son millones de melocotoneros los que colorean el paisaje huertano de la Vega Alta del Segura anunciando la cercana primavera. Un cultivo del que hay constancia desde el siglo III d.C. Con 13.000 hectáreas plantadas, hablamos del mayor productor de melocotón de Europa. Una buena ocasión para escaparse a este desconocido rincón murciano, hacer rutas por sus campos y apuntarse a las actividades que desde este fin de semana y hasta el 22 de marzo se han organizado bajo el lema Arte en vivo.

Floración de melocotoneros en Cieza, Murcia© Shutterstock

Rutas guiadas y senderos libres

En un territorio tan amplio y cambiante como el de los campos frutales de Cieza, no existe un único punto “perfecto” para disfrutar de la floración. El espectáculo se reparte por distintos enclaves rurales que van alcanzando su máximo esplendor de forma escalonada a lo largo de las semanas.

Aunque es posible recorrer los campos por libre, a pie o en coche, quienes conocen bien la zona coinciden en que la mejor manera de vivir la experiencia es ir acompañado por guías locales. Ellos saben exactamente qué parajes están en plena flor en cada momento, algo clave para no llevarse sorpresas y disfrutar de los colores en su punto óptimo.

Conviene tener en cuenta que la floración no es igual todos los años. Los agricultores pueden arrancar o plantar nuevas variedades y la climatología marca el ritmo: un invierno más cálido o una primavera adelantada puede hacer que la flor aparezca antes o después de lo habitual. Por eso, cada fin de semana los paisajes cambian, y los enclaves más fotogénicos no siempre coinciden de una temporada a otra.

Floración, Cieza, Murcia© Shutterstock

Aun así, hay una serie de parajes que suelen protagonizar muchas de las imágenes más icónicas de la floración de Cieza. Entre los más destacados están La Macetúa, El Horno, La Parra, El Elipe, Cabezo Redondo, La Brujilla, Las Cañadas, El Acho, El Olmico y Soto de la Zarzuela, donde se encuentra el Centro de Recepción de Visitantes, abierto todos los días desde el 22 de febrero al 16 de marzo.

Stipa (stipaturismo.com), Xploracieza (xploracieza.com) o Atalaya Complejo Rural (complejoruralatalaya.com) son solo algunas de las empresas de la zona que organizan rutas guiadas y otras experiencias inmersivas durante la floración: paseos a pie, en bicicleta, almuerzos camperos o meriendas entre las flores, piezas teatrales, visitas en tren turístico o en bus a los campos, al Centro de Interpretación del Melocotón…

Floración de Cieza, Murcia© Shutterstock

Qué más hacer en Cieza durante la floración

  • Apuntarte a visitas guiadas por enclaves históricos como Siyâsa o la Cueva de la Serreta, que forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
  • Vive el ambiente en la calle con pasacalles, Carnaval, teatro, danza y conciertos repartidos durante varias semanas
  • Participar en concursos de fotografía y pintura, pues la floración en una auténtica inspiración creativa
  • Date un capricho gastronómico con los Menús Floración, donde el melocotón y los productos locales son protagonistas
  • Participar en carreras populares, rutas en bici o actividades deportivas para toda la familia
  • Pasea sin prisas por mercadillos artesanos 

 

Floración en Aitona, Lleida© Shutterstock

AITONA

Si la del valle cacereño del Jerte es la que más suena, y la de Cieza es cada vez es más conocida, la provincia de Lleida tiene su propia floración y estalla cada año, durante unas tres semanas, en las tierras bajas y llanas del entorno de Aitona, a orillas del río Segre y a solo 25 minutos en coche de la ciudad de Lleida. 

Aunque la climatología marca el ritmo, lo primero que se ve al aproximarse a la localidad son los campos de labor que parecen de anuncio, largas líneas rosáceas pintadas por las flores que cubren las ramas de los melocotoneros, principalmente, pero también albaricoques, nectarinas, paraguayos y platerinas, que despiertan a la primavera. La riqueza de estos frutos dulces locales no solo dinamizan económicamente la zona —unos 100 millones de kilos de frutas en las últimas campañas, la mayoría para la exportación—, también han encontrado bajo la marca Fruiturismo (fruiturisme.info), un incentivo para descubrir este lugar como destino turístico.

En bici entre los campos en flor de Aitona, Lleida

Experiencias entre flores

La floración se puede contemplar por libre, con la ermita románica de San Juan de Carretalá, como mirador privilegiado, pero en torno a ella, Aitona ha organizado toda una larga lista de actividades, entre las que se incluye una fiesta, el 28 de febrero, que combina gastronomía, música y solidaridad.

Podrás apuntarte a vermut entres flores, caminatas populares, paseos con degustación de productos, recorridos fotográficos, cata de vinos con un sumiller, de aceites, sesiones de yoga en plena naturaleza y puestas de sol entre los melocotoneros, noches mágicas bajo las estrellas o, más top, vuelos en globo sobre los frutales. Un amplio catálogo de propuestas a las que se añade la de las rutas guiadas y visitas por los campos frutales, observando el trabajo artesanal de los agricultores explicado por ellos mismos.