Los príncipes Carlos Felipe y Sofía de Suecia se han convertido –casi por coincidencia– en protagonistas del foco mediático a través del reciente nacimiento de la princesa Inés. Un hecho que, vinculado a la desclasificación de diversa documentación del Departamento de Justicia de Estados Unidos, ha llevado a la pareja real a diluir sus apariciones públicas, desvelándose ahora los rincones que podrían haber elegido los príncipes para desconectar cuando su mundo se convierte más difícil.
Las seis propiedades de Carlos Felipe y Sofía
Las vacaciones de Semana Santa parecen haber sido un punto de desconexión para la pareja, tras una época en la que la Familia Real de Suecia se ha convertido en noticia a través de los vínculos de la princesa Sofía de Suecia con el magnate Jeffrey Epstein. Unos vínculos que llevaron a la princesa a pronunciarse tras desaparecer del ojo público –a raíz del nacimiento de la pequeña Inés–. Fue en el mes de febrero cuando, por primera vez, se pronunciaba acerca de su relación con el fallecido criminal convicto: "Nos conocimos en un restaurante, en un ambiente social donde me presentaron, y en una proyección de cine con muchos otros. Por suerte, eso fue todo", destacó la princesa.
Es por ello que estas festividades, de especial significado para la familia, han sido especialmente agradables para los mismos. Un destino que durante mucho tiempo ha sido secreto, aunque tampoco es novedad que los príncipes poseen diversas propiedades alrededor de Suecia para aquellos momentos en los que necesitan distensión. La pareja real posee seis casas diferentes (incluida una villa), destacando –como última adquisición en 2023– una sencilla cabaña situada en la zona centro-oeste de Suecia, un lugar de especial significado para la mujer del príncipe Carlos Felipe, pues fue allí donde pasó tiempo durante su infancia.
Se trata de una casa de campo muy cercana a la residencia de los padres de la princesa Sofía, por lo que los vínculos con esta propiedad son amplios. Otras dos fincas son también propiedades de los príncipes: una de ellas –en Södermanland–, donde el propio Carlos Felipe pidió a la princesa Sofía matrimonio, enlazándose de esta forma con la propia historia personal del príncipe sueco. Asimismo, la vida entre ambos no solo se forja en estos lugares de especial relevancia para la familia, sino que otra propiedad a las afueras de Sunne alberga la casa de la pareja, de 150 metros cuadrados, a orillas de un precioso lago que el príncipe obtuvo como regalo de bautizo.
Un lugar especial para ambos, en el que la pareja pasó mucho tiempo durante el inicio de su relación, cuando entonces era un secreto. Una libertad que permite a la pareja real distanciarse del foco mediático cuando así lo necesitan y, aunque no existe confirmación de que los príncipes hayan pasado la Pascua en alguna de estas propiedades, lo cierto es que todas están vinculadas entre sí a su propia vida personal.







